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Full text of "El comercio internacional Argentino en un régimen de papel moneda inconvertible, 1880-1900 [microform]; volúmen XXII de los "Estudios económicos de Haward [!]" publicados bajo la dirección del Departamento de economía"

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97-84087-12 

Williams,  John  Henry 

El  comercio  internacional 
Argentino  en  un  régimen... 

Buenos  Aires 
1922 


MASTER  NEGATIVE  # 


COLUMBIA  UNIVERSITY  LIBRARIES 
PRESERVATION  DIVISION 

BIBLIOGRAPHIC  MICROFORM  TARGET 


ORIGINAL  MATERIAL  AS  FILMED  - EXISTING  BIBLIOGRAPHIC  RECORD 


^ i 


Box  209 


I **1: 

Í ' •f;  • ■ : , ' - ■ . ' 

Willioiris,  John  HeniT',  1887-  * 

...  ”1  comercio  internacional  Argentino  en  un  | 
régimen  de  papel  moneda  inconvertible,^  1880-1900  i; 
...  por  Jo3in  II.  Willians  ...  traduooi^  y slntesi» 
por  el  Seminario  de  economía  y finanzas  . . . f 

Buenos  Aires,  Hercatali,  1922.  ■ | 

'v 

lio  p.  diagrs.  ^l-^“.ow«  (Estudios  ecónémioas  ’ 
de  Haward,  v.  22)  ' " 


At  head  of  title:-  Facultad  de  ciencias  econéni-  t 


cas 


Extractado  de  la 


3.cas, 


\^|ifeevista  de  oienoiaé  econém-  ^ 


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V 


Unív,  Ixohange  jyi,  J 9 ^927 

FACULTAD  OE  CIENCIAS  ECONÓMICAS 


£1  Conierch)  Internacional  Argentino 
en  im  régimen  de  papel  inconYertible 

18^0  - 1900 

V 

Vetteen  XXII  de  los'  **C«6fdios  Ecoudmices  de  Haword'’ 
publicedos  baio  la  Direccida  del  DepaHamestó  de  EceBemla 

POR 

JOHN  H.  WaUANS,  PH.  D. 

ProfeAOr  Asociado  de  Banco»  en  ia  Universidad  da  NoHhwesiern 
b-profesor  de  Eco&aisia  en  ia  Universidad  de  Prmcetoa 


Traducción  y Sínfesia  por  el  Seminario  de  Economía  y Finaiuas 

■ V _ (Cxfrada^  de  la  Reviste 

^ de  Ciendaa  Económicas) 


V 


* Botaos  Aires 

lamente  MERCATAU  — Avenida  Aco>‘fe  371 
1922 


i 

i 


El  Comercio  Internacional  Argentino 
en  un  régimen  de  papel  moneda  inconvertible 

1880-1900 


h 


FACULTAD  DE  CIENCIAS  ECONÓMICAS 


El  Comercio  Intemacíonal  Argeqtiiio 
en  un  régimen  de  papel  moneda  inconvertible 


^ : 


1880  - 1900 


Volúmen  XXII  de  los  '‘Estadios  Económicos  de  Haward’^ 
publicados  bajo  la  Dirección  del  Departamento  de  Economía 


POR 


JOHN  H.  WILLIANS,  PH.  D. 

Profetor  Asociado  de  Bancos  en  la  Universidad  de  Norfhwestern 
Ex>profesor  de  Economía  en  la  Universidad  de  Prínceton 


Traducción  y Síntesis  por  el  Seminario  de  Economía  y Finanzas 


(Extractado  de  la  Revista 
de  Ciencias  Económicas) 


V 


Buenos  Aires 

Imprenta  MERCATAU  — Avenida  Acoyle  271 
1922 


V.Í.C.  V-íU)  i%,\'iz.7 


I. 
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INTRODUCCION 


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Al  editar  este  folleto,  el  Seminario  ensaya  una  nueva  for=- 
ma  de  actividad:  la  de  difundir  lo  más  selecto  que  en  el  ex- 
tranjero se  escriba  sobre  nuestras  cuestiones  económicas,  y lo 
que  con  ellas  tenga  atingencia. 

Comienza  esta  nueva  serie  de  publicaciones,  con  la  tra- 
ducción y síntesis  del  libro  Argentine  International  Trade 
Under  Inconvertible  Paper  Money,  1880-1900,  óptimo  fruto 
de  las  investigaciones  que  el  Profesor  John  H.  Williams  rea- 
lizara en  1917  durante  los  meses  de  su  estada  entre  nostoros, 
como  travelling  fellotv  de  la  Universidad  de  Harvard.  Sin 
apartarse  un  momento  de  la  realidad  concreta,  el  autor  in- 
quiere, en  esta  obra,  la  interdependencia  entre  el  papel  moneda, 
los  préstamos  extranjeros  y el  comercio  exterior,  para  formu- 
lar en  seguida  la  teoría  del  comercio  internacional  en  un  régi- 
men de  papel  inconvertible. 

No  es  la  primeera  ni  la  última  vez  que  el  joven  profesor 
norteamericano  es  atraído  por  nuestros  problemas.  En  Mayo 
de  1919  publicó  en  el  Quarterly  Journal  of  Economics,  de 
Harvard,  un  estudio  sobre  los  “Cambios  Internacionales  y 
Balances  de  Pago  Latino-americanos  durante  la  guerra”,  en 
el  que  se  ocupa  especialmente  de  nuestro  país.  Y en  Marzo 
de  1921,  renueva  el  trabajo  anterior  en  el  artículo  titulado: 


— 6 — 


Los  Cambios  y Balances  de  Pagos  de  la  República  Argen- 
tina desde  el  Armisticio,  que  apareció  en  la  Review  of  Peono- 

mies  Statistics.  ' I 

La  traducción  y síntesis  del  presente  trabajo,  publicadas 

en  los  Nos.  1-5  de  la  Serie  II  de  la  Revista  de  Ciencias  Eco 
nómicas,  fueron  encomendadas  al  señor  Raúl  Prebisch,  jefe 
de  trabajos  del  Seminario  sobre  “Circulación  Monetaria”,  y 
uno  de  los  buenos  colaboradores  de  esta  dirección. 

Eduardo  M.  Gonelua. 


Director  del  Seminario 
de  Economía  y Finanzas. 


PRIMERA  PARTE 


Capítulo  I 

Durante  la  mayor  parte  del  período  1880-1890,  el  oro  en 
la  Argentina  había  sido  completamente  eliminado  de  la  circu- 
lación y substituido  por  papel  moneda  depreciado,  de  valor 

metálico  fluctuante. 

Al  mismo  tiempo,  el  país  aplicaba  un  extenso  programa 
de  préstamos  de  capitales  extranjeros,  en  proporciones  supe- 
riores a su  capacidad  económica. 

Si  a estos  dos  hechos  agregamos  que  el  Balance  Comer- 
cial “desfavorable”  de  la  primera  parte  del  período,  se  con- 
vierte súbitamente  en  “favorable”  en  1891,  después  de  las 
dificultades  de  Baring,  tendremos  las  características  del  peno- 

do  que  estudiaremos. 

H propósito  de  este  estudio  es  buscar  la  interrelación  en- 
tre los  factores  antedichos  — papel  moneda  depreciado,  pres- 
tamos extranjeros  y comercio  exterior  — y hacer  asi  un  exa- 
men inductivo  de  la  teoría  del  comercio  internacional  y de  los 
cambios  extranjeros  bajo  un  régimen  de  papel  depreciado. 

La  teoría  del  comercio  internacional  en  países  a patrón 
oro,  ha  sido  bien  estudiada,  pudiéndose  resumir  en  la  siguiente 

forma : 

1)  Por  el  mecanismo  del  “gold  point  , el  oro  se  mueve 
libremente  entre  los  países  que  comercian  entre  sí, 
según  lo  requiera  el  estado  del  Balance  de  Pagos. 

2)  Cuando  el  oro  sale  de  un  país  se  produce  la  baja  del 


— 8 — 

• * 

nivel  de  los  precios,  aumentan  las  exportaciones  y dis- 
minuyen las  importaciones;  inversamente,  cuando  el 
metal  entra  en  el  país,  suben  los  precios,  las  impor- 
taciones se  estimulan  y las  exportaciones  decrecen. 

En  este  mecanismo,  una  ligera  alteración  en  el  Balance 
de  Pagos  Internacionales,  basta  para  ponerle  en  movimiento. 
Por  ejemplo,  un  aumento  en  los  iiréstáiños  tomados  al  extran- 
jero, al  causar  importaciones  de  metálico  que  originan  el  ascenso 
de  los  precios,  animará  las  itnportaciones  y desalentará  las  expor- 
ciones de  mercaderías.  Y si  la  corriente  de  los  préstamos  se 
mantiene  pór  mucho  tiempo,  podrá  llegar  uil'  momento  eh  que 
sus  intereses  y aíttortÍ2acibhes,  sóbrepasen  el  monto  de  los  nue- 
vos préstamos.  En  tal  caso,  esa  inversión  en  el'  Balance  de 
los  préstamos,  determinará  a su  vez  la  inversión  contraria 
del  Balatice  Comercial. 

¿Cómo  explicar  la  inversión  del  Balante  Comercial  ocu- 
rrida eh  el  páís  en  1891?  Ya  que  el  oro  no  circulaba,  la  teoría 
recién  expuesta,  no  podría  aplicarse  en  la  aclaración  de  este 
fenómeno.  El  profesor  Taussig  me  sugirió  el  estudio  de  la 
teoría  del  comercio  internacional  bajo  un  régimen  de  papel 
inconvertible,  indicándome  lo  ventajoso  dd  caso  at^entinoj  de- 
bido a este  trastrueque  del  Balance  Comercial  y a la  duración 
y voluméh  de  los  préstamos  extranjeros. 

Por  consiiguiehte>  húestro  objeto  será  estudiar  histórica- 
mente én  te  Argentina  los  trés  factores  citados  y buscar  lu^o 
su  interrelación. 

Capítulo  II 

Discusión  prefimíñat  dé  principios 

Para  cumplir  rñejór  los  propósitos  de  esté  estudie,  es  ne- 
cesario detenerse  ^evteihente  en  una  discusión  geótet-al  sobre 
el  papel  moneda  ihcovertible  y las  fuerzas  que  détéríninan  su 
valoí. 


— 9 — 


I 


No  existe  ninguna  razón  teórica  para  que  el  papel  mo- 
neda pierda  su  valor  nominal,  mientras  circule  libremente,  es 
decir  mientras  el-  público  mantenga  su  confianza  en  el  gobierno 
y no  tenga  repulsión  hacia  d uso  del  papel,  y la  cantidad  de 
papel  inconvertible  no  sea  mayor  que  la  cantidad  de  oro  y papel 
convertible  juntos  que  hubiese  bastado  en  otro  caso  para  las  ne- 
cesidades de  la  circulación. 

Sin  embargo,  la  experiencia  demuestra  que  casi  siempre 
sucede  lo  contrario.  Tal  fué  el  caso  de  la  Argentina,  en  que 
1a  emisión  excesiva  fué  una  de  las  causas  de  la  depreciación. 
IyOS  escritores  argentinos  tienen  mucha  razón  en  atribuir  las 
emisiones  redundantes,  a la  extravagancia,  mala  administra- 
ción y a veces  a móviles  deshonestos  de  algunos  gobiernos  ins- 
pirados en  el  principio  tan  general  en  aquel  país  de  conseguir  “al- 
go por  nada”.  Con  frecuencia  se  emitía  para  llenar  los  déficits  del 
presupuesto  debidos  a los  gastos  exagerados^  o para  hacer 
frente  a tes  expensas  que  originaban  tes  rebelitmes  civiles  o 
los  conflictos  exteriores;  En  1a  gran  “expansión”  ( boom  ) 
del  ochenta  y tantos,  1a  causa  principal  de  tes  emisiones  parece 
haber  sido  el  deseo  de  mantener  la  inflación,  el  temor  a tes 
consecuencias  de  la  inevitable  contracción. 

Los  bancos  también  estaban  interesados  en  el  aumento 
del  papel  circulante.  Hasta  1887,  todo  el  papel  fué  emitido 
por  estas  instituciones  de  carácter  semi-oficiíd  (pues  parte  de  sus 
miembros  erart  designados  por  el  gobierno,  que  acudía  frecuente- 
mente en  demanda  de  préstamos,  y sus  operaciones  estaban  su- 
jetas a 1a  regulación  oficial).  Teóricamente,  tenían  la  obligación 
de  guardar  reservas  metálicas  contra  sus  billetes,  pero  puede 
afirmarse  que,  prácticamente  esta  disposición  se  cumplía  muy 
mal.  Los  bancos  no  perdían  la  oportunidad  para  hacer  nuevas 
emisioftes  ya  que,  si  en  lugar  de  un  peso  oro,  dispusiesen  de 
tres  de  papel,  sus  préstamos  podrían  ser  triplicados  casi  sin 
ningún  costo ; y por  lo  mismo  no  se  preocupaban  mayormente 
del  destino  de  aquellos. 

La  posibilidad  de  1a  conversión  del  billete,  afectó  también 


10  — 


su  valor.  El  gobierno  argentino  nunca  abandonó  públicamen- 
te la  idea  de  la  conversión,  como  lo  prueban  los  repetidos  y 
fracasados  intentos  para  realizarla  (1883-1885,  1887);  es  por 
esto  que  la  situación  política  interior  y exterior,  hacía  fluc- 
tuar violentamente  el  premio  del  oro,  según  el  cariz  con  que 
se  presentaba  (cuando  la  caída  de  Juárez  Celman,  el  premio 
ascendió  a 186,  e inmediatamente,  al  subir  Pellegrini  descen- 
dió a 155)»  aunque  la  cantidad  de  papel  moneda  en  circulación 
no  se  hubiese  alterado.  Estas  fluctuaciones  eran,  sin  embargo, 
de  menor  importancia ; nos  hacen  ver  la  instabilidad  de  la 
situación  y lo  sensible  dd  premio  del  oro  frente  a cualquier 
acontecimiento ; eran  la  inevitable  concomitancia  del  papel  de- 
preciado y no  la  causa  fundamental  de  su  depreciación. 

t 

Pero  existe  otro  factor,  olvidado  frecuentemente  por  los 
escritores  argentinos,  que,  junto  con  la  cantidad  de  papel  en 
circulación,  afecta  más  fundamentalmente  el  premio  del  oro, 
a saber : el  Balance  de  Pagos  Internacionales.  El  papel  cir- 
culaba libremente  en  la  Argentina;  el  agricultor  pagaba  a pa- 
pel el  arrendamiento  y los  salarios  de  sus  peones,  y fuera  de 
los  centros  comerciales,  no  se  tenía  idea  del  premio  del  oro ; 
mas,  era  inútil  para  las  transacciones  con  el  exterior,  que  sólo 
podían  hacerse  a metálico ; es  por  esto  que  en  las  ciudades  que 
como  Buenos  Aires  y Rosario  tenían  que  hacer  sus  pagos  al 
exterior  en  oro,  éste  se  cotizaba  en  términos  de  papel.  Por 
consiguiente  los  movimientos  del  premio  del  oro  no  sólo  esta- 
ban determinados  por  las  condiciones  de  la  oferta  y demanda 
de  papel,  sino  también  por  la  mayor  o menor  abundancia  del 
oro.  Así  como  es  verdad  que  un  aumento  en  la  cantidad  de 
papel  tendía  a disminuir  su  valor  y a subir  el  premio  del  oro, 
no  es  menos  cierto  que  una  disminución  en  la  cantidad  del 
metal  amarillo  tenía  precisamente  el  mismo  efecto  sin  que  hu- 
biese acaecido  ningún  cambio  en  la  cantidad  de  papel.  Si  el 
Balance  de  Pagos  Internacionales  presentaba  un  déficit,  había 
que  saldarlo  en  oro,  y esta  exportación  del  metal  se  manifes- 


II 


taba  sobre  el  premio  del  mismo  modo  que  una  emisión  de  pa- 
pel; por  lo  contrario,  si  el  oro  llegaba  al  país  debido  a un 
saldo  “favorable”,  el  premio  bajaba  sin  que  hubiese  dismi- 
nuido la  cantidad  de  papel.  Asimismo  si  el  oro  llegaba  al 
país  y se  emitía  más  papel,  las  dos  fuerzas  tendían  a neutra- 
lizarse y el  premio  se  mantenía  más  o menos  estable. 

Esto  nos  indica  el  papel  importante  que  juega  el  balance 
internacional  de  pagos,  respecto  al  valor  del  papel  moneda. 
La  interrelación  entre  el  valor  del  papel  y el  balance  de  pagos  es 
de  capital  importancia  en  la  Argentina  si  se  tiene  en  cuenta 
el  lugar  que  aquel  último  ocupa  en  la  vida  económica  del  país. 
En  el  comercio  exterior  se  concentran  casi  todas  las  energías 
argentinas  y de  él  dependen  el  progreso  y el  orden  financiero 
y económico  de  la  Nación.  Se  exporta  productos  alimenticios 
y materias  primas  y se  importa  productos  manufacturado», 
pues  el  país  no  tiene  manufacturas  ni  medios  para  desarro- 
llarlas. Si  por  una  mala  cosecha,  disminuyen  las  exportacio- 
nes, la  capacidad  adquisitiva  del  país  declina,  y bajan  las  im- 
portaciones. Al  año  siguiente,  la  mala  situación  repercute  en 
el  presupuesto;  así  por  ejemplo,  en  1901,  hubo  una  mala  co- 
secha, las  exportaciones  bajaron  9.000.000  de  pesos,  al  año 
siguiente  las  importaciones  de  hierro  y materiales  de  cons- 
trucción descendieron  en  $ 4-OOO.ooo  y en  mayor  proporción 
aún  las  de  artículos  de  lujo;  en  consecuencia,  las  rentas  adua- 
ñeras  en  1902  bajaron  en  10.000.000  pesos  oro. 

Por  otra  parte,  para  desarrollar  su  comercio  exterior,  la 
Argentina  ha  necesitado  la  ayuda  del  capital  extranjero  (el 
hecho  que  el  90  % de  los  Empréstitos  Internos  está  colocado 
en  el  extranjero  da  una  idea  de  su  dependencia).  En  una  pa- 
labra, toda  la  estructura  económica  descansa  en  una  base  y 
presenta  casi  un  solo  objeto,  el  de  comprar  y vender,  tomar 
prestado  y pagar,  al  exterior. 

Antes  de  entrar  de  lleno  a investigar  la  interelacion  bus- 
cada, es  preciso  analizar  la  relación  que  los  tres  factores  citados 


« 


— 12  — 

tienen  con  el  mecanismo  de  los  cambios  internacionales,  por 
el  que  se  efectúa  el  contacto  entre  el  papel  moneda  y el  balan- 
ce de  pagos. 

Es  sabido  que  el  papel  moneda  tiende  a expulsar  el  oro 
y que  si  se  emite  en  demasía,  el  metal  desaparece  de  la  circu- 
lación; en  tal  caso,  los  que  tienen  que  efectuar  pagos  en  me- 
tálico precisan  procurárselo  en  el  mercado.  En  algunas  dis- 
cusiones, se  ha  exagerado  este  hecho  y afirmado  que  virtual- 
mente, todo  el  oro  es  expelido  del  país,  salvo  el  usado  en  las 
artes,  por  el  mecanismo  de  los  cambios  internacionales;  en- 
tonces, los  “cambios  a oro”  (gold  exchange)  desaparecen  y 
el  país  efectúa  sus  transacciones  por  medio  de  los  “cambios 
a papel”  {paper  exchange).  El  “cambio  a oro”  puede  seguir- 
se cotizando  pero  solo  “nominalmente”,  ya  .que  no  habiendo 
metálico  en  el  país,  las  letras  de  cambio  sobre  el  exterior  deben 
ser  compradas  y vendidas  en  papel  depreciado;  el  cambio  es  el 
“cambio  a papel”.  Tal  es  la  opinión  de  Mr.  Clare  en  su  The  A. 

B.  C.  of  the  Foreing  Exchange. 

Veamos  si  esto  sucede.  Supongamos  un  lapso  en  que  la 
Argentina  tenía  moneda  sana  y los  cambios  estaban  a la  par. 

Pronto  comienzan  las  emisiones  de  papel  inconvertible  y como 
éste  no  tiene  uso  fuera  del  país,  el  oro  se  hace  necesario  para 
las  transacciones  con  el  extranjero.  El  balance  de  pagos,  por 
cualquier  causa,  se  vuelve  desfavorable  y el  saldo  tiene  que 
pagarse  en  metálico  por  la  razón  siguiente:  los  pagos  interna- 
cionales se  efectúan  por  medio  de  letras  de  cambio ; requieren  le- 
tras de  cambio  los  importadores  y los  que  tienen  que  remitir 
fondos  al  extranjero,  y las  ofrecen  los  exportadores  y otros 
que  tienen  que  recibir  dinero  del  exterior.  Ahora  bien,  en  el 
caso  presente  la  suma  que  el  país  debe  al  extranjero  es  raa-  i 

yor  que  la  que  éste  le  debe,  es  decir  que  la  demanda  de  letras 
es  mayor  que  la  oferta ; y el  cambio,  en  contra  de  la  Argentina, 
desciende  hasta  que  conviene  exportar  oro  (llegado  el  "gold 
point")  para  saldar  el  déficit 

Sigamos  adelante  en  nuestra  suposición.  Los  saldos  con- 


— 13  — 


tinúan  en  contra  del  país  y el  oro  por  tal  razón  es  eliminado 
completamente  de  la  circulación.  Quien  quiera  hacer  un  pago 
al  extranjero,  necesita  comprar  una  letra  de  cambio  que,  al 
representar  un  derecho  sobre  oro,  se  vende  por  el  equivalente 
del  metal  en  papel  depreciado.  El  tipo  del  cambio,  cotónado 
antes  a los  estrechos  límites  de  los  "gold  points”,  experimenta 
ahora  amplias  fluctuaciones  que  marcan  el  paso  comías  osci- 
laciones del  premio  del  oro. 

Teóricamente,  el  razonamiento  es  sano.  Si  la  Argentina 
no  hubiese  estado  recibiendo  continuamente  préstamos  en  oro 
del  extranjero,  es  probable  que  esto  hubiese  sucedido;  pero 
el  hecbo  que  aún  durante  el  desastroso  Pánico  Baring  (1890 
y 1891),  se  mantenía  el  “cambio  a oro”  (gold  exci^nge), 
prueba  lo  contrario:  existía  un  “cambio  a oro”  “real  y no 

“nominal”. 

La  relación  entre  el  balance  de  pagos  y el  valor  del  papel 
moneda  también  se  mantiene  en  un  régimen  de  “cambio  a pa- 
pel”, pues  el  valor  del  billete  no  sólo  depende  de  su  cantidad 
sino’  de  la  demanda  y oferta  de  letras  de  cambio.  Luego,  las 
conclusiones  que  perseguimos  serían  las  mismas,  ya  considere- 
mos cambios  a oro  o a papel.  Sin  embargo,  hay  diferenc^s 
entre  estos  dos  cambios  en  un  país  a papel  depreciado.  En 
la  Argentina  el  que  tenía  que  comprar  una  letra  de  cambio 
primero  se  veía  obligado  a procurarse  oro  en  la  Bolsa  para 
efectuar  la  transacción  desde  que,  de  hecho,  existían  dos  sistemas 
monetarios : el  de  papel  para  las  transacciones  internas,  y el  de 
oro  para  los  negocios  con  el  exterior,  para  la  compra  y venta 
de  letras  que,  en  última  instancia,  de  una  manera  indirecta,  se 

efectuaba  a papel. 

Y en  esto  difieren  los  hechos  con  la  teoría  del  cambio  a 
papel,  pues  ésta  afirma  la  inexistencia  de  los  movimientos  de 
oro  entre  el  país  y el  extranjero,  y la  completa  dislocación  de 
los  cambios  (y  sus  violentas  fluctuaciones),  y del  mecanismo 
de  los  “gold  points".  Pero  las  estadísticas  y el  mero  recordar 
de  los  hechos  diarios,  demuestran  la  existencia  de  los  moví- 


— u — 


mientos  del  metal  y del  mecanismo  vulgar  de  los  cambios.  Es- 
tos movimientos  precisamente  explican  el  trastrueque  del 
Balance  Comercial  en  1891,  que  la  teoría  del  “cambio  a papel” 
no  permitte  interpretar. 

Sin  embargo,  la  diferencia  es  solo  de  mecanismo  y no 
altera  materialmente  las  conclusiones  de  la  teoría  del  comer- 
cio internacional  en  un  país  a papel  depreciado,  desde  que, 
lo  importante  (y  lo  que  distingue  el  caso  de  la  Argentina  del 
de  un  país  a patrón  oro),  es  la  existencia  de  este  último.  Es 
cierto  que  el  oro  entraba  y salía  del  país  en  obediencia  a los 
*‘gold  points'';  pero  no  llegaba  a formar  parte  de  su  circula- 
ción monetaria.  El  metal  siempre  estaba  a premio;  por  con- 
siguiente, un  flujo  de  oro  hacia  el  país  no  subía  el  nivel  de  los 
precios  ni  un  reflujo  lo  bajaba,  y por  lo  tanto  estos  movimien- 
tos no  afectaban  las  importaciones  y exportaciones,  como  hu- 
biese sucedido  en  un  país  a base  metálica. 

De  esto  no  se  puede  concluir  que  los  movimientos  del 
oro  no  tenían  importancia,  no  afectaban  los  precios.  Tenían 
efectos  sobre  el  valor  de  la  moneda,  pero  contrarios  a los  que 
hubiesen  tenido  en  un  régimen  metálico:  un  flujo  de  oro  no 
abarataba  la  moneda  y elevaba  los  precios,  sino  que  apreciaba 
la  moneda  y bajaba  los  precios,  al  hacer  descender  el  metal 
en  términos  de  papel. 

Hasta  dónde  esta  teoría  se  ha  comprobado  en  el  caso  ar- 
gentino, no  es  el  lugar  de  decirlo;  esta  discusión  preliminar 
tiene  el  único  objeto  de  descubrir  el  campo  del  presente  estu- 
dio destinado  a investigar  la  interelación  entre  los  tres  facto- 
res — papel  moneda  depreciado,  préstamos  extranjeros  y co- 
mercio exterior  — con  el  propósito  de  explicar  el  trastrueque 
del  Balance  Comercial  del  91. 

El  trabajo  ha  sido  dividido  en  dos  secciones:  Primera)  La 
consideración  de  los  dos  hechos:  papel  moneda  y préstamos 
y su  relación.  En  ella  se  tratará  de  demostrar  que  el  valor  del 
papel  dependía  en  gran  parte  de  la  condición  de  los  préstamos. 


— 


V que  por  otra  parte,  estos  mismos  emanaban  considerable- 
mente de  la  situación  del  papel  moneda.  Segunda)  La  consi- 
deración de  los  efectos  de  esta  interelación  sobre  el  comercio 
exterior.  Se  buscará  explicar,  cómo  en  un  país  de  papel  de- 
preciado e inconvertible,  acaecen  los  cambios  en  las  importa- 
ciones y exportaciones. 

El  período  de  veinte  años  que  abarca  este  estudio  se  ha 
dividido  en  dos:  el  de  1880  a 1885,  que  constituye  un  impor- 

tante ejemplo  de  la  relación  entre  los  préstamos  y la  circu- 
lación, es  un  período  de  reformas  monetarias,  de  adopción  y 
suspensión  de  pagos  en  especie;  29,  el  período  mas  importante 
de  1885  a 1890,  fué  de  moneda  inconvertible  y depreciada  de 
inflación  y especulación  que  culminan  en  1891  y son  segm^ 
por  varios  años  de  depresión  y de  reconstrucción  hasta  18^ 
en  que  la  Ley  de  Conversión  pone  fin  a las  fluctuaciones  e 

premio. 

Capítulo  III 

I 

Historia  monetaria  argentina  hasta  1885 


La  década  1880-1890  es  un  período  de  “expansión” 
(“boom”)  en  la  historia  económica  argentina;  en  esos  diez 
años  la  Argentina  emprende  su  gran  desarrollo  «onomico_ 
En  1880  se  establece  el  fuerte  Gobierno  de  Roca.  En  1881  se 
federaliza  Buenos  Aires  y el  5 de  Noviembre  del  mismo  ano 
se  dicta  la  Ley  Monetaria  que  es  la  base  de  la  circulación  ar- 
gentina. Bajo  la  administración  de  Roca  comienza  a des- 
arrollarse el  gran  programa  de  préstamos  para  la  colonización 
de  nuevas  tierras  y la  construcción  de  ferrocarnles. 

Hasta  1880,  la  historia  Argentina  es  un  largo  periodo  de 
luchas  internas  y guerras  exteriores.  Su  principal  industria 
consistía  en  el  pastoreo;  la  lana  argentina  era  de  mala  calidad 
y las  ovejas,  mal  cuidadas,  eran  fácil  presa  de  las  epidemias. 
Los  métodos  agrícolas  estaban  en  estado  primitivo.  El  trigo. 


— i6  — 


que  después  se  transformó  en  el  producto  principal,  no  cre- 
cía en  cantidad  suficiente  para  suplir  las  necesidades  domés- 
ticas, no  figurando  en  la  exportación  hasta  el  año  1878.  íEI 
ccunercio  exterior  (combinadas  las  exportaciones  y exporta- 
ciones alcanzaba  en  1870  a ^Q.ooo.ooo  de  pesos  y a 256.000 jxk) 
de  pesos  en  1889.  La  población  ascendía  en  1869  a 1.830.000 
almas  y estaba  confinada  a las  provincias  del  este  y del  norte, 
pues  el  resto  del  territorio  habitado  en  buena  parte  por  tribus 
indígenas,  permanecía  aún  sin  cultivar. 

Es  interesante  el  estudio  de  la  circulación  monetaria  an- 
tes de  1851.  Dice  Jorge  Pillado  que  el  papel  moneda  argen- 
tino, además  de  cumplir  su  función  en  los  cambios,  ha  servido 
a las  finanzas  oficiales,  en  todos  los  períodos,  como  una  con- 
tribución forzosa  sobre  la  población  impuesta  en  momentos 
políticos  difíciles  (rebeliones,  guerras,  pago  de  gastos  exce- 
sivos, etc.).  Las  cifras  de  la  emisión  en  distintas  fechas,  dan 
una  idea  del  monto  de  estos  empréstitos  forzosos.  La  pri- 
mera emisión  en  1822  fué  de  290.000  pesos;  en  1826  el  monto 
total  en  circulación  alcanzó  a $ 2.694.856;  en  1835,  15.000.000 
pesos;  en  1854,  a 204.000.000;  en  1865,  a 298.000.000.  Cuan- 
do se  considera  que  la  población  ni  siquiera  se  duplicó  en  esos 
cincuenta  años,  es  fácil  comprender  porqué  en  1865  el  valor 
del  peso  papel  apenas  alcanzaba  a tres  o cuatro  centavos  oro. 

En  1867,  anexa  al  Banco  de  la  Provincia  de  Buenos  Ai- 
res se  estaWeció  una  Oficina  de  Cambios  para  que  efectuase 
la  conversión  de  los  billetes  por  tanto  tiempo  inconvertibles, 
— a razón  de  25  pesos  papel  por  un  peso  oro ; el  primer  año 
la  Oficina  acumuló  3.481.000  pesos  oro,  y en  1873  sus  reser- 
vas alcanzaron  a 16.862.000  pesos  oro.  Pero  pronto  el  metá- 
lico ccmienzó  a disminuir  con  rapidez.  Una  ley  de  Junio  20 
de  1873  autorizó  la  extracción  de  3.000.000  de  la  Oficina, 
hecho  que,  junto  a los  grandes  préstamos  del  banco  al  go- 
bierno federal,  los  gastos  de  la  guerra  civil  de  1874  y la  crisis 


I 


17  — 


financiera  1874-75,  condujo  al  cierre  de  la  oficina  y a la  in- 
conversión. 

Una  cláusula  de  la  ley  sobre  la  Oficina  de  Cambios,  de- 
claraba que  “el  banco  provincial  podía  emitir  la  cantidad  de 
papel  moneda  necesario,  para  su  ejecución  (de  la  ley)”;  pa- 
rece que  es  lo  que  mejor  se  cumplió  ya  que  al  abrirse  la  oficina 
la  cantidad  de  papel  en  circulación  era  de  298.458.000  pesos 
y años  más  tarde,  en  1873,  el  banco  provincial  había  emitido 
por  medio  de  la  Oficina  420.000.000  pesos  de  billetes  de  cur- 
so legal. 

En  1872,  se  fundó  por  un  grupo  de  capitalistas  un  banco 
de  depósitos  y descuentos,  y además,  agente  financiero  y pres- 
tamista del  gobierno.  A estas  dos  últimas  funciones,  se  le 
obligó  en  compensación  de  la  facultad,  concedida  por  la  Na- 
ción, de  emitir  billetes  de  curso  legal  y convertibles  a la  vista, 
hasta  el  doble  del  capital  integrado.  Las  acciones  ascendían  a 
20.000.000  pesos,  de  los  cuales  2.000.000  subscribiría  el  go-  . 
bienio  entregando  títulos.  Así  comenzó  su  vida  el  Banco  Na- 
cional en  Noviembre  1873,  mientras  aparecían  los  primeros 
signos  de  la  crisis.  Por  esto,  para  fortalecer  su  situación  el 
Banco  de  la  Provincia  restringió  sus  emisiones;  política  pru- 
dente de  que  se  aprovechó  su  novel  rival  para  aumentar  sus 
billetes  y prestar  liberalmente.  Así  es  que  en  1874,  cuando  la 
güera  civil  precipitó  la  crisis,  el  nuevo  banco  había  emitido 
4.500.000  pesos  y contaba  con  6.000.000  pesos  de  malos  cré- 
ditos en  su  activo.  Y la  inconversión  de  los  billetes  provin- 
ciales en  1876,  fué  seguida  un  poco  más  tarde  por  la  de  los 
nacionales. 

El  resultado  neto  del  plan  de  conversión  fué  un  enorme 
aumento  del  papel  moneda.  De  298.458.000  pesos,  monto  que 
ya  sofocaba  al  país  en  1866,  la  circulación  fiduciaria  aumentó 
en  más  del  triple  hasta  1876.  A fines  de  1881  el  monto  de  pa- 
pel en  circulación  llegó  a 882.000.000  pesos,  oscilando  el  va- 
lor del  peso  alrededor  de  cuatro  centavos  oro. 


— i8  — 


Después  de  la  crisis  de  1874-75,  vino  una  saludable  reac- 
ción. Nuevos  arreglos  se  hicieron  para  el  pago  de  la  deuda 
nacional  al  banco  provincial.  El  comercio  exterior  aumentó 
en  60  %.  Mejoró  la  condición  de  los  establecimientos  de  cré- 
dito entre  1878  y 1880  y el  trigo  hizo  su  aparición  entre  las 
exportaciones. 

El  hecho  más  importante  de  la  década  1870-1880  fué  la 
conquista  del  desierto  y la  entrega  de  las  tierras  conquistadas 
a la  colonización.  Desde  entonces  puede  decirse  que  empieza 
I la  “expansión”  en  la  especulación  inmobiliaria ; tan  pronto 

como  las  tierras  estuvieron  al  abrigo  de  las  invasiones  de  los 
I indígenas,  su  ocupación  se  efectuó  gradualmente  y sus  valo- 

I res  comenzaron  a subir. 

Aparte  del  desordenado  estado  de  la  circulación,  parecía 
no  haber  obstáculos  para  el  desarrollo  económico  del  país. 

' Uno  de  los  factores  adversos,  al  lado  de  la  depreciación  del 

i papel,  consistía  en  la  falta  de  uniformidad  en  las  circulaciones, 

'■  . ya  que  no  existía  moneda  nacional  y cada  provincia  tenía  la 

suya  propia  que  variaba  de  vator  aún  entre  dos  ciudades  cer- 
canas. En  Buenos  Aires  existían  cuatro  variedades  de  papel 
además  de  las  monedas  extranjeras,  y en  las  otras  provincias 
las  piezas  chilenas,  peruanas,  bolivianas  y otras  de  oro,  plata 
y cobre,  circulaban  junto  a los  billetes  de  Banco  Nacional,  de 
los  bancos  provinciales,  de  los  establecimientos  particulares  y 
aun  de  casas  comunes  de  negocio.  Circulaban  billetes  conver- 
tibles e inconvertibles  y las  monedas  de  plata  frecuentemente 
pesaban  menos  que  su  peso  oficial  (caso  del  “melgarejo”  bo- 
liviano) ; es  por  esto  que  las  balanzas  fueron  instrumento  ne- 
cesario en  todos  los  negocios  y oficinas. 

El  caso  de  un  comerciante  mendocino,  que  necesitaba 
traer  mercaderías  del  Rosario,  y tenía  su  capital  en  papel  de 
Mendoza,  ilustra  bien  la  anarquía  monetaria  reinante;  debía: 


i)  Cambiar  en  el  mercado  su  papel  mendocino  por  mo- 
neda chilena  menuda,  desde  que  no  existia  otra  en  abun- 


— 19  — 


2)  Cambiar  estas  monedas  en  pesos. 

3)  Llegado  al  Rosario,  cambiar  los  pesos  por  cuatro  bo- 
livianos y con  esto  pagar  las  mercaderías. 

4)  Por  último,  vender  sus  mercaderías  en  Mendoza,  por 

papel  moneda  del  banco  local. 

Se  hacía  indispensable  solucionar  este  caos,  pues  el  es- 
tado de  la  circulación  resultaba  tan  “perjudicial  a los  inte- 
reses legítimos  del  país  que  no  era  posible  continuar  más  en 
esas  condiciones”  (queja  del  Banco  Nacional).  La  Ley  de 
1881,  trató  de  remediar  la  situación;  establecía  el  patrón  bi- 
metálico con  dos  unidades,  el  peso  oro,  de  24.89  gramos, 
de  fino;  y el  peso  plata,  de  385,8  gramos  y 9I10  de  fino;  la 
relación  legal  era  pues  de  15.55.  P^ira  establecer  una  moneda 
nacional,' prohibía  la  circulación  de  monedas  extranjeras  cuan- 
do ya  se  hubiesen  acuñado  ocho  millones  de  pesos  oro  de  metal 
amarillo  y cuatro  de  plata.  Un  decreto  posterior  obligaba  a los 
bancos  de  emisión  a que  dentro  de  los  dos  años  de  la  ley,  re- 
novasen sus  emisiones  de  acuerdo  a la  nueva  unidad  monetaria 
cambiando  sus  antiguos  billetes  por  notas  metálicas,  y les  pro- 
hibía las  emisiones  de  billetes  de  valor  menor  a un  peso.  Las 
disposiciones  sobre  el  bimetalismo  fracasaron  desde  un  prin- 
cipio, pues  la  plata  cesó  de  acuñarse  en  1884,  cuando  la  canti- 
dad emitida  fué  de  2.865.839  pesos.  El  oro  fué  acuñado  hasta 
1896  en  cantidad  cuatro  veces  mayor  (31.722.525)  que  la 
suma  a que  se  refería  la  ley  y en  ese  mismo  año,  sin  embargo, 
no  había  más  moneda  metálica  en  circulación  que  en  1881.  Es 
por  esto  que  a fines  de  1886,  cuando  se  habían  acunado 
11.225.000  pesos  oro,  el  director  de  la  casa  de  moneda  llamó 
la  atención  sobre  el  hecho  que  **el  oro  acuñado  había  sido  em- 
barcado o fundido,  y por  lo  tanto  era  inútil  seguir  acuñando  en 
aquellas  condiciones”. 

Es  interesante  la  subsiguiente  historia  de  esta  ley  preten- 
ciosa que  aunque  dió  cierta  medida  de  uniformidad  a la  circu- 
lación, no  tocó  en  las  raíces  sus  dificultades. 


— 20  — 


A fines  de  1883,  la  Argentina  tenía  por  primera  vez  un 
sistema  monetario  practicable.  La  antigua  emisión  de  pesos 
882.000.000  papel  fue  reemplazada  por  otra  de  61. 739*^^ 
pesos  en  nuevos  billetes  metálicos  nacionales  hasta  fines  de 
1884.  Pero  la  conversión  duró  solo  dieciocho  meses,  pues  a 
fines  del  84  ocurrió  una  crisis,  que  aunque  corta  y sin  efectos 
industriales,  fué  suficiente  para  causar  la  suspensión  de  la 
conversión  y la  vuelta  del  curso  forzoso,  que  duró  hasta  1899 

En  1885,  Roca,  accediendo  a la  petición  del  Banco  Na- 
cional y del  Banco  de  la  Provincia,  decretó  la  suspensión  d<- 
la  conversión  por  un  período  de  dos  años,  y pocos  meses  más 
tarde  se  autorizó  al  Banco  Nacional,  y luego  al  de  la  Provin- 
cia de  Buenos  Aires  y a otros,  a emitir  billetes  de  curso  legal 
sin  tener  obligación  de  convertirlos.  La  conversión  fué  pos- 
tergada después  hasta  1889,  año  en  que  el  país  experimentó 
otra  crisis,  por  lo  que  toda  pretensión  en  aquel  sentido  fué 
abandonada;  el  premio  del  oro  alcanzaba  entonces  a 100  %. 

Las  causas  del  fracaso  de  esta  tentativa  de  conversión  ' 

son  dignas  de  cuidadosa  atención,  pues  indican  en  cierto  modo 
la  naturaleza  de  nuestro  problema  y aclaran,  en  pequeña  es- 
cala, las  fuerzas  que  obraron  en  el  período  subsiguiente  de 
cinco  años  que  terminó  en  el  Pánico  Baring  en  1890. 


Capítulo  IV 

Los  Préstamos  y el  Balance  de  Pagos 

Para  hacer  posible  la  iniciación  y continuación  de  los  pagos 
metálicos,  era  necesaria  la  acumulación  previa  de  reservas  de 
oro  en  los  bancos.  Con  este  objeto  los  gobiernos  nacional  y 
provinciales,  efectuaron  operaciones  de  préstamos  en  el  extran- 
jero. Para  saldar  en  parte  las  deudas  pendientes  con  el  Banco 
de  la  Provincia  de  Buenos  Aires  — cuatro  millones  de  pesos 
en  1866,  para  hacer  frente  a los  gastos  de  la  guerra  del  Para- 
guay, y diez  millones  papel  en  1876  para  evitar  la  bancarrota 


— 21 


que  amenazaba  al  gobierno  después  de  la  guerra  civil  y el  pánico 
de  1874, — el  gobierno  nacional  le  entregó  un  empréstito  de  6 % 
de  6.855.000  pesos.  Con  el  fin  de  proveer  al  Banco  Nacional 
de  una  reserva  metálica  el  gobierno  respectivo  le  compró  60.000 
acciones,  pagándolas  con  un  empréstito  de  5 % por  8.415.500 
pesos.  Política  análoga  siguió  la  provincia  de  Santa  Fe  res 
pecto  a su  banco.  De  esta  manera,  los  gobiernos  nacional  y 
provinciales,  emitieron,  entre  1881  y 1885,  26.561.000  pesos 
oro  de  títulos  que  produjeron  22.670.000  pesos  oro;  su  servi- 
cio anual  por  intereses  y amortizaciones  alcanzaba  a l. '486. 829 

pesos  oro. 

Si  estas  operaciones  hubiesen  sido  las  únicas,  su  carga 
habría  sido  tolerable  para  los  gobiernos.  Pero  no  fué  así:  el 
gobierno  de  Roca  trató  de  acelerar  la  expansión  económica 
del  país  y con  este  objeto,  planeó  un  vasto  programa  de  em- 
préstitos. Los  transportes  eran  la  necesidad  primordial  de  la 
Nación  y el  único  medio  para  poblar  el  desierto.  En  1875  la 
extensión  total  de  los  ferrocarriles  alcanzaba  a 1170  millas, 
y en  1880,  a 1512;  en  los  cinco  años  siguientes  esta  cifra  se 
duplicó  (2700).  Esta  cantidad,  — pequeña  si  se  considera  los 
adelantos  efectuados  en  los  otros  cinco  años  subsiguientes,  en 
que  la  fiebre  de  los  ferrocarriles  alcanzó  su  cúspide—,  indica 
los  esfuerzos  de  los  gobiernos  y de  la  empresa  privada  para 
cultivar  y poblar  la  tierra;  aquellos  estimulaban  a los  parti- 
culares garantiéndoles  el  interés  de  los  capitales  invertidos  y 
construían  por  su  cuenta  líneas  estatales. 

Estos  empréstitos  se  sucedían  con  extraordinaria  rapidez 
y alguna  vez  la  frecuencia  con  que  la  Argentina  aparecía  en 
el  mercado  de  préstamos,  precavió  a los  prestamistas  euro- 
peos. El  total  de  los  préstamos  para  el  fomento  de  ferrocarri- 
les en  el  período  1881  - 1885,  alcanzó  a un  monto  nominal  de 
53’.!  12. 000  pesos  oro,  de  cuya  cantidad  solo  se  recibió  en 
efectivo  46.989.800  pesos  oro.  Los  servicios  requerían  una 
suma  anual  de  3 -239 -538  pesos  oro. 


— 22  — 


A estos  préstamos  para  sanear  la  -moneda  y construir  fe- 
rrocarriles deben  agregarse  aquellos  que  se  originaron  en  los 
arreglos  políticos  y los  destinados  a obras  públicas.  Después 
de  Ja  revolución  del  8o,  el  gobierno  federal  se  hizo  cargo  de 
dos  empréstitos  de  la  Provincia  de  buenos  Aires  por 
14.018.000  pesos  y se  comprometió  a pagar  5.000.000  pesos 
por  la  cesión  de  los  edificios  del  gobierno  provincial.  También 
se  hizo  cargo  de  los  trabajos  del  Puerto  del  Riachuelo  y de 
las  obras  sanitarias  de  la  ciudad  de  Buenos  Aires  cuya  cons- 
trucción había  comenzado  la  provincia;  el  capital  para  la  pro- 
secución de  estas  obras  se  consiguió  en  1886  y 1887  por  un 
empréstito  de  5 % de  42.000.000  pesos  oro,  el  famoso  Em- 
préstito de  Aduanas. 

Por  su  parte  la  provincia  de  Buenos  Aires  emprendió  la 
construcción  de  La  Plata  — que  por  sus  ventajas  naturales 
se  la  imaginó  un  futuro  gran  puerto  maritimo — , y conven- 
cida .'el  brillante  porvenir  de  esta  ciudad  no  vaciló  en  levantar 
costosos  edificios;  las  extravagancias  desplegadas  en  este  tra- 
bajo,  fueron  una  de  las  razones  por  las  que  el  erario  público 
se  encontró  en  las  grandes  dificultades  financieras  que  culmi- 
naron en  la  bancarrota  del  91. 

Resumiendo  Uos  empréstitos  públicos  efectuados  duran- 
te el  período  de  cinco  años  de  reforma  monetaria,  1881-85, 
tenemos : 


EMPRESTITOS  PUBLICOS,  1881-85 
(Milí:s  de  pesos  oro) 


Propósito 


Valor 

nominal 

Monto 

realizado 

Servicio 

anual 

$ 26.561 

1 

$ 22  258 

$ 1.487 

. 53.112 

» 46.990 

» 3.240 

. 21.517j 

» 19.892 

» 1.506 

$101.190 

$ 89.140 

$ 6,233 

Bancos  y circulación 

Ferrocarriles 

Lo  Piafa 


Totales. 


— 23  — 


El  resultado  de  estas  operaciones,  fué  aumentar  enorme- 
mente la  deuda  externa  de  los  gobiernos  nacional  y provin- 
ciales; a esto  hay  que  agregar  el  90  % de  los  pequeños  em- 
préstitos internos  del  período  (1.542.000  pesos  oro),  y 90 
% del  empréstito  interno  municipal  de  la  ciudad  de  Bs.  As., 
'de  Oct.  30  de  1882  (3.863.000  pesos  oro).  De  tal  modo  el 
aumento  total  de  la  deuda  externa  fué  de  105.046.000  pe- 
sos oro  y la  carga  de  los  servicios  de  6.611.037  pesos  oro.  ^ 
Los  préstamos  privados  en  esta  época  no  alcanzaron  la 
magnitud  que  caracterizó  los  de  los  cinco  años  anteriores  al 
Pánico  Baring;  en  su  mayor  parte  fueron  invertidos  en  e- 
rrocarriles  y solo  una  pequeña  parte  — en  relación  a las  an- 
teriores inversiones—,  se  invirtió  en  tierras  e hipotecas.  E 
total  del  nuevo  capital  invertido  en  empresas  privadas,  com- 
putado según  los  informes  de  la  Dirección  de  Ferrocarriles, 
del  Economist  de  Londres,  y del  Manual  de  Mulhall,  etc.,  se- 
ñala en  los  cinco  años,  1881-85,  un  aumento  de  44.3i3-000 
pesos  oro,  de  los  cuales  31.313.000  pesos  representan  coloca- 
ciones en  ferrocarriles,  y 13.000.000  en  otras  formas  de  em- 
presas privadas;  computando  el  interés  al  5 %,  encontramos 
un  aumento  en  los  servicios  del  capital  privado  de  2.215.650 


pesos. 

t El  total  de  préstamos  en 
como  sigue; 


este  período  puede  resumirse 


TOTAL 


DE  LOS  PRESTAMOS 


EXTRANJEROS 
Y DE  SUS  INTERESES,  1881  - 


8S 


(MlI.ES  DE  PESOS  oro) 


i ' 

j Préstamos 

Interés 

$ 

1 

105.046  ' 

1 

$ 

6.611 

tmpresutos  públicos 



44.313 

» 

2.216 

nversiones  jjuvauu^... 

Totales 

$ 

149.359 

$ 

8.827 

I 


— 24  — 


Muchos  escritores  argentinos,  sobre  tópicos  económicos, 
sostuvieron  ;genejfalmente  que  las  vicisitudes  de  la  historia 
del  papel  moneda  no  tienen  nada  que  ver  con  las  operaciones 
de  préstamo^  o con  el  balance  de  pagos  internacionales,  y sí 
con  los  malos  gobiernos,  las  malas  administraciones  políticas 
y financieras  y las  emisiones  excesivas  de  papel  moneda. 

Asi  Martínez  y Lewandowski  en  “La  Argentina  del  si- 
glo XX”,  se  expresan  como  sigue: 

“La  afirmación  que  atribuye  la  depreciación  del  pa- 
pel moneda  y por  consiguiente  el  curso  forzoso,  a una  balan- 
za comercial  adversa,  está  desprovista  de  bases  científicas  y 
no  se  encuentra  sostenida  por  pruebas  definidas las  ver- 

daderas causas  efe  la  depreciación  han  sido  siempre  las  excesi- 
vas emisiones  de  papel,  el  envilecimiento  de  los  instrumentos 
de  crédito  del  país  por  la  superabundancia  de  papel  moneda”. 

No  pretendemos  negar  la  influencia  de  la  cantidad  de 
papel  moneda  sobre  su  valor,  ni  tampoco  la  costumbre  tan 
común  de  los  gobernantes  argentinos  de  recurrir  a la  prensa  de 
imprimir  para  financiar  sus  dificultades;  pero  trataremos  de 
demostrar  que  el  mero  aumento  de  papel  no  explica  suficien- 
temente los  ascensos  ocurridos  en  el  premio  del  oro,  y que  el 
elemento  importante  en  la  situación,  y a nuestro  modo  de 
ver  el  elemento  contraloreador,  consistió  en  el  balance  de  pagos 
adverso,  en  el  que  el  factor  dominante  fue  el  de  los  préstamos. 

Trataremos  de  dilucidar  el  rol  jugado  por  los  préstamos 
en  el  período  de  pagos  en  metálico  que  finalizó  en  1885. 
Entonces  no  hubo  emisiones  (i),  por  el  contrario  la  gran  masa 

(i)  Esta  afirmación  de  Williams  es  inexacta,  y nos  indujo  a una 
falsa  apreciación  al  comentar,  en  el  número  anterior  de  esta  Revista, 
la  3*  edición  de  los  Estudios  sobre  la  moneda,  del  Dr.  Juan  B.  Justo. 
Entre  1883,  fecha  del  restablecimiento  de  la  conversión,  y fines  de  1884, 
los  bancos,  según  Jorge  Pillado  (v.  El  papel  moneda  argentino,  pág.  53) 
aumentaron  sus  emisiones  de  un  valor  en  pesos  moneda  nacional  de 
50.839.850  a $ m|n.  61.739.000.  Además,  las  antiguas  emisiones  en  pe- 


—  25  — 


de  billetes  sin  valor  fué  reemplazada  por  los  billetes  metáli- 
cos convertibles  a la  par.  No  puede,  pues,  aceptarse  la  tesis 
de  los  autores  citados. 

El  cuadro  siguiente  enseña  el  saldo  de  los  préstamos  en 
los  cinco  años  1881-85.  La  primera  columna  da  el  monto 
del  capital  que  tomó  el  país  anualmente;  la  segunda  muestra 
el  monto  anual  pagado  por  intereses  y amortizaciones  sobre 
el  capital  extranjero  colocado  en  el  país  y la  tercera  indica 
el  “saldo”  entre  los  nuevos  préstamos  y los  servicios  anuales 


SALDO  DE  PRESTAMOS,  1881-85 
(Miles  de  pesos  oro) 


— 2Ó  — 


BALANCE  COMERCIAL.  i88i- 85.  (O 

(Mn.ES  DE  PESOS  oro) 


Año 

Exportaciones 

1 

Importaciones 

2 

Saldo 

1—2 

1881 

$ 

57,938 

$ 

55.706 

$ 

2.232 

1882  

» 

60.389 

61.246 

— 

857 

1883  

60.208 

80.436 

— 

20.228 

1884  

» 

68.030 

94.056 

— 

y> 

26.026 

1885  

» 

83.879 

92.822 

— 

8.343 

El  saldo  favorable  de  i88i,  se  convierte  en  saldo  desfa- 
vorable en  1882,  que  aumenta  notablemente  en  1883  y 1884 
y disminuye  en  1885. 

El  balance  desfavorable  no  provenía  de  una  disminución 
de  las  exportaciones,  que  experimentaron  un  lento  aumento 
hasta  1885  y en  este  año  subieron  fuertemente,  sino  de  un  no- 
table aumento  de  las  importaciones.  El  valor  de  las  importa- 
ciones en  1884  fué  alrededor  de  59  % mayor  que  en  1881. 
Esta  e^opansión  de  las  impoflaciones  que  coincide  con  los 
grandes  préstamos,  es  un  fenómeno  bastante  común,  que  apa- 
reció aún  más  acentuadamente  en  la  última  mitad  del  período 
1880-90,  cuando  los  préstamos  fueron  mucho  mayores  que 
en  la  primera  mitad. 

Con  los  dos  cuadros  anteriores  podemos  formar  el  si- 
guiente cuadro: 


(i)  Preciso  es  tener  en  cuenta,  que,  según  nuestro  cálculo,  el  IS 
ó 20  % de  las  importaciones  durante  esos  años  fué  resultado  directo 
de  los  empréstitos  negociados  en  Inglaterra  para  la  construcción  de  fe- 
rrocarriles, y por  lo  tanto  estos  préstamos  no  originaron  operaciones  de 
cambio  y estrictamente  no  interesan  a nuestro  problema. 


— 27  — 


BALANCE  DE  PAGOS  INTERNACIONALES,  1881-85.  (O 

(Miles  de  pesos  oro) 


1881 

$ 

72.013 

$ 

67.673 

$ + 

4-340 

1882 

y. 

85.682 

yy 

76.970 

11  + 

8.712 

1883 

y» 

107.607 

•y 

99.932 

11  + 

7-830 

1884 

yy 

107.762 

yy 

121.630 

V 

13.868 

1885 

fy 

122.611 

yy 

114.859 

yí  + 

7.752 

En  el  gráfico  siguiente  se  nota  claramente  la  inversión  del 
saldo  en  1884;  examinaremos  ahora  los  efectos  de  esta  in- 
versión sobre  los  cambios  extranjeros  y sobre  la  circulación. 

Gráeico  N?  i 

MiOtMn 


B.XLANCE  DE  PACOS  1881-1885 


La  línea  cero  representa  el  equilibrio  de  la  demanda  y oferta 
de  cambios.  Antes  de  1883,  —desde  que  las  exportaciones 
más  los  préstamos  anuales,  excedían  las  importaciones  más 
los  pagos  de  interés, — la  oferta  de  cambios  era  superior  a 
la  demanda.  Pero  en  1884  ocurre  lo  contrario:  la  demanda 
excede  a la  oferta  y causa  una  baja  en  los  tipos;  en  otros 

(i)  Por  falta  de  datos  y por  su  poca  importancia  no  incluimos 
otros  Ítems  como  remesas  de  inmigrantes,  etc. 


28  — 


términos,  causa  una  disminución  en  el  valor  de  la  circulación 
argentina,  tan  grande  que  origina  la  suspensión  de  los  pagos 
metálicos. 

El  gráfico  X?  2 denota  el  movimiento  del  tipo  del  cambio 
en  libras  esterlinas  y a noventa  días.  Tenemos  en  el  espacio 
de  dos  años,  tres  distintas  situaciones  respecto  a las  condicio- 

Gráfico  N?  2 


TII’OS  DK  LOS  C.^MRIOS  INTERN.^CION'ALHS 
{CN  ttTtAS  .A  SOVKNTA  DÍA»  A LIBKAS  ESTE«UNAS) 

1884-1885 




nes  del  cambio  y de  la  circulación.  En  el  primer  período  de 
Enero  a Diciembre  de  1884,  el  cambio,  está  expresado  en  tér- 
minos de  oro;  el  papel  es  convertible  en  oro  a la  par,  pues  el 
oro  es  la  base  de  la  circulación.  De  Enero  a Abril  de  1885, 
los  cambios  a oro  se  dislocan ; el  tipo,  en  lugar  de  detenerse 
en  46,  —punto  de  exportación  del  metal,—  como  hubiese  su- 
cedido normalmente  en  un  sistema  de  cambios  a oro,  conti- 
núa descendiendo  rápidamente  hasta  34  En  Abril  de  1885, 
sin  embargo,  la  situación  varía : las  cotizaciones  de  los  cambios 


— 29  — 


se  expresan  nuevamente  a oro,  como  antes  del  colapso.  Peí  o 
hay  diferencias  entre  las  dos  situaciones.  En  el  primer 
ríodo  el  papel  está  a la  par  con  el  oro  y en  el  ultimo,  es  m- 
convertible  y su  valor  en  oro  se  manifiesta  por  las  fluctuacio- 
nes del  premio  del  metal.  Tenemos,  por  consiguiente,  des- 
pués de  1885,  dos  circulaciones,  una  para  las  transacciones 
internas  y otra  para  las  externas.  Y este  es  el  estado  de  cosas 
- que  perdura  hasta  el  99. 

No  puede  dudarse  pues  de  las  causas  de  la  suspensión 
de  los  pagos  en  metálico ; el  balance  de  pagos  desfavorable  de 
1884  y la  consiguiente  baja  del  cambio.  El  déficit  ocurrió  en 
1884;  y la  dislocación  de  los  cambios  y suspensión  de  pagos 
metálicos  no  ocurrió  hasta  1885,  retardo  explicable  por  la  lu- 
cha de  los  bancos  oficiales  para  capear  la  tormenta  y mantener 

la  conversión.  . . , t> 

En  junio  de  1884  el  Banco  de  la  Provincia  de  Buenos 

Aires,  abandonó  esta  lucha  y suspendió  la  conversión,  lo  que 
llevó  una  carga  enorme  sobre  el  Banco  Nacional  que,  sm 
embargo,  prosiguió  la  conversión  por  siete  meses  más.  Du- 
rante este  período  no  solo  convirtió  libremente  sus  billetes, 
sino  que  también  vendió  cambios  sobre  el  exterior  a un  tipo 
mucho  más  alto  que  lo  que  el  comerciante  hubiese  tenido  que 
pagar  en  el  mercado  libre.  En  estos  negocios  de  cambios, 

aceptaba  papel  u oro,  indiferenteniente. 

Hasta  fin  de  año  los  bancos  citados  desembolsaron 
77,000.000  pesos  en  convertir  papel  en  oro  y en  o^raciones 
de  cambio.  El  Banco  Nacional  en  particular,  sufrió  grandes 
pérdidas  débidas  a la  diferencia  de  cambios  sin  contar  los  inte- 
reses sobre  los  créditos  en  descubierto  que  tuvo  que  solicitar  en 

Europa.  . , 

En  Enero  de  1885  fué  decretada  la  suspensión  en  favor 

del  Banco  Nacional,  y la  depreciación,  artificialmente  conte- 
nida, comenzó  a obrar  sobre  el  papel ; el  cambio  bajo  a 34 
y aún  a 29  peniques. 

Por  decreto  de  Marzo  de  1885,  se  permitió  a los  bancos 


\ . 


I 


— 30  — 


emplear  sus  reservas  metálicas  en  operaciones  de  cambio,  con 
la  obligación  de  reponerlas  dentro  de  dos  años.  Desde  enton- 
ces, las  operaciones  de  cambio  se  efectuaron  exclusivamente 
en  oro,  y el  comprador  de  cambio  tuvo  primero  que  comprar 
metálico  para  este  propósito,  o tener  con  su  banquero  una 
cuenta  a oro  para  las  transacciones  exteriores. 

Así,  en  abril  de  1885,  se  estableció  de  nuevo  el  cambio  a 
oro.  Desde  enero  del  mismo  año,  el  papel  moneda  circulaba 
depreciado;  y tal  situación  se  mantiene  hasta  la  fijación  del 
valor  del  papel  en  1899. 

Resumiendo:  no  hay  razón  para  dudar  que  la  inconver- 
sión del  85  se  debió  a la  alteración  del  balance  de  pagos  cau- 
sada por  los  grandes  préstamos  de  capitales  extranjeros,  que 
originaron  pesados  intereses  e infladas  importaciones,  cuyo 
pago  trajo  una  caída  pronunciada  en  los  cambios  que,  al  dejar 
exhaustos  los  recursos  de  los  bancos  debido  a las  operaciones  de 
cambios  a pérdida,  causó  la  inconversión. 

Capítulo  V 

El  sistema  bancario  nacional  y el  premio  del  oro 

Desde  que  la  causa  de  la  crisis  del  85  fué  el  anhelo  de 
apresurar  la  prosperidad  del  país,  pudo  haberse  esperado  que 
los  años  siguientes  presenciasen  una  política  más  sobria.  Este 
propósito  se  manifestaba  en  Roca  cuando  en  su  Mensaje 
de  1885  decía:  “Si  los  individuos,  la  Nación,  y las  provincias 
practicasen  la  economía  y desistiesen  de  los  préstamos  y de  los 
grandes  trabajos  públicos  por  un  ano  o dos,  las  cosas  se  nor- 
malizarían”. 

Sin  embargo,  los  préstamos  recomenzaron  y cuando  en 
1885,  Roca  fué  sucedido  por  Célman  —superficial  optimista 
e incompetente  administrador, — la  Argentina  siguió  su  ficti- 
cio progreso.  No  todos  los  hechos  que  sucedieron  bajo  este 


— 31  — 


gobierno,  sin  embargo,  fueron  debidos  a sus  actos.  El  espí- 
ritu de  especulación  fué  general  y en  parte  inherente  a la  si- 
tuación. Pero  los  góbiernos,  nacional  y provinciales,  jugaron 
¿1  papel  predominante  y a no  ser  por  la  extravagancia  y el 
espíritu  especulativo  y malgastador,  nunca  la  especulación  hubie- 
se alcanzado  las  proporciones  a que  llegó. 

La  actitud  del  gobierno  en  el  período  anterior  y en  el 
que  consideramos  fué  diferente.  En  el  primero  se  hizo  un 
genuino  esfuerzo  para  sanear  la  circulación,  que  fracasó  a 
causa  de  la  liberalidad  de  los  prestamos.  Pero  en  el  segundo, 
los  préstamos  extravagantes  y en  grandes  sumas  y la  desen- 
frenada expansión  de  la  circulación,  corrieron  parejas  cau- 
sando la  continua  elevación  del  premio  del  oro  tanto  ma- 
yor cuanto  más  se  acercaba  el  año  1891,  la  expansión  de  los 
negocios,  la  extensión  del  crédito  personal  en  forma  no  igua- 
lada por  otros  países  y finalmente  en  el  91,  la  crisis  inevitable, 
seguida  por  un  largo  período  de  liquidación  y depresión  que 

termina  en  1900. 

Cuando  se  decretó  la  inconversión,  la  intención  manifiesta 
del  gobierno  fué  no  permitir  la  emisión  de  más  billetes.  La  cir- 
culación era  de  61.739.000  pesos,  habiéndose  definido  clara- 
mente por  el  P.  E.  el  monto  de  billetes  inconvertibles  perte- 
neciente a cada  establecimiento  bancario.  Para  prevenir  nue- 
vas emisiones,  se  creo  una  oficina  de  inspección  cujos  cargos 
serían  provistos  por  el  P.  E. 

El  congreso  aprobó  y modifico  en  parte  las  medidas  del 
Ejecutivo.  Se  permitió  al  Banco  Nacional  emitir  hasta  doble  de 
la  emisión  existente  de  28.000.000  pesos.  Comenzaron  pues  las 
nuevas  emisiones,  a pesar  de  la  intención  manifiesta  de  volver  a 
los  pagos  metálicos  en  1887.  En  Diciembre  del  86  el  Banco  de 
la  Provincia  de  Buenos  Aires  fué  autorizado  por  el  Ejecutivo 
a emitir  billetes  inconvertibles  hasta  7.000.000  pesos.  En  el 
mismo  mes,  el  Congreso,  por  sugestión  de  Celman  postergó 
la  conversión  hasta  Enero  i?  de  1889.  “El  retorno  a los  pa- 


L 


— 32  — 


gos  metálicos,  decía  el  presidente  en  su  mensaje  «P“¡ 

sar  sobre  bases  sólidas;  debe  ser  decretado  por  el  desarrollo  de 
la  riqueza  industrial  y comercial,  por  la  fortuna  acumulada 

Sta^mbargo^sfs^' debió  restablecer  la  conversión  el  mío 
,887  constituyó  la  mejor  época.  El  premio  del  oro  fue  ta p 

(prLedio  anual  37  en  1885.  39  en  1886,  y 35  ^ ' 

Experimentó  este  descenso  a pesar  de  las  emisiones  mconv 
tíMes,  debido  a que  el  balance  de  pagos  mternaaonales, 
causa  de  los  préstamos,  se  volvio  favorable  al  país. 

Pero  en  vez  de  la  conversión,  la  Argentina  recurrió  a una 
medida  que  retardó  por  12  años  más,  la  vuelta  a los  pagos 
metílicos.  Esta  medida  fué  la  Ley  de  los  Bancos 
Garantidos,  o Ley  de  los  Bancos  Libres,  g 

designa,  que  trataba  de  imitar  el  régimen  bancario  de  los  Es 

tos  ¿n!dos.  En  Septiembre  de  .^7  fue 

man  y el  6 de  Noviembre  fué  aprobada  poi  el  Congreso , su 

principales  disposiciones  eran.  billetes 

^ I Cualquier  establecimiento  bancario  podía  emitir  billetes 

con  tal  que : 

a')  Tuviese  un  capital  mínimo  de  250.000  pesos, 
b)  Comprase  títulos  nacionales  a oro  hasta  el  monto  to- 

tal  de  los  billetes  a emitirse. 

2 Estos  títulos  debían  ser  emitidos  especialmente  con  ^ 

te  propósito  bajo  la  forma  de  un  empréstito 

oréstito  de  los  Bancos  Garantidos),  y gozarían  de  un  intere 

Ll  4 >4  % y una  amortización  por  medio  de  un  fondo  acu 

““"'r'LalisiS'de  billetes  seria  limitada  al  90  % « capi- 

tal  del  banco  emisor.  „ 

4 Los  títulos  serían  pagados  a oro,  a no  menos  de  5- 

5 El  oro  seria  depositado  en  la  Oficina  de  Inspección  de 
Bancos  durante  dos  años,  y después  debería  ser  aplicado  al  pa- 
go  de  la  deuda  nacional  externa. 


33 


6  En  caso  de  quiebra  de  un  banco,  los  títulos  serian  ven- 
didos para  pagar  sus  billetes,  y cualquier  falla  sería  pagada  por 
el  gobierno.  , 

7.  El  nombre  del  banco  emisor  debía  estar  impreso  en 
los  billetes . 

El  propósito  fundamental  de  esta  ley,  fué  el  de  asegurar 
la  convertibilidad  del  papel  moneda.  La  garantía  era  doble:  el 
monto  del  oro  pagado  por  los  títulos  y estos  mismos  títulos. 
Además,  la  ley  intentaba  establecer  una  circulación  uniforme 
en  todo  el  país.  Alguna  uniformidad  se  había  alcanzado  por 
las  medidas  de  los  años  1881-83,  aunque  los  billetes  emitidos 
en  Una  provincia  no  circulaban  libremente  y con  el  mismo  va- 
lor en  las  otras.  Se  esperaba  que  el  nuevo  plan,  al  dar  a todos 
los  bancos  el  derecho  de  emitir,  en  láfe  mismas  condiciones,  trae- 
ría la  deseada  uniformidad. 

Es  discutible  si  el  gobierno  fué  sincero  en  la  defensa  de  la 
nueva  ley.  Suplantar  el  sistema  existente — ^por  otro  menos  res- 
trictivo que  permitía  emitir  billetes  a cualquier  banco  que  estu- 
viese dentro  de  las  condiciones  de  la  ley, — obviamente  no  po- 
día tener  otro  efecto  que  el  de  aumentar  la  emisión  ya  redun- 
dante. Los  usos  a que  sirvió  el  nuevo  sistema  aumentan  las 
sospechas.  Veinte  bancos  se  aprovecharon  del  privilegio  de 
emisión.  De  ellos,  trece,  fueron  instituciones  provinciales,  cuyo 
capital  les  fué  suministrado  por  los  respectivos  gobiernos,  uno 
fué  el  Banco  Nacional,  agente  financiero  del  gobierno  de  la 
Nación,  y seis  fueron  bancos  privadós.  Muchos  de  los  bancos 
provinciales,  tenían  de  banco  sólo  el  nombre  y según  R.  Pilla- 
do algunas  instituciones  incorporadas  al  nuevo  sistema,  no 
existían  en  la  fecha  del  decreto  de  autorización  y estaban  sólo 
en  proyecto. 

Por  valor  de  47.243.000  pesos  oro,  las  provincias  hicieron 
nuevos  empréstitos  para  obtener  el  metálico  necesario  para  la 
compra  de  títulos  de  garantía.  Estos  préstámos  gravitaron 
acentuadamente  en  el  estallido  del  Pánico  Baring.  A pesar  de 
éstos  préstamos,  parece  que  pocas  provincias  pagaron  los  títu- 


— 34  — 

los.  Bn  unos  casos,  el  pago  fué  diferido;  en  otros,  acreditado 
su  monto  en  los  libros  de  la  Nación.  El  Banco  de  la  Provincia 
de  Buenos  Aires  para  emitir  50.000.000  pesos  de  billetes,  com- 
pró títulos  por  el  mismo  valor,  pagando  32 . 958 . 574  en  oro  y el 
resto  en  pagarés ; lo  mismo  sucedió  con  la  provincia  de  Celman, 
Córdoba.  En  total,  sobre  196.832.590  pesos  de  títulos,  menos 
del  40  % se  pagó  en  oro,  o sea  76.500.000  pesos. 

Hay  muchos  otros  ejemplos  de  malas  prácticas.  Algunos 
bancos  usaban  del  privilegio  de  la  emisión  para  prestar  a los 
“políticos”.  La  memoria  de  la  Caja  de  Conversión  de  1890,  sos- 
tiene que  algunos  bancos  publicaron  falsos  balances.  El  banco 
de  Córdoba  emitió  33.000.000  pesos  de  billetes  aunque  su  má- 
ximo legal  era  de  8 millcfties  de  pesos  y más  tarde  se  descubrió 
que  este  mismo  banco  había  dispuesto  "por  medios  ilícitos  de 
más  de  70.000.000  de  pesos.  El  Banco  Nacional  tampoco  estu- 
vo exento  de  manchas ; después  del  fracaso  del  90,  resulto  que 
las  malas  deudas  llegaban  a más  de  un  tercio  del  capital  (50 
millones  de  pesos). 

Aunque  hubiese  sido  bien  administrado  el  sistema  de  ban- 
cos libres  la  expansión  desmedida  de  la  circulación  habría  sido 
inevitable.  La  libertad  de  emisión  causó  el  aumento  del  papel 
moneda  ya  redundante,  como  puede  verse  por  las  siguientes 

cifras : 

CANTIDAD  DE  PAPEL  Y PREMIO  DEL  ORO,  1885-91 

(Miles  de  pesos  papel) 


Año 

Papel  en  circulación 
(Diciembre  31 ) 

Premio  del  oro 
Promedio  anual 

1885  

$ 74.820 

37 

1886  

» 89.197 

39 

1887  

. 94.071 

35 

1888  ...  

. 129.505 

48 

1889  

» 163.748 

91 

1890  

» 245.100 

151 

1891 

» 261.408 

287 

— 35  — 


En  los  tres  primeros  años,  el  aumento  es  de  menos  de 
20.000.000;  pero  después  de  la  ley  del  87,  la  cantidad  de  papel 
en  circulación  se  triplica.  Desde  1885  hasta  1887,  el  premio  se 
mantiene  estacionario  en  lo  que  concierne  a sus  promedios 
anuales  y más  bien  hay  un  ligero  descenso,  a pesar  del  aumen- 
to de  la  circulación, — explicable  por  los  saldgs  favorables  del 
balance  de  pagos  causados  por  los  préstamos — descenso  que  jun- 
to a otros  hechos  posteriores  nos  prueba  la  influencia  dei  ba- 
lance de  pagos  sobre  el  valor  de  la  circulación. 

Desde  la  nueva  Ley  de  Bancos,  el  premio  comenzó  a subir 
primero  lentamente  y luego  con  tanta  más  rapidez  cuanto  se 
acercaba  el  91,  en  cuyo  mes  de  octubre  el  premio  alcanzó  el 
máximo  de  364.  Después  de  1891,  el  premio  desciende  para 
subir  en  1894-95  y bajar  nuevamente  hasta  1899. 


Como  sucede  siemprp  bajo  un  régimen  de  papel  deprecia- 
do, el  premio  del  oro  se  atribuía  entonces  a las  maniobras  de 
los  especuladores.  En  lo  que  concierne  a /las  fluctuaciones  en 
períodos  cortos,  hay  mucha  verdad  en  este  aserto.  Se  expli- 
ca que  la  especulación  haya  sido  fácil  en  un  mercado  pequeño 
— como  el  de  Buenos  Aires — y con  un  reducido  fondo  de  oro. 
El  monto  de  oro  poseído  por  los  dos  bancos  oficiales  en  1887 
alcanzaba  a sólo  15.500.000  pesos.  La  venta  de  una  suma  re- 
gular de  metálico  por  los  bancos  hacía  bajar  el  premio,  mien- 
tras que  el  retiro  o la  exportación  de  las  existencias  flotantes  del 
metal  forzaba  el  premio  hacia  arriba.  El  carácter  especulativo 
de  muchas  de  las  compras  y ventas  de  oro  puede  verse  en  las 
cifras  de  las  compensaciones  mensuales  de  la  Bolsa  de  Buenos 
Aires.  Las  compensaciones  totales  en  los  últimos  seis  meses 
de  1886  fueron  de  379.000.000  de  pesos  y las  de  solo  el  mes 
de  octubre  ascendieron  a 121.000.000  de  pesos;  cifras  enor- 
mes si  se  considera  lo  reducido  de  la  existencia  de  oro. 

Estas  manipulaciones  del  mercado  de  oro,  tenían  además 
otro  propósito  que  el  de  efectuar  un  beneficio  por  medio  de 


— 36  — 

la  compra  y venta  del  metal,  a saber,  la  alteración  del  mercado 
de  títulos.  Las  manipulaciones  con  este  fin  fueron  frecuentes 
durante  todo  el  período  de  papel  depreciado  y se  acentuaron 
después  del  pánico  de  1891,  cuando  las'  casas  Cancanas  euro- 
peas se  encontraban  cárgadas  con'  gran  cantidad  de  tibios  ar- 
gentinos—que  habían  suscripto  durante  el  periodo  de  infla- 
ción  que  se  depreciaban  rápidamente  después  de  co  apso . 

Para  hacer  más  negociables  estos  títulos,  ios  sindicatos  euro- 
peos enviaban  oro  a Buenos  Aires.  El  aumento  de  la  cantidad 
de  metal  causaba  la  apreciación  transitoria  del  papel;  y la  baja 

del  premio  del  oro  producía  en  el  exterior  la 

de  una  mejora  de  la  situación  general  del  país.  Y los  titu 

argentinos  subían  de  valor. 

Otra  variedad  de  las  manipulaciones  eft  los  cambios  fue  la 
practicada  por  los  tenedores  de  cédulas  hipotecarias.  Gran  can- 
dad de  cédulas  había  sido  vendida  en  el  exterior  durante  los 
últimos  años  del  período  1880-1890,  dando  lugar  a la  mas  ex- 
traordinaria especulación  en  tierras..  Desde  que  ^ " 

principal  se  pagaiban  al  tenedor  extranjero 
real  de  la  cédula  dependía  del  premio  del  oro.  El  hecho  de  que 
centenares  de  millones  de  cédulas  se  poseían 
cía  extremadamente  difícil  la  adopción  de  medidas  para  for- 
talecer el  valor  del  papel  moneda,  pues  el  tenedor  extranjero 
podía  retornar  sus  títulos  en  cualquier  época.  Cuando  el  pa- 

peí  moneda  subía  de  valor,  las  “ ^^os 

•para  venderse,  causando  el  trastorno  del  mercado  de  los  cam 

bios  La  venta  de  cédulas  en  grandes  cantidades  aumentaba  la 
demanda  de  cambios,  ya  que  había  que  remúir  su  P^urto  al 
exterior;  los  cambios  bajaban,  subía  el  premio  del  oro  y el  pa 
peí  moneda  se  volvía  más  inestable  que  antes. 

El  ministro  de  Hacienda  Varela  declaro  en  e ^ que  as 
fluctuaciones  de  los  cambios  debidas  al  contmuo  ^ 

jo  de  cédulas  hadan  imposible  cualquier  mejora  en  cuc<.la 
cL  Las  operaciones  en  cédulas,  como  las  de  los  especulado 
des  en  oro.  faeron  causas  de  fluctuaciones  a corlo  lermmo  de. 

0 


— 37  — 

premio  del  oro,  pero  no  constituyeron  un  factor  fundamental 
en  la  circulación.  Como  se  verá  después,  aun  si  las  cédulas  se 
hubiesen  convertido  a oro — como  proponía  Varela,  la  acción 
de  esta  operación  sobre  el  premio  no  hubiese  sido  decisiva. 
En  efecto,  es  fácil  comprender  que  si  las  cédulas  se  hubiesen 
convertido  a oro  al  premio  corriente  del  89 — 151  % el  peso 
de  los  intereses  en  1891  y años  sucesivos  cuando  el  premio  os- 
cilaba entre  250  % y más,  habría  aumentado  considerablemente 
y hubiese  resultado  en  una  mayor  elevación  de  éste. 

, La  verdad  parece  ser  que  el  gobierno  no  entendió  el  pro- 
blema o que,  entendiéndolo,  no  quiso  tomar  las  medidas  para 
solucionarlo.  Celman  (mensaje  del  89)  expresaba  su  convic- 
ción de  que  “cualquiera  que  sea  el  sacrificio  ocasionado  por  la 
depreciación  es  insignificante  si  se  lo  compara  con  las  venta- 
jas que  resultaron  a la  República  del  establecimiento  de  bancos 
en  las  provincias I y el  estímulo  que, recibió  la  industria  gracia» 
a ellos.  “El  gobierno  sostuvo  ,que  la  depreciación  provenía 
de  las  maniobras  de  las  especuladores  y por  consiguiente,  y en 
contra  de  la  opinión  de  los  principales  diarios,  prohibió,  por  de- 
creto, las  transacciones  en  oro  en  la  Bolsa. 

No  se  necesita  buscar  mucho  la  razón  del  fracaso  de  esta 
medida.  ‘La  especulación  no  podía  suspenderse  sin  prohibirse 
las  transacciones  en  oro  y éstas -eran  necesarias  a los  interesa- 
dos en  el  comercio  exterior, , puesto  que  las  letras  de  cambio 
sólo  se  negociaban. -en  metálico.  Desde  la  prohibición,  los  im- 
portadores, las  compañías  ferroviarias  y todos  los  que  necesir 
taban  remitir  fondo  al  exterior,  al  negárseles  la  oportunidad  de 
comprar  oro  cuando  quisiesen, ¡se  vieron  forzados  a acumular- 
lo, previendo  futuras  necesidades.  El  resultado  fué  la  reducción 
de  la  oferta  de  oro  en  el  mercado  y la  intensificación  de  las 
transacciones  privadas  fuera  de  la  Bolsa.  Naturalmente,  el 
precio  del  oro  subió  rápidamente . El  metal  se  volvió  tan  escaso 
para  responder  a la  demanda  del  comercio  exterior,  que  el  go- 
bierno autorizó  al  Banco  Nacional  a vender  diariamente,  de  sus 
fondos,  entre  300.000  y 600.000  pesos  oro,  al  tipo  fijado  por 


- 38  - 

el  mismo  banco.  Pero,  este  control  del  premio  fracasó,  pues  el 
mercado,  prescindiendo  de  la  tasa  oficial,  adoptó  la  fijada  por 
los  negociantes.  En  Mayo  del  89  el  gobierno  vendió  cerca  de 
5.000.000  de  p>esos  oro,  utilizando  los  fondos  que  fecibió  en 
pago  de  los  títulos  de  garantía — destinados  por  la  ley  de  Ban- 
cos a permanecer  dos  años  bajo  custodia  y luego  emplearse  en 
la  redención  de  la  deuda  externa.  La  disminución  de  estas  re- 
servas empeoró  más  el  papel  moneda. 

Habiendo  fracasado  la  prohibición,  el  gobierno  presentó  • 
un  proyecto  de  creación  de  un  tesoro  nacional  con  un  fondo  dt 
conversión  de  50.000.000  pesos  en  oro  y plata,  que  se  forma- 
ría con  los  fondos  metálicos  que  el  gobierno  tenía  en  los  bancos 
Nacional  y Provincial  de  Buenos  Aires,  las  reservas  metálicas 
de  los  bancos  y el  producto  de  la  venta  de  acciones  en  poder  del 
gobierno.  Contra  este  fondo,  el  tesoro  emitiría  certificados  de 
oro  y plata  convertibles  a la  par,  a cambio  de  los  billetes  de- 
preciados de  los  bancos  garantidos,  según  el  tipo  que  fijase  el 
ministro  de  Hacienda.  Los  billetes  así  obtenidos  serían  usados 
para  la  compra  de  los  40.000.000  de  pesos  de  los  Títulos  In- 
ternos a oro  de  4 /^  % acuerdo  a la  ley)  garantían  las 

emisiones  del  Banco  Nacional.  Una  vez  comprados,  estos  tí- 
tulos se  colocarían  en  el  exterior  y el  producto,  en  oro  y plata, 
sería  dedicado  a aumentar  el  fondo  de  conversión  y a ofrecerse 
al  público  a cambio  de  certificados.  Los  certificados  recibidos 
se  utilizarían  en  la  compra  de  cédulas  a papel,  que  serían  con- 
vertidas en  bonos  hipotecarios  a oro  al  4 %.  Estas  cédulas  a 
oro  se  enviarían  ail  exterior  como  substitutos  de  las  cédulas  a 
papel ; y el  producto  sería  empleado  en  la  compra  de  letras  de 
cambio  sobre  el  exterior  para  remitir  periódicamente  los  inte- 
reses de  la  deuda  pública. 

Es  difícil  averiguar  los  motivos  reales  de  este  proyecto. 
Según  las  explicaciones  del  gobierno,  los  propósitos  eran  dos ; 
i)  disminuir  la  cantidad  de  papel  depreciado  e inconvertible  y 


— 39  — 


substituirlo  por  certificados  de  Tesorería  convertibles;  2)  dis- 
minuir las  posibilidades  de  manipulación  del  cambio  por  los  es- 
peculadores en  oro,  a)  eliminando  gran  parte  de  las  cédulas  a 
papel  y evitando  así  el  continuo  flujo  y reflujo  especulativo,  y 
b)  proveyendo  al  gobierno  de  los  medios  para  comprar  cam- 
bio para  sus  remesas  al  exterior  y privando  así  a los  especula- 
dores de  uno  de  sus  clientes  principales. 

En  lo  que  respecta  al  primer  propósito,  hay  razones  para 

dudar  de  la  sana  intención  del  gobierno ; pues  poco  tiempo  d^- 
pués  presentó  al  Congreso  un  proyecto  de  ley  que  gravaba 
en  2 % los  depósitos  de  los  bancos  que  no  emitían  billetes,  lo 

que  equivalía  a inducirlos  a la  emisión. 

En  cuanto  a la  conversión,  la  intención  aparece  dudosa. 
Si  la  intentaba  realmente,  ¿por  qué  recurría  a la  emisión 
de  certificados  metálicos?  ¿Por  qué  no  usaba  fondos  metálicos 
del  Tesoro  Nacional  para  cambiarlos  directamente  por  billetes 
nacionales?  Es  difícil  suponer  que  el  público  hubiese  consen- 
tido un  cambio  a la  par  de  metálico  por  certificados,  pues  éstos 
nunca  valdrían  más  que  el  oro  que  representaban,  y a pesar  de 
la  promesa  de  conversión,  podrían,  si  el  gobierno  volvía  a su 
política  anterior,  valer  mucho  menos.  El  gobierno  conocía  es- 
ta falta  de  confianza,  pues  el  proyecto  prohibía  al  tesoro  la 
emisión  de  certificados  en  exceso  del  fondo  metálico  y agre- 
gaba que  los  encargados  del  tesoro  podían  “oponer  y resistii 
cualquier  orden  de  cualquier  autoridad  (¡aun  del  gobierno!) 
para  emitir  certificados  en  exceso  del  metálico  acumulado” . 

Si  se  hubiesen  llevado  a cabo  las  medidas  sobre  las  cédulas 
a papel,  habrían  tenido  el  beneficioso  resultado  de  descargar  al 
mercado  de  su  plétora  de  células  y hubieran  eliminado  una  de 
las  causas  del  disturbio  en  los  cambios;  sin  embargo,  sus  efectos 
no  hubiesen  sido  decisivos.  Por  otra  parte,  la  propuesta  de  emi- 
tir cédulas  a oro  al  4 %,  eventualmente,  hubiese  aumentado, 
más  bien  que  disminuido,  el  pasivo  del  país  en  el  extranjero. 

Esta  propuesta  de  emisión  de  cédulas  a oro  y la  de  venta 
en  el  exterior  de  los  $ 40-000.000  de  los  títulos  internos  a oro 


— 40 


que  garantían  los  billetes  del  Banco  Nacional,  parecen  indicar 
el  objeto  real  del  gobierno.  Habían  solo  dos  medios  por  los 
cuales  éste  podía  fortalecer  el  vallor  del  papel.  Uno,  el  méto- 
do más  obvio,  consistía  en  poner  freno  a las  nuevas  emisiones 
y quemar  una  parte  de  las  existentes.  Recién  en  1889  se  sugi- 
rió este  método  y el  gobierno  no  tuvo  el  suficiente  coraje  para 
llevarlo  a la  práctica,  pues  la  inflación  'había  progresado  tanto, 
q:ie  una  disminución  del  circulante  hubiese  causado  la  baja  ge- 
neral de  los  precios  y la  conmoción  de  la  extravagante  espe- 
culación en  tierras.  Se  dejó  por  consiguiente,  que  los  negocios 
siguiesen  su  .propio  curso  hasta  que  otra  circunstancia — ^los 
compromisos  del  país  en  el  exterior, — trajo  el  colapso. 


Las  propuestas  de  venta  en  el  exterior  de  los  títulos  de 
garantía  y de  las  cédulas  a oro,  indican  la  fuerte  necesidad  de 
préstamos  que  tenía  el  gobierno.  El  ejemplo  más  curioso  de 
esta  necesidad  está  contenido  en  un  decreto  de  Ceilman  (octu- 
bre 1889)  que  ordenaba  la  venta  en  Europa  de  24.000  leguas 
cuadradas  de  tierras  públicas  para  la  colonización  al  precio  mí- 
nimo de  $ 2 oro  por  hectárea.  La  disposición  más  importante 
decía:  “Los  $ 120.000.000  oro  que  constituirán  el  producto 
mínimo  de  la  venta  de  estas  tierras  públicas,  y cualquier  exce- 
so sobre  esta  suma,  se  depositarán  para  la  conversión  de  los 
billetes  de  banco”. 

j 

La  realización  de  este  proyecto  era  imposible  pues  las  tie- 
rras quedaban  muy  lejos  de  los  mercados  y estaban  desprovis- 
tas de  medios  de  comunicación ; el  plan  no  fue  aprobado  por  el 
Congreso  y no  se  habló  más  de  él.  Pero  indica  claramente  el 
deseo  de  mantener  las  corrientes  de  oro  extranjero  hacia  el  país. 

Es  pues  a los  préstamos,  a que  debemos  acudir  para  com- 
prender la  situación  monetaria  y la  naturaleza  de  las  fuerzas 
que  precipitaron  el  pánico  de  1891 . 


— 41  — 


>< 

t 


Capítulo  VI 

Los  préstamos,  1885  - 1890 

Los  préstamos  de  la  segunda  mitad  del  período  1880-90 
se  diferencian  de  los  de  la  primera,  no  tanto  en  su  natu- 
raleza, cuanto  en  su  magnitud.  Después  de  la  breve  crisis  del 
84,  la  introducción  de  capital  extranjero,  y por  consi^iente, 
la ' “expansión”  (“boom”)  recomenzaron  con  mayor  intensi- 
dad. Muchas  razones  se  combinaron  para  causar  la  gran  explo- 
sión especulativa  que  estudiaremos.  Los  europeos  no  fueron 
menos  responsables  que  los  mismos  argentinos.  En  este  perio- 
do comienza  la  expansión  mundial  del  capital  británico,  que  se 
desparrama  en  grandes  sumas  tanto  en  Sud  Africa  como  en 
Australia  y Sud  América.  También  llegaron  a la  Argentina 
capitales  alemanes,  franceses  y belgas,  aunque  proporciones  in- 
significantes comparadas  con  el  tremendo  influjo  de  capital 

británico. 

Las  circunstancias  internas  contribuyeron  también ' a la 
“expansión”.  El  gobierno  de  Roca  inspiró  más  confianza  a 
las  colocaciones  extranjeras.  El  desarrollo  de  los  ferrocarriles, 
por  otra  parte,  abrió  nuevos  territorios,  poniéndolos  al  alcance 
de  la  colonización.  Los  trabajos  portuarios  ofrecieron  prome- 
sas de  más  facilidades  para  el  comercio.  Y el  gobierno  impulso 
por  todos  los  medios  la  inmigración  y colonización. 

Pero  al  subir  Juárez  al  gobierno,  el  programa  moderado 
de  desarrollo  de  las  fuerzas  del  país,  se  transformó  en  extrava- 
gante optimismo.  Se  multiplicaron  las  concesiones  ferrocarri- 
leras. Las  operaciones  de  tierras,  alimentadas  por  los  bancos 
hipotecarios  oficiales,  se  transformaron  en  mera  especulación. 
El  espíritu  especulativo  se  intensificó  por  las  condiciones  de 
la  circulación  monetaria.  Los  efectos  intoxicativos  de  la  ele- 
vación artificial  de  los  precios,  causada  por  el  papel  que  se  de- 
preciaba, son  demasiado  familiares  para  necesitar  comentario. 
Y la  instabilidad  de  la  situación,  las  constantes  oscilaciones  del 


— 42  — 


♦ 


premio  del  oro,  daban  oportunidades  para  ganancias  especula- 
tivas, de  que  tanto  europeos  como  argentinos  trataban  de  sacar 
provecho. 

Respecto  a los  empréstitos  públicos,  la  conexión  entre  el 
papel  moneda  y los  préstamos  fué  más  directa.  Los  emprésti- 
tos provinciales  se  emitieron  para  comprar  los  títulos  de  ga- 
rantía de  las  emisiones.  El  deseo  del  gobierno  nacional  de  to- 
mar empréstitos  extranjeros  tenía  dos  motivos,  ambos  origi- 
nados por  la  situación  de  la  circulación:  uno,  fué  conseguir 
fondos  para  hacer  frente  a los  compromisos  domésticos  y ex- 
ternos, que  a causa  de  la  rápida  depreciación  de  los  billetes 
requerían  un  desembolso  cada  vez  mayor  de  los  mismos ; el 
otro  fué  contrarrestar  la  baja  del  papel,  por  la  introducción  de 
oro  extranjero,  que  mejoraría  su  valor  depreciado  en  el  con- 
tinuo cambio  de  oro  por  papel  y papel  por  oro,  originado  en 
el  comercio  exterior.  Además,  el  aumento  del  metal  aproxi- 
marla el  fin  de  la  conversión  y asi,  al  renacer  la  confianza,  con- 
tribuiría aún  más  a la  baja  del  premio. 

Nuestra  presente  tarea  será  averiguar  el  monto  y objeto 
de  los  préstamos.  La  magnitud  de  la  “expansión  espe- 
culativa y su  desarrollo,  puede  apreciarse  por  el  número  de 
las  nuevas  sociedades  inscriptas  en  el  Registro  Público  de 
Comercio.  Los  datos  no  tienen  valor  preciso,  pues  sólo  repre- 
sentan el  capital  declarado  y no  el  realizado,  y “algunas  com- 
pañías sólo  colocaron  una  o dos  cuotas  de  sus  acciones , otras 
ni  siquiera  consiguieron  subscriptores”.  Los  capitales  en  su 
mayoría  eran  nacionales,  desde  que  las  sociedades  extranjeras 
no  estaban  obligadas  a declarar  su  capital  en  el  Registro.  El 
cuadro  siguiente  da  una  elocuente  imagen  de  la  fiebre  especu- 
lativa durante  su  desarrollo  y cuando  alcanzo  su  maxima  in- 
tensidad. 


— 43  — 


NUEVAS  SOCIEDADES  INSCRIPTAS  EN  EL  REGISTRO 
PUBLICO  DE  COMERCIO,  1882-91 

(MlI.ES  DE  PESOS  papel) 


1882-83  ^ '9.000 

1884-85 

1886-87 ” 

1888-89  574-000 

1890-91  ^°5.ooo 


$ 949-500 

Es  difícil  establecer  con  exactitud  los  propósitos  reales 
de  muchas  de  estas  sociedales,  porque  tras  las  mas  vanadas 
designaciones  se  ocultaban  a menudo  proyectos  especulativos. 
Se  da  sin  embargo  como  substancialmente  correcta  la  siguien- 
te clasificación,  que  indica  que,  en  su  primer  rubro,  se  efectúa- 
ron  las  principales  colocaciones. 

(Miles  de  pesos  papel) 


i 

1 Negocios  en  tierras,  colonización,  cultivos  $ 275.000  i 

2 Ferrocarriles,  Tranvías,  Navegación  244.000 

3 Compañías  de  Seguros  i39-ooo 

4 Bancos  V/ ' ” 

E Empresas  comerciales  e industriales,  compañías 

telefónicas,  varios  ” '54-OOQ 


$ 949.000 

La  clasificación  de  los  capitales  extranjeros  es  más  pre- 
cisa. Estudiaremos  los  préstamos  extranjeros  bajo  los  siguien- 
tes rubros: 

I. — Inversiones  privadas: 

A)  Tierra. 

B)  Ferrocarriles. 

C)  Otras  inversiones. 


— 44  — 


II. — Empréstitos  públicos: 

A)  Nacionales, 

B)  Provinciales  y Municipales. 

111— Saldo  de  préstamos: 

I.  — Préstamos  Privados 

• 

Como  es  tien  sabido,  la  especulación  en  tierras  se  efectuó 
merced  a los  Bancos  hipotecarios,  cuyas  cédulas  se  hicieron 
muy  comunes  en  las  bolsas  europeas.  Habia  dos  Bancos,  el 
Banco  Hipotecario  de  la  Provincia  de  Buenos  Aires,  fundado 
el  1872,  y el  Banco  Hipotecario  Nacional,  fundado  en  1886. 
La  idea  de  estas  instituciones  era  excelente..  Su  propósito  ten- 
dia  a acercar  más  efectivamente  los  prestamistas  de  capital  a 
los  necesitados  terratenientes;  y al  dirigir  los  capitales  nacio- 
nales y extranjeros  hacia  la  tierra,  a desenvolver  los  recursos 
agrícolas  del  pais.  Antes  del  establecimiento  de  los  Bancos,  los 
préstamos  hipotecarios  eran  poco  frecuentes,  debido  a la  poca 
garantía  que  la  tierra  (en  su  valor,  títulos  de  dominio,  etc.) 
representaba  al  capitalista  —muchas  veces'  ausente  en  el  ex- 
tranjero— ; al  corto  plazo  y a los  pesados  intereses  de  los  prés- 
tamos para  el  terrateniente,  y a otras  dificultades. 

Los  Bancos  hipotecarios  estaban  destinados  a remediar  la 
situación,  al  hacer  las  operaciones  más  seguras  y más  atracti- 
vas para  las  dos  partes : para  el  terrateniente,  al  ofrecerle  prés- 
tamos a largo  plazo,  de  graduales  amortizaciones  y a tasas  de 
interés  más  bajas  que  las  que  aceptarían  el  banquero  o capita- 
lista ordinarios;  al  prestamista,  al  substituir  la  garantía  indi- 
vidual por  la  garantía  del  Banco  y del  gobierno.  El  solicitante 
de  un  préstamo,  si  éste  se  concedía  por  el  Banco,  recibía  cédu- 
las hipotecarias  al  portador;  facilidad- de  trasmisión,  que  jun- 
to con  la  seguridad  de  su  carácter,  las  convirtieron  en  títulos 

atractivos  para  el  capitalista.  ■ o'* 

La  estabilidad  de  los  Bancos  estaba  asegurada  por  varias 
disposiciones  de  sus  leyes  respectivas.  Las  principales,  respecto 

* 


— 45 


al  Banco  Hipotecario  Nacional,  consistían  en  la  garantía  de  la 
Nación  de  los  servicios  de  interés  y amortización,  de  las  cédu- 
las emitidas,  en  la>  limitación  del  monto  de  las  cédulas  a emi- 
tirse, en  la  designación  del  directorio  del  Banco  y en  otras  me- 
didas de  menor  importancia.  Para  asegurar  al  Banco  .de  as 
posibles  péniidas  por  la  baja  de  los  valores  de  las  tierras,  je 
disponía  que  el  préstamo  no  debería  exceder  de  $ 250.000.  En 
caso  de  incumplimiento  por  el  deudor  de  sus  obligaciones,  el 
Banco  podría  rematar  la  propiedad  afectada.  El  Banco  Hipo- 
tecario de  la  Provincia  de  Buenos  Aires  estaba  regido  por.  dis- 
posiciones similares,  salvo  que  estaba  controlado  por  la  pro- 
vincia y sus  cédulas  tenían  carácter  provincial  y no  nacional. 

Bien  administrados,  estos  Bancos  hubiesen  podido  rendir 
todo  lo  que  de  ellos  se  había  esperado.  El  mecanismo  de  sus 
operaciones,  sin  embargo,  era  complejo  y delicado  y no  bien 
adaptado  a los  azorosos  tiempos  de  Juárez.  Como  no  teman 
capital,  si  los  servicios  de  sus  clientes  se  atrasaban,  a su  vez 
no  podían  pagar  los  intereses  al  capitalista.  Era,  pues,  el  inte- 
rés de  los  Bancos,  evitar  esta  posibilidad,  examinando  cuida- 
dosamente el  carácter  de  cada  operación.  Todo  dependía  de  la 
correcta  y honesta  valuación  de  las  tierras ; y especialmente  en 
este  particular  que  los  Bancos  ocurrieron  en  más  abusoj 
Cuando  el  Banco  Hipotecario  Nacional  se  inauguro,  en  iodo, 
la  circulación  de  papel  ya  estaba  depreciada  y los  precios,-  por 
consiguiente,  se  habían  inflado.  La  especulación  en  Berras 
también  había  comenzado,  y cuando  los  valores  inmobiliarios 
hubieron  subido  artificialmente,  el  límite  del  50  o|o  del  valor 
tasado  que  fijaba  la  ley,  se  volvió  insuficiente  para  el  objeto 
que  perseguía.  Por  otra  parte,  los  Bancos,  una  vez  en  marcha 
la  inflación,  eran  partidarios  de  su  continuación,  pues  una 
baja  de  valores  les  hubiera  afectado  seriamente.  El  gobierno 
tenía  el  control  de  los  Bancos,  medida  necesaria  en  tiempos 
normales,  pero  que  bajo  el  gobierno  de  Juárez  perseguía  otros 
fines  Estos  establecimientos  estaban  dominados  por  camarillas 
, políticas  y no  les  era  difícil  conseguir  préstamos  a los  afiliados 


i 

I 


i 


— 46  — 


al  partido  gobernante.  “Los  pantanos  y las  salitreras  tenían 
tanta  suerte  como  una  granja  floreciente,  con  tal  que  sus  pro- 
pietarios respondiesen  al  gobierno.” 

Numerosas  historias  se  relatan  sobre  los  escandalosos  pro- 
cederes de  los  Bancos  hipotecarios.  Se  ha  dicho  que  tasaban 
las  propiedades  en  tres  o cuatro  veces  más  que  su  valor  real. 
Hay  que  tomar  estas  historias  con  cierta  prevención,  pues 
aquellos  años  fueron  de  considerable  exaltación  en  las  pasio- 
nes. Sin  embargo,  desde  que  proceden  de  tan  variadas  y respe- 
tables fuentes,  deben  guardar  un  gran  fondo  de  verdad. 


Las  cédulas  eran  títulos  a papel  y de  interés  pagable  a 
papel,  pero  los  europeos  las  pagaban  a oro,  metal  que  necesi- 
taba el  gobierno  para  arreglar  sus  finanzas,  y cuya  importación 
era  el  único  medio  — aparte  de  la  quema  de  billetes—,  que 
podía  detener  el  crecimiento  del  premio.  Para  el  europeo,  las 
cédulas  se  presentaban  bajo  un  aspecto  diferente ; si  bien  el 
interés  se  pagaba  a papel,  su  tasa  (7  ojo)  era  alta,  y en  los  años 
anteriores  a la  fuerte  depreciación  del  signo  monetario,  la  in- 
versión resultaba  provechosa.  Pero  en  los  últimos  años,  cuando 
el  pánico  amenazaba,  cuando  se  dudaba  de  la  solvencia  del  go- 
bierno, cuando  el  papel  estaba  notablemente  depreciado,  la  si- 
tuación cambia.  Las  cédulas  bajan  hasta  treinta  y tantos.  El  he- 
cho que  eran  pagables  a papel  y transferibles  libremente,  con- 
virtió en  aleatorias  las  operaciones  en  cédulas,  —siendo  ésto  la 
principal  razón  de  la  especulación  en  la  Argentina  y Europa- 
pues  las  cotizaciones  subian  y bajaban  con  cada  fluctuación  del 

premio  del  oro. 

Finalmente,  la  ley  de  creación  del  Banco  Hipotecario  Na- 
cional fijaba  en  $ 50.000.000  el  límite  de  la  emisión  de  cédu- 
las, cantidad  que  podía  sobrepasarse  sólo  por  leyes  especiales; 
pero  esta  previsión  no  constituía  una  salvaguardia  en  una  ad- 
ministración que  abusaba  de  las  “leyes  especiales  . De  hecho, 
no  habla  ningún  límite  de  emisión  excepto  el  fijado  por  los 


— 47  — 


apetitos  del  público  comprador  de  cédulas.  La  emisión  en 
gran  escala  comienza  en  1886;  hasta  entonces  las  operaciones 
hipotecarias  habían  sido  moderadas.  Aunque  el  Banco  Hipote- 
cario Provincial  operaba  desde  1872,  sólo  había  emitido  pesos 
76.557.000  en  cédulas,  de  las  que  $ 49.745.000,  estaban  en 
circulación  en  Diciembre  31  de  1885.  En  1886,  la  circulación 
total  alcanzaba  a 79.000.000. 

Por  este  tiempo  la  expansión  inmobiliaria  entra  en  pleno 
vigor  y las  prensas  de  los  dos  Bancos  compiten  en  arrojar 
más  títulos.  Los  entendidos  están  de  acuerdo  en  que  antes  del 
87  las  cédulas  llegaron  a Europa  sólo  en  pequeñas  cantidades; 
pero  a fines  de  este  año  ya  circulaban  en  cualquier  Bolsa  euro- 
pea de  alguna  importancia.  Y este  descubrimiento  de  un  nuevo 
mercado  explica  la  “explosión”  de  las  cédulas  en  1887.  En 
Noviembre  de  1886,  comenzó  sus  operaciones  el  Banco  Hipo- 
tecario Nacional,  emitiendo  la  serie  A,  de  $ 20.000.000  (7  o|o 
de  interés,  i ojo  de  amortización,  y i ojo  de  comisión),  que 
quedó  exhausta  en  Junio  de  1887.  La  fuerte  demanda  obligó 
al  Banco  a efectuar  nuevas  emisiones,  de  tal  manera  que  al 
año  de  su  fundación  ya  había  agotado  el  límite  legal.  En  ese 
año  se  efectuaron  3641  préstamos,  de  los  cuales,  2042  en  la 
capital  federal,  649  en  la  rica  provincia  de  trigo,  Santa  Fe,  v 
el  resto  en  varias  provincias  y territorios,  y se  establecieron 
16  agencias  en  las  provincias.  En  este  período,  sin  embargo, 
parece  que  el  Banco  siguió  una  política  conservadora;  concedió 
en  préstamo  sólo  el  44.84  ojo  del  valor  de  tasación  de  los  in- 
muebles, y a pesar  de  la  fuerte  demanda,  sostuvo  que  no  se 
emitirían  más  cédulas  más  allá  del  límite  legal. 

Pero  pronto  cambió  de  tono.  Las  cédulas  habían  sido  bien 
recibidas  y la  presión  política  de  los  especuladores  partidarios 
del  gobierno  entró  en  juego  para  aumentar  la  emisión,  ya  que 
la  demanda,  por  otra  parte,  continuaba.  Es  así  que  una  ley 
de  Agosto  del  88  autorizó  una  nueva  emisión  de  $ 60.000.00. 

De  este  modo,  el  Banco  aumentó  sus  emisiones;  en  tres 
años  emitió  80  millones  y medio  de  cédulas  a papel,  y cerca 


A 


— 48  - 


de  dieciocho  millones  de  cédulas  a oro,  y en  1890,  una  emisión 
de  $ 2.000.000,  concluyó  el  nuevo  límite  de  $ 1 10. 000.000. 

• Por  otra  parte  el  Banco  Hipotecario  Provincial,  no  quedó 
en  zaga.  En  cuatro  años  (1887-90)  sus  emisiones  ascendieron 
^ $ 275*000.000  en  cifras  redondas.  En  conjunto,  las  emisio- 
nes de  los  dos  Bancos  ascendían  a $ 402.000.000  m|n. 

La  moderación  del  Banco  nacional  comparado  con  el  pro- 
vincial, se  manifiesta  en  las  cotizaciones  de  sus  cédulas,  que 
hasta  Abril  de  1891,  se  mantuvieron  entre  80  y 90;  mientras 
que  el  promedio  general  de  las  cotizaciones  de  las  cédulas  pro- 
vinciales no  pasa  de  60  puntos  en  1889-90.  Después  de  la  crisis, 
estas  cédulas  no  subieron  arriba  de  44. 

El  cuadro  siguiente  da  el  total  de  las  emisiones  anuales 
de  cédulas,  el  monto  realizado  y los  pagos  -anuales  de  intereses 
y amortizaciones  efectuados  por  los  Bancos. 

EMISION  Y SERVICIOS  ANUALES  DE  LAS  CEDULAS,  1887-90 

(MlI.ES  DE  PESOS  papee) 

Años  Valor  nominal  Valor  realizado  Amortizaciones 


^887  $ 94.679  $ 82.211  $ 8.239 

..  93.618  „ 92.951  ' „ 15.616 

„ 153.894  „ 116.681  „ 23.167 

„ 59.987  „ 38.699  „ 35.033 


No  es  posible  afirmar  con  precisión  la  parte  de  estas  emi- 
siones que  fué  a Europa.  Pero  el  hecho  de  que  la  explosión  de 
cédulas  coincidió  con  la  aparición  de  éstas  en  los  mercados 
europeos  y que  el  principal  motivo  de  los  Bancos  fué  el  atraer 
capitales  extranjeros  a un  país  que  tenía  pocos,  indica  que  la 
mayor  parte  se  colocó  en  el  exterior. 

Basándonos  en  las  investigaciones  hechas  en  1900  por  el 
estadígrafo  A.  B.  Martínez  y las  del  banquero  E.  Tornquist 
en  1904,  podemos  tomar  la  cifra  de  90  o|o  como  la  porción 
de  las  emisiones  que  se  dirigiq  al  exterior.  El  cuadro  siguiente 


49  — 


da  la  cantidad  de  cédulas  que  partió  anualmente  para  el  exte- 
rior, y los  intereses  y amortizaciones  pagados  anualmente.  Es- 
tas cifras  expresan  el  monto  real  pagado  por  las  mismas. 

PRESTAMOS  EXTRANJEROS  EN  CEDULAS  Y SUS  SERVICIOS 

ANUALES,  1887-90 

(Miles  de  pesos  oro)  (i) 


Monto  realizado  sobre 

las  cédulas  vendidas  en 

Intereses 

Año 

el  Exterior 

y amortizaciones 

1887 

$ 54.138 

$ 5.492 

1888  ....  . 

„ 46.621 

,,  9.498 

1889 

„ 55.885 

„ 10.981 

1890 

» 13.975 

„ 12.716 

B. — C.\PIT.\LTvS  EXTRA-N7ER0S  EERROCARRILES. 

Los  años  de  especulación  en  tierras,  fueron  también  años 
en  que  la  construcción  de  ferrocarriles  alcanzó  su  máximo  de 
intensidad.  Ya  expusimos  sus  causas : la  atmósfera  artificial  de 
prosperidad  causada  por  el  ascenso  de  los  precios,  proveniente 
de  la  depreciación  del  billete,  la  extravagante  política  de  la  ad- 
ministración pública  y la-  ansiedad  de  los  capitalistas  británi- 
cos de  encontrar  nuevas  colocaciones  para  sus  capitales.  Vir- 
tualmente, todo  el  capital  invertido  en  este  renglón  vino  de 
Inglaterra. 

Un  cambio  importante  acaeció  en  la  política  ferroviaria. 
Bajo  el  gobierno  de  Roca  se  estimuló  la  construcción  de  ferro- 
carriles y el  45  o|o  (en  1885)  del  capital  total  pertenecía  a 
líneas  estatales  (nacionales  y provinciales).  En  1890  las  líneas 
estatales  sólo  representaban  el  10  o|o  del  capital  total.  En  parte 
este  hecho  se  debe  atribuir  a las  dificultades  financieras  de  las 


(i)  Para  obtener  cifras  a oro,  hemos  convertido  los  valores  de 
las  cédulas  a papel  según  el  promedio  del  premio  del  oro  en  el  año  en 
que  ocurrieron  las  emisiones. 


— 50  — 


provincias  y en  parte  es  una  característica  de  la  administración 
de  Juárez.  Los  mensajes  del  87  y 88  discurren  sobre  las  ven- 
tajas de  la  propiedad  privada  sobre  la  propiedad  estatal.  Pero 
considerando  este  cambio  en  el  conjunto  de  la  política  adminis- 
trativa de  Juárez,  no  puede  dudarse  de  que  el  principal  mo- 
tivo fué  el  deseo  de  convertir  las  lineas  en  dinero  efectivo. 

Las  cifras  demuestran  la  gran  expansión  de  los  ferroca- 
rriles. Desde  1881  hasta  1886  se  construyeron  2500  millas.  En 
los  cinco  años  siguientes  las  nuevas  lineas  ascienden  a 4150 
millas,  duplicando  la  extensión  total. 

El  gobierno  estimuló  las  construcciones  garantizando  un 
interés  liberal  sobre  su  costo.  Estas  garantías  también  fueron 
concedidas  en  los  primeros  tiempos,  pero  nunca  en  las  mao-- 
ñas  proporciones  de  los  últimos.  Las  .concesiones  ferrovia- 
rias se  otorgaron  sin  consideración  a las  necesidades  presentes 
y futuras  del  pais,  frecuentemente  con  propósitos  “políticos” 
y a menudo  destruyendo  otras  concesiones  previamente  otor- 
gadas. Quizás  pudiera  decirse  que  la  inflación  general  no  per- 
mitió ver  al  gobierno  las  serias  responsabilidades  en  que  incu- 
rría al  conceder  subsidios  a lineas  de  dudoso  beneficio,  mientras 
la  ansiedad  de  los  capitalistas  británicos  de  absorber  los  títulos 
argentinos  de  cualquier  clase,  fué  un  fuerte  incentivo  para  los 
promotores  en  la  obtención  de  concesiones  garantidas.  Estas 
concesiones  alcanzaron  a 15.443  kilómetros,  con  un  costo  má- 
ximo de  $ 309.167.072,  y una  garantía  anual  de  $ 21  260 
oro.  ■ * ^ 

Felizmente,  la  mayor  parte  de  estas  lineas  no  fué  cons- 
truida. De  lo  contrario  la  situación  del  gobierno  en  1891  frente 

a sus  obligaciones  con  el  extranjero,  hubiese  sido  doblemente 
peor. 

En  el  mensaje  del  88  se  decia  que  agregando  el  producto 
de  la  renta  de  los  ferrocarriles  al  oro  recibido  de  los  Bancos 
en  pago  de  los  títulos  de  garantía  de  sus  emisiones,  “las  obli- 
gaciones externas  de  la  república  podrían  ser  extinguidas  en 
ocho  anos”.  Este  argumento  —obviamente  una  mera  excusa 


i 


— SI  — 

para  disponer  de  los  ferrocarriles—,  se  vuelve  doblemente  in- 
teresante a la  luz  de  lo  que  ocurrió  con  la  deuda  pública  en 
los  ocho  años  mencionados. 

Las  garantías  causaron  querellas  entre  el  gobierno  y las 
empresas  ferroviarias;  éstas  sostenían  (a  menudo  con  razón) 
que  las  líneas  se  basaban  simplemente  en  la  garantía.  Algunos 
ferrocarriles  no  fueron  construidos  más  que  para  obtener  el 
6 o|o  prometido.  También  se  originaron  cuestiones  debido  a 
que  así  que  algunos  ferrocarriles  prosperaban  no  devolvían  al 
gobierno  los  beneficios  que  excedían  al  interés  garantido  en 
compensación  a las  garantías  pagadas  anteriormente—,  como 

obligaba  la  ley. 

Las  inversiones  de  capitales  extranjeros  en  este  período 
fueron  extraordinarias.  Según  el  Bconomist,  el  capital  total 
invertido  en  lineas  privadas  en  1885  fué  de  $ 76.500.000  oro. 
En  1892,  según  el  Ministro  Hansen,  el  capital  total  fué  de  pe- 
sos 312.500.000.  El  aumento  fué,  pues,  de  $ 236.000.000,  y 
cerca  de  tres  quintos  de  esta  suma  corresponde  a 1888  y 1889, 
años  en  que  la  expansión  alcanzó  a su  máximo. 

Es  difícil,  debido  a las  deficiencias  de  las  estadísticas,  de- 
terminar precisamente  el  monto  del  capital  en  esta  industria, 
distinguir  el  capital  declarado  del  invertido  y asignar  a cada 
año  la  cantidad  correspondiente.  Damos  cifras  provenientes 
de  la  comparación  de  varias  fuentes  y hacemos  notar  que  los 
pequeños  errores  son  de  poca  influencia  respecto  a los  fines 
que  perseguimos. 

INVERSIONES  EXTRANJERAS  EN  FERROCARRILES 

ARGENTINOS,  1885-91 


(Miles  de  pesos  oro) 


$ 11.543 
» 15.993 
37.812 

„ 89.419 


1889 

1890 

1891 


$ 51.897 

„ 20.000 

» 5.736 


— 52  — 

C. — Otros  capitales  privados. 

El  monto  del  capital  invertido  en  otros  rubros  que  en  los 
de  cédulas,  ferrocarriles  y empréstitos  públicos  es  mucho  más 
difícil  de  estimar.  Nuestras  cifras  provienen  de  comparaciones 
entre  varias  fuentes  respetables.  Esta  falta  de  datos  precisos, 
sin  embargo,  no  es  tan  importante  ya  que  la  corriente  de  estas 
inversiones  fué  mucho  menor  que  las  tres  corrientes  ante- 
riores. 

La  investigación  de  Mulhall  en  1878  apreciaba*  en  pesos 

21.000. 00  oro  las  inversiones  varias.  El  Economist  estimaba 
estas  inversiones,  excluyendo  a los  Bancos,  en  $ 27.000.000 
a fines  de  1885,  y el  capital  de  los  Bancos  extranjeros  en  pesos 

15.000. 000.  Adoptando  la  práctica  seguida  por  los  banqueros 
Tornquist  y Cía.  en  su  inventario  de  1904,  podemos  conside- 
rar existente  en  la  Argentina,  la  mitad  del  capital  de  los  Ban- 
cos extranjeros.  Por  lo  tanto,  el  capital  total  en  1885  fué  de 
$ 34- 50o*  000.  En  1892  Domingo  Lamas  estimaba  en  pesos 

85.000. 000,  excluyendo  los  bancos  extranjeros,  la  suma  del 
capital  invertido  en  el  rubro  que  consideramos. 

De  estas  apreciaciones  se  puede  concluir  que  las  inversio- 
nes varias  eran  relativamente  pequeñas,  no  más  que  pesos 

60.000. 000,  en  el  período  de  fuerte  expansión  que  estudia- 
mos. Las  inversiones  varias  comprendían  Bancos,  tranvías, 
gas,  compañías  de  tierras  y colonias  y principalmente  socieda- 
des hipotecarias.  La  única  omisión  importante  es  la  de  las  es- 
tancias; no  encontramos  datos  sobre  este  rubro,  pero  desde 
que  los  propietarios  residían  en  su  mayor  parte  en  el  país,  los 
capitales  invertidos  no  constituían  un  item  de  mayor  importan- 
cia en  el  cómputo  del  balance  de  pagos  externos. 

D. — Total  de  préstamos  privados  an'uales. 

Sumando  las  inversiones  en  cédulas  colocadas  en  el  exte- 
rior, en  ferrocarriles  y otros  rubros  menores,  encontramos  el 
total  de  los  “préstamos  privados”  anuales  y sus  respectivos 
intereses. 


— 53  — 


tmvfrRioNES  anuales  DE  CAPITALES  EXTRANJEROS 

INVEESIONES^ANU^^^^  privadas,  .885-189. 


Año 

1885 

1886 

1887 

1888 

1889 

1890 

1891 


(Miles  de  pesos  oro) 


$ 


»» 


»> 


Capital 

13-543 

25.993 

106.950 

156.040 

122.805 

33.975 

5-736 


Intereses 

$ 5-563 
6.863 
14-996 

24-473 
29.300 

32.035 
23-486 


» 


»» 


fS 


XI  Préstamos  Públicos  en  el  Exterior 

1886-90. 

A Empréstitos  nacionales  externos. 

' Como  dijimos  en  el  capitnlo  IV,  el  aumento 

pública  nacional,  provincial  y municipal,  en  ^ 

^ j Ti-»T  nnn  noo  Eli  los  CUICO  auos  siguientes 

ílí»  rerca  de  $ loi.ooo.uw.  ^ . 

la  deuda  pública  se  duplicó.  Solo  el  gobierno  nacional  tomo 
114  000  000$  en  empréstitos  extranjeros,  de  los  cuales  e mayo 

fué  el  de  oLs  Públicas  (5  %)  P»! 

tmcción  del  puerto  del  Riachuelo  y las  Obras  Samtams  de 

la  capital  (i^S  y 1886).  Le  seguían  el  emprésnto  para  la  p^ 

wSn  de  la  F.  C.  C.  N.  (.887  y .888),  por  $ H.ua.ooo 

o?o  el  empréstito  alemán  (.887.  por  $ oro 

tido'  para  e^  pago  de  la  deuda  del  gobierno  al  Banco  1^.0^, 

el  empréstíto  “interno”  a oro,  al  4 ll^  »l°.  P»' 

emitido  en  Londres  y en  el  conun^tc  europeo,  » ¿ 

finalmente  el  emprést.to  de  Aguas  Comentes  y I ^ 

Buenos  Aires,  por  $ 25.000.000  oro,  que  precip.to  el  p^.co 

y obligó  a la  casa  Baring  a cerrar  sus  puertas  en  Nov.embrc 

m r„adro  situiente  indica  las  emisiones  anuales  de  la 


— 54  — 

deuda  pública  externa,  y los  pagos  efectuados  por  el  gobierno 
nacional. 

Al  servicio  anual  de  la  deuda  externa  se  agregó  el  90  % 
de  los  intereses  de  la  deuda  interna  y los  desembolsos  anuales 
en  concepto  de  garantías  ferroviarias. 


BALANCE  DE  PRESTAMOS  DEL  GOBIERNO  NACIONAL, 

1886  - 90 

(Miles  de  pesos  oro) 


Año 

Préstamos 

! 

Intereses  y amortizaciones 

Saldo 

(Col.  2-6) 

Valor 

nominal 

1 

Valor 

realizado 

2 

Deuda 

externa 

3 

Deuda 

interna 

4 

Garantías 

ferroviarias 

5 

1 

Total  1 
6 

1886 

$ 20.160 

$ 16.128 

$ 9.524 

$ 2.634 

$ 

384 

$ 12.542 

3.586 

1887 

» 38.465 

» 33.744 

» 10.403 

» 2.678 

» 

840 

» 13.921 

+ 

19.823 

1888 

» 34.787 

» 31.750 

» 10.321 

» 1.604 

>» 

838 

» 12.763 

18.987 

1889 ^ 

» 13.246 

» 13.067 

» 11.677 

» 1.162 

3.738 

>>  16.577 

— 

3.510 

1890 



— 

» 11.287 

» lio 

2.919 

» 14.316 

— 

14.316 

Debe  notarse  que  los  servicios  de  intereses  de  la  deuda 
interna  (col.  4)  disminuían  rápidamente.  No  hubo  emprésti- 
tos internos  durante  el  período,  salvo  el  empréstito  a oro  al 
4 % de  los  Bancos  garantidos.  El  cuadro  indica  además,  que 

los  servicios  de  la  deuda  externa  (col.  3 no  aumentaron  en 
la  medida  que  era  de  esperarse  — en  vista  de  las  grandes  emi- 
siones anuales  de  nuevas  deudas  (cois.  i y 2)  — debido  a que 
una  serie  de  empréstitos  de  conversión  en  1887-89  redujo  con- 
siderablemente los  servicios  de  las  deudas  anteriores.  Sin 
embargo,  a causa  de  los  crecientes  desembolsos  de  garantías  de 
intereses  ferroviarios  (col.  5),  el  peso  total  de  los  pagos  exter- 
nos (col.  6)  indica  un  sensible  aumento  durante  el  período. 
La  última  columna  del  cuadro,  el  “saldo”,  presenta  claramente 
la  situación  del  gobierno.  Indica  que,  a causa  de  los  pesados 
empréstitos,  el  gobierno  estuvo,  hasta  1889,  recibiendo  del  exte- 
rior más  de  lo  que  pagaba ; de  este  modo,  podía  hacer  frente  a 


— 55  — 


los  intereses  sobre  los  antiguos  empréstitos  con  el  producto  de 
los  nuevos.  Pero  en  1889  la  situación  se  invierte ; los  intereses 
sobrepasan  los  nuevos  empréstitos.  Esta  inversión  explica  muy 
bien  la  ansiedad  del  gobierno  de  efectuar  nuevos  empréstitos, 
y confirma  nuestro  punto  de  vista  de  que  el  propósito  real 
oculto  tras  los  complicados  proyectos  de  nueva  legislación  mo- 
netaria, era  el  de  mantener  la  corriente  de  préstamos  extran- 
jeros. Así  en  1890,  sin  el  recurso  de  los  prestamistas  europeos, 
la  carga  de  la  deuda  externa  cae  sobre  el  gobierno,  obligándole 
a confesar  su  insolvencia. 

La  mención  de  otras  dos  circunstancias,  no  indicadas  en 
el  cuadro,  es  necesaria  para  completar  la  comprensión  de  las 
dificultades  del  gobierno.  Para  adquirir  los  títulos  del  emprés- 
tito interno  a oro  (ley  de  Bancos  garantidos,  de  1887),  las 
provincias  tomaron  en  préstamo  grandes  sumas  en  el  exterior, 
aunque  en  muchas  ocasiones  adquirieron  los  títulos  prometien- 
do pagar  en  oro,  y no  por  entrega  inmediata.  El  gobierno  na- 
cional emitió  $ 196.882.886  (oro)  de  estos  títulos,  cuya  cancela- 
ción fué  uno  de  los  difíciles  problemas  de  la  década  siguiente ; en 
1890,  el  servicio  de  interés  y amortización  de  estos  títulos  era 
de  $4.060.000  (oro),  y como  las  provincias  habíanse  compro: 
metido  a su  vez  en  el  exterior,  les  era  esencial  el  pronto  pago 
de  estos  servicios  por  el  gobierno  nacional,  ya  que  de  lo  con- 
trario, se  encontrarían  en  la  insolvencia  respecto  a los  tenedo- 
res extranjeros. 

Todo  el  edificio  del  crédito  publico  descansaba,  pues,  en 
la  capacidad  del  gobierno  nacional  para  cumplir  sus  obliga- 
ciones internas  y externas,  capacidad  que  dependía  a su  vez 
de  la  continuación  de  las  corrientes  de  préstamos  al  nivel  de 
1887  y 1888.  Es  así  que  cuando  la  corriente  bajó  en  1889  v 
cesó  en  1890,  la  Nación  y las  provincias  se  encontraron  en 

bancarrota. 

La  otra  circunstancia  desfavorable  para  el  gobierno,  con- 
sistía en  el  recaudo  de  sus  rentas  en  papel  moneda.  Así,  .en  los 


— 56 


tiempos  de  severa  depreciación  del  papel,  los  recursos  no  cu- 
brían los  gastos,  pues  algunas  rentas  públicas  eran  más  o me- 
nos fijas  en  carácter.  Las  tasaciones  para  la  contribución  terri- 
torial no  podían  ser  revisadas  de  semana  en  semana,  ni  las  va- 
luaciones de  las  importaciones  — en  que  se  basaban  los  dere- 
chos, y que  ni  aún  hoy  son  exactas  — reflejaban  los  continuos 
cambios  de  precio  que  ocurrían  en  cortos  espacios  de  tiempo, 
mucho  menos  en  períodos  tan  instables  como  el  de  1889-1891, 
en  que  el  premio  del  oro  subió  de  55,  en  Marzo  de  1889,  a 
304,  en  Octubre  del  91,  experimentando  violentas  fluctuacio- 
nes. Los  grandes  gastos  públicos  de  este  período  se  debieron 
en  parte  a la  extravagancia  y en  parte  fueron  la  consecuencia 
inevitable  dd  creciente  premio  del  oro. 

Aún  nacieron  otras  dificultades  para  el  gobierno,  de  esta 
combinación  de  grandes  préstamos  y de  circulación  deprecia- 
da. Los  préstamos  del  86,  87  y 88  al  aumentar  la  oferta  de 
cambios  tendían  a mantener  su  tipo.  Y esta  parece  ser 
la  razón  por  la  que  el  premio  permaneció  bajo  durante  esos 
años,  a pesar  de  las  grandes  emisiones  de  billetes  sobre  una 
circulación  ya  redundante.  El  gobierno,  naturalmente,  deseaba 
la  continuación  de  esta  situación,  fomentando  la  corriente  de 
préstamos,  pues  no  sólo  le  suministraría  recursos  para  pagar 
los  servicios  externos,  sino  que  el  mantener  el  tipo  de  los  cam- 
bios y el  valor  del  papel,  le  capacitaría  para  hacer  sus  compras 
de  oro  en  términos  más  favorables. 

Así  es  que  cuando  los  préstamos  cesaron,  decreció  la  ofer- 
ta de  cambios,  y no  habiendo  disminución  en  la  demanda — re- 
presentada por  los  pagos  de  intereses  a los  capitales  extranjeros, 
importaciones,  etc.  — sino  al  contrario,  un  continuo  aumento 
debido  al  creciente  volumen  de  los  pagos  de  intereses,  el  cam- 
bio bajó.  Esta  situación  se  empeoraba  por  la  acción  de  los 
especuladores,  que  teniendo  en  sus  manos  el  oro  que  el  gobierno 
necesitaba  para  la  compra  de  cambios,  podían  subir  los  precios 
temporariamente  tanto  como  deseaban.  Los  pagos  de  intereses 
sobre  *la  deuda  externa  nacional  de  1889  y 1890  costaron  al 


* 


— 57 


gobierno  $ 4-902.000  y $ 3-658.000  oro,  respectivamente,  a 

causa  de  las  “diferencias  de  cambios”. 

Es  conveniente,  en  este  lugar,  señalar  de  nuevo  que  la 
condición  de  bancarrota  del  gobierno  no  se  debió  simplemerite 
a su  mala  administración  y extravagancia,  — que  indudable- 
mente existieron  así  en  las  empresas  privadas  como  en  las  pu- 
blicas. Muchas  de  las  dificultades  del  gobierno,  sin  embargo, 
eran  inherentes  a la  situación,  a la  combinación  de  los  presta- 
mos y del  papel  depreciado.  Una  vez  que  estas  fuerzas  comen- 
zaron a interactuar,  es  difícil  decir  cómo  se  hubiese  evitado  la 
bancarrota  nacional  dél  90  y 91.  si  se  recuerda  que  la  Argen- 
tina era  un  país  joven  y sin  capitales  propios,  sin  recurrir  a 
arreglos  especiales,  como  se  hicieron  más  tarde,  destinados  a 

disminuir  el  peso  de  la  deuda  externa.  ^ 

Esta  descripción  ilustra  la  naturaleza  de  la  interrelacion 

entre  los  préstamos  externos  y la  depreciación  del  billete,  y 
las  dificultades  del  gobierno.  Pero  lo  que  más  nos  interesa  es 
el  estudio  de  esta  ínter  relación  en  el  más  amplio  campo  de  la 
vida  económica  del  país.  Para  ello  seguiremos  el  resumen  de 

los  préstamos. 

B Empréstitos  externos  provinciales  y municipales. 

Los  empréstitos  provinciales  eran  apenas  menores  que  los 
nacionales.  Desde  1886  a 1889  inclusive,  las  provincias  emitie- 
ron empréstitos  externos  por  $ 99. 759- 000  de  valor  nominal, 
que  produjeron  $ 86.801.000  oro.  Al  principio  de  la  decada, 
el  propósito  principal  de  los  empréstitos  consistió  en  la  cons- 
trucción de  ferrocarriles  y otras  obras  públicas.  Pero  en  la  se- 
gunda mitad,  la  principal  causa  radicaba  en  la  necesidad  de 
fondos  para  adquirir  los  títulos  internos  a oro,  de  acuerdo  .1 
la  ley  de  los  Bancos  garantidos.  Estos  empréstitos,  ii  en  nú- 
mero,  alcanzaron  a $ 50.975.000  (valor  realizado  de  pesos 
44,556.000).  De  ellos  un  total  de  $ 47.243.000  se  emitió 

en  1888. 

Los  empréstitos  municipales,  — los  más  importantes  de 


S8  - 


los  cuales  fueron  dos  de  la  ciudad  de  Buenos  Aires  para  obras 
públicas,  — ascendían  a $ 34.860.000  oro  de  valor  nominal, 
y a $ 29.238.000  de  valor  realizado. 

C. — Totai.  de  empréstitos  públicos  externos. 

El  siguiente  cuadro  nos  da  el: 

TOTAL  DE  EMPRESTITOS  PUBLICOS  EXTERNOS 

1886-90 

(Miles  de  pesos  oro) 

Valor  nominal  Valor  realizado 

Nacionales $ 125.420  $ 106.109 

Provinciales „ 99.759  » 86.801 

Municipales „ 34.860  „ 29.238 

Total  ...  $ 260.039  *$  222.148 

El  efecto  de  estas  desenfrenadas  emisiones  de  empréstitos 
fué  duplicar  las  obligaciones  externas  de  la  república.  El  aná- 
lisis más  prolijo  de  la  deuda  pública  durante  el  período  fué 
efectuado  por  el  señor  Emilio  Hansen,  Ministro  de  Hacienda. 
Es  el  siguiente. 


Estado  de  la  deuda  pública,  según  el  ministro  Hanseñ 
DEUDA  externa,  diciembre  3I,  189I 
(Miles  de  pesos  oro) 

1.  — Nacional  $ 204.960 

2.  — Provincial  „ 143*325 

3.  — Municipal  „ 24.590 

4.  — Intereses  atrasados  „ 

1 Provinciales $ 9*595 

2 Municipales  „ 697  „ 10.292 


Total 


s 383*173 


5. — 90  % de  la  Deuda  Interna  a papel  (es- 


crita a oro)  $ 11.925 

6. — Garantías  Ferroviarias  „ 81.800 


Total  de  las  obligaciones  Públicas  Ex- 
ternas   $ 476.895 


— 59  — 


I 


in.  — Saldo  o Balance  de  Préstamos 

Ahora  podemos  formar  el  cuadro  de  los  empréstitos  pú- 
blicos externos  y de  sus  servicios  anuales  de  intereses,  y dedu- 
cir los  saldos. 

SALDO  ANUAL  DE  LOS  PRESTAMOS  PUBLICOS  EXTERNOS 

1886  - 90 


(Miles  de  pesos  oro) 


Préstamos 

Servidos  de 

intereses 

Saldo 

Año 

1 

2 

3 

4 

5 

6 

7 

8 

9 

Nado-' 

nales 

Provin- 

dales 

Muñid- 
1 pales  1 

Total 

Nado- 

nales 

Provin- 

dalcs 

Munici- 

pales 

Total 

(Col.  4-8) 

1886. .1 

$ 16.128 

$ 25.459 

— 

% 41.587 

>»  12.542 

$ 7.159 

S 

200 

$ 19.501 

-f  $ 21.686 

1887.. 

» 33.744 

» 10.912 

$ 1.892 

H 46.587 

>»  13.921 

8.043 

»» 

345 

» 22.309 

-f  »»  24.239 

1883.. 

» 31.750 

H 48.810 

» 11.200 

» 91.760 

» 12.763 

» 11.610 

>» 

677 

» 25.050 

4.  » 66.710 

1889.. 

» 13.067 

>»  1.620 

» 16.146 

» 30.833 

» 16.577 

»►  11.733 

2,792 

» 30.502 

-j-  >»  331 

1890.. 

— r 

— 

— 

» 14.310 

» 11.733 

2.157 

» 28.206 

— » 28.206 

Debe  notarse  que  los  préstamos  totales  (col.  4)  experi- 
mentan un  aumento  en  1888,  alcanzando  a $ 92.000.000.  En 
1889  disminuyen  fuertemente  y en  1890,  cesan.  Mientras  tan- 
to, como  se  ve  en  la  columna  8,  los  servicios  de  intereses  se 
acentúan  rápidamente.  La  columna  9 muestra  el  “saldo”  de 
los  préstamos  públicos  extranjeros,  que  indica  que  hasta 
los  nuevos  préstamos  exceden  anualmente  los  servicios  de  in- 
tereses en  amplio  margen,  pero  que  en  1889  este  margen  se 
reduce  casi  a nada,  y en  1890,  con  la  cesación  de  los  prestamos, 
todo  el  peso  de  la  deuda  externa  cae  sobre  los  gobiernos,  resul- 
tando que  en  1891  éstos  no  pudieron  responder  a sus  obliga- 
ciones. 

Combinando  los  totales  de  los  préstamos  privados  dados 
en  el  cuadro  de  la  pág.  53,  con  los  que  acabamos  de  dar  sobre 
los  empréstitos  públicos,  obtenemos  el  saldo  general  de  los  prés- 
tamos para  este  período. 


— 6o  — 


SALDO  DE  PRESTAMOS  EXTERNOS,  PUBUCOS  Y PRIVADOS, 

1886  - 91 

(MitíS  DE  PESOS  oro) 


Préstamos 

Servicios  de  intereses 

Saldo 

Año 

1 

2 

3 

4 

5 

n 

7 

1 

1 

Públicos 

Privados 

Tota 

Públicos 

Privados  I 

( Col.  3-6 ) 

1886 

$ 41.587 

$ 25.993 

$ 67.580 

^ 19.901 

$ 6.863 

$ 26.764 

+ $ 40.816 

..  no  Qiiú. 

t 1J  Q1MÍ 

..a  -V7  QAft 

^ IIA  1011 

>887 

40.04o 

» lUo.yuí) 

« 153.498 

1888 ■ 

» 91.760 

» 156.040 

» 247.796 

» 25.050 

» 24.4731 

9 49.523 

+ » 198.273 

1889 1 

» 30.833 

» 122.805 

» 153.612 

» 30.502 

9 29.300 

9 59.802 

^ 93.810 

1890 

» 11.420 

» 33.975 

» 45.395 

» 28.203 

» 32.025 

9 60.241 

— 9 14.846 

1891 ; 

» 2.506 

» 5.736 

» 8.242! 

j>  8.089 

9 23.486 

» 31.575 

— » 23.333 

Capítulo  VII 

La  interrelación  entre  los  Préstamos  y el  Papel  moneda 

En  1890,  la  situación  crítica  de  1884  - 1885  se  repitió  con 
mayor  intensidad.  La  primera  crisis  tuvo  origen  en  los  prés- 
tamos liberales,  que  al  producir  más  tarde  un  Balance  de  Pa- 
gos desfavorable,  hicieron  subir  el  cambio  hasta  el  punto  de 
exportación,  y presionaron  enérgicamente  sobre  las  reservas  de 
ios  bancos.  Entonces,  la  depreciación  del  papel  moneda  se  pro- 
dujo, no  por  las  emisiones  excesivas,  que  no  existieron,  sino  por 
el  estado  adverso  del  Balance  de  Pagos.  En  1890,  la  situación 
se  presenta  con  carácter  más  serio  ya  que  al  Balance  desfavo- 
rable se  agregan  las  desenfrenadas  y redundantes  emisiones  y 
la  especulación  en  oro  y en  tierras.  La  crisis  fué  más  profunda 
y la  depreciación  subsiguiente,  más  larga. 

Antes  de  estudiar  el  pánico,  haremos  notar  el  extraordina- 
rio volumen  de  los  préstamos.  En  los  cinco  años,  1886-90,  la 
Argentina  tomó  prestado  668.000.000  $ oro.  El  total  de  su 
pasivo,  — incluyendo  los  préstamos  públicos  y el  capital  ex- 
tranjero en  empresas  privadas  — alcan2aba  en  1892  a $ oro 


^61  — 


Q22  545.000.  Cerca  del  85  54  de  este  capital  fué 

década  1880-90  y alrededor  del  70  54  en  los  ciiKO  ^os  1885-90 

"e^prSlos.  huble^  bastado  aún  s.n  Us  ^e^ston. 

excesivas  para  reproducir  la  situaaon  del  84  5* 

rorel  flctór  predominante  y puede  afirmarse  que  la  depre- 

ciadól  del  papel,  no  se  debió  tanto  al  colapsa  de  los  prestamos 

como  a las  emisiones  redundantes.  ^ 

B1  efecto  de  los  préstamos  sobre  la  arculacion  ap 

ciará  mejor  observando  el  siguiente  cuadro  sobre  el 
BALANCE  ANUAL  DE  PAGOS,  1886-91 


Años 

Créditos  1 

Débitos 

Saldo 

1 

Eaporta- 

danca 

2 

Préstamoa 

3 

Total 

4 

Imparta- 

dones 

5 

lotcreaes 

6 

Total 

7 

(Cois.  3-6) 

1886 

1887  

1888  

1889  

1890  

1891  

i 

$ oro 
69.835 
84.422 
100.112 
90.145 
100.819 
103.219 

$ oro 
67.580  ' 
153.498 
247.796 
153.612 
45.395 
8.242 

$ oro 

137.415 

237.920 

347.908 

243.757 

146.214 

1 111.461 

$ oro 
95.409 
117.352 
128.412 
164.570 
142.241 
67.208 

$ oro 

26.764 

37.305 

49.503 

59.802 

60.241 

1 31.575 

$ oro  j 

1 122-173 
104.657 
177.935 
224.372 
202.482 
98.783 

$ oro 
+ 15.242 
-f  83.263 
+169.973 
+ 19.385 
- 56.268 
+ 12.678 

Hasta  el  89,  los  nuevos  préstamos  exceüen  ios 

i8¿  la  situación  se  invierte.  Los  saldos  comerciales 

riTte  i^ndo?' exceden  a los  primeros  y el  saldo  se  torna 
nl^tilo  ^ aV.  - Mu-  Pupel  predominante  de  los  pres- 

'“°L“est?Snctsrtañ'omitido  las  remesas  de  los  inmi- 
granfe^y  a lof fieros  en  el  extranjero;  pero  estos  .tems  ton 


L 


w 


— 62  — , 

de  poca  importancia,  comparados  con  los  otros.  Si  los  inclui- 
mos aceptando  el  calculo  de  Pellegrini,  — que  los  estimaba  en 
$ 10.000.000  oro,  — los  Débitos  aumentan,  y los  saldos  se 
modifican  en  la  misma  cantidad.  Su  inclusión  acentúa  la  si- 
tuación causada  por  la  disminución  de  los  préstamos  en  1889 

y por  su  cesación  en  el  90  y aumenta  el  déficit  de  este  último 
año. 

Tampoco  se  incluyen  los  fletes  pues  no  hay  razón  para  ello, 
pues,  el  método  de  calcular  los  valores  de  las  importaciones  y 
exportaciones,  y el  hedió  de  que  todos  los  transportes  son  ex- 
tranjeros hacen  que  este  item  no  sea  “ni  un  crédito  ni  un  dé- 
bito ante  nuestro  país  y el  resto  del  mundo”. 

Observando  el  siguiente  gráfico  de  las  cotizaciones  de  la 
libra  a noventa  días,  desde  Enero  de  i888'  a Mayo  1889,  se 
nota  que  los  tipos  son  altos  en  1888  y que  en  octubre  del  mis- 
mo año,  experimentan  un  rápido  ascenso  que  dura  hasta  abril 
de  1889.  La  baja  ocurre  en  el  período  de  las  exportaciones, 
en  que  debido  al  crecimiento  de  la  oferta  de  cambios  se  pudo 
haber  esperado  normalmante  el  alza  de  los  tipos. 


BALANCE  DE  PACOS  Y BALANCE  DE  PRESTAMOS 


1888  r889 

Es  que  este  aumento  de  la  oferta  fué  sobrepasado  por  el 
reflujo  de  la  marea  de  los  préstamos  y por  los  crecientes  ser- 
vicios de  interés.  Comparando  este  gráfico  con  el  que  sigue  so- 
bre el  Balance  de  Pagos  y el  de  Préstamos,  1888-89,  se  con- 
cluye que  el  tipo  alto  de  1888  corresponde  a un  aumento  de 


L 


— 63  — 


, , préstamos  y que  el  subsiguiente  tipo  bajo  se  debe  al  des- 
cLo  de^  C Jva  del  balance  de  pagoe,  causado  a so  vez  por 
la  disminución  de  la  corriente  de  aquellos. 


TIPO  DE  CAMBIO 


El  resultado  del  movimiento  de  los  cambios  fue  una^r^ 
importación  de  oro  en  1888  (Importación -Exportación 
,6  075,  saldo  neto  positivo)  y una  gran  exportación  en  1889 

(Im^'Lclón- Exportación saldo  n^*™) - 

Ly  V recordar  que  los  cambios  no  estaban  ■i>s'<^dos^”» 
existían  los  “cambios  a papel”  sino  los  “cambios  a oro  como 

en  los  países  a régimen  metálico. 

Por  lo  contrario,  las  transacciones  internas  se  efectuaban 

a papel,  cuya  circulación,  junto  con  el  premio  del  oro,  el  ba- 
lance de  pagos,  y el  saldo  de  importaciones  y exportaciones 


da  en  seguida: 


Años 

Papel  en  circulación 
(Diciembre  31  ) 

Balance  de  pagos 

Saldo  de  imporlacio- 
nes  y espoiiaciones 
de  oro 

Premio  del 
oro 

(Miles  de  pesos  papel) 

1 

^ (Miles  de  pesos  oro) 

(Miles  de  pesos  oro) 

% 

1884  

1885  

1886  

61 .739  1 

74.820 
89.198 
94.071 
129.505 
163.648 
245.101 

_ 13.856 
+ 6.179 
-f  15.242 
4-  83.263 
-1-  169.973 
4.  19.383 
— 56.268 

4-  391 

— 2.137 

4-  12.378 

_ 128 

4.  36,075 

— 16.681 

4-  1.867 

Par 

37 

39 

35 

48 

91 

151 

1887  

1888  

1889 

1890 

l 


- 64 


Después  de  la  crisis  del  85  el  premio  continúa  bajp  hasta 
1889,  el  balance  de  pagos  es  muy  favorable  y los  movimientos 
del  oro  son,  en  general,  a favor  del  país.  A partir  del  89,  el 
premio  sube  rápidamente  como  consecuencia  del  juego  de  to- 
dos los  factores  de  la  depreciación:  la  cantidad  de  papel  au- 
menta extraordinariamente;  los  préstamos  decrecen  y luego 
cesan,  mientras  los  intereses  aumentan;  el  balance  de  pagos  se 
vuelve  contrario;  y el  oro  fluye  del  pais.  La  especulación  en 
tierras  alcanza  su  máximo  y los  gobiernos  se  acercan  a la  in- 
solvencia alarmando  a los  banqueros  europeos 
Tal  es  la  situación  previa  el  Pánico  Baring. 


Capítulo  VIII  , 

El  período  del  Pánico  Baring,  1890-95 
I.  — El  Pánico 

Los  desesperados  esfuerzos  de  los  gobiernos  para  mante- 
ner el  premio  del  .oro  y la  corriente  de  los  préstamos,  hicieron 
prever  la  proximidad  del  colapso  del  ck)>  causado  por  el  des- 
quicio ñnanciero  y monetario  reinante. 

En  abril  de  1890,  el  premio  del  oro  alcanzaba  a 209  % al 
mismo  tiempo  que  la  escasez  de  circulante  se  hacía  sentir  a 
pesar  de  la  redündancia  de  los  billetes,  hecho  paradójico  expli- 
cable por  el  alza  de  los  precios  causada  por  la  abundancia  de 
papel. 

A consecuencia  de  la  escasez  monetaria,  las  empresas  crea- 
das en  el  período  de  inflación  comenzaron  a liquidarse  y el 
valor  de  la  tierra  bajó  rápidamente.  En  junio  el  Banco  Nacio- 
nal anunció  a la  casa  de  banca  Baring  Brothers  & C?  (i),  Lon- 

(i)  Entre  1882  y 1890,  esta  casa  había  suscrito  $ loi. 090.800, 
oro  de  títulos  argentinos.  En  1890  se  encontraba  agobiada  dé  títulos 
argentinos  sin  mercado,  pues  la  frecuencia  con  que  la  Argentina  re- 
curría a los  empréstitos,  había  alarmado  al  mundo  prestamista. 


- 65  - 

dres,  la  suspensión  del  pago  de  los  servicios  de  los  emprésti- 
tos internos.  En  julio  estalló  la  revolución,  y caído  Célman,  su- 
bió Pellegrini,  uno  de  los  estadistas  más  capaces;  llevaba  un 

serio  financista  de  Ministro,  el  Dr.  Vicente  Upez. 

El  país  entró  en  las  garras  de  la  crisis.  El  Banco  Hi- 
potecario Nacional,  la  Municipalidad  de  Buenos  Aires  y e 
Banco  Nacional  cayeron  violentamente  en  la  bancarrota,  y para 
salvarlos  se  emitió  60.000.000  de  pesos  en  bonos  de  Tesore- 

ría.  . , 

Mientras  tanto,  el  gobierno  nacional  trataba  de  negociar 

en  Londres  una  moratoria  de  un  año,  bajo  forma  de  un  em- 
préstito de  £ 4.000.000,  para  hacer  frente  al  servicio  de  la 
deuda  interna,  sin  presionar  aún  más  el  mercado  de  cambios 
y producir  mayores  exportaciones  de  metálico.  Pero  tales  ges- 
tiones fueron  interrumpidas  por  la  intimidación  de  la  Lasa 
Baring,  que  “iría  a la  liquidación”,  “a  no  ser  que  el  gobierno 
argentino  hiciera  frente  a sus  vencimientos  y le  dispensase  de 
la  obligación  de  pagar  las  £ 1.460.000”,  que  constituía  la  ter- 
cera cuota  de  un  empréstito  recientemente  contratado.  Estas 
noticias  precipitaron  el  colapso.  La  casa  Baring  cerro  sus  puer- 
tas. Y el  Gobierno  argentino,  así  como  las  provincias  y muni- 
cipalidades, tuvieron  que  confesar  su  incapacidad  para  cumplir 
SUS  compromisos  internos. 

El  déficit  de  la  Nación  en  1890,  fué  de  $ 36.140.000 
papel,  y peor  aún  la  situación  de  la  Provincia  de  Buenos  Aires 
•a  pesar  de  los  nuevos  impuestos  creados  y el  recargo  de  los 
existentes,  pues  estas  medidas  no  bastaron  para  colmar  las 

deficiencias  de  los  presupuestos.  , ^ j 1 

En  1891,  llegó  su  hora  a los  bancos  oficiales,  después  de 
fracaso  de  los  empréstitos  emitidos  para  salvarlos:  los  dos 
bancos  fueron  declarados  en  liquidación  el  7 de  Abril.  La  in- 
vestigación de  sus  operaciones  demostró  claramente  la  conduc- 
ta irregular  y dolosa  que  habían  seguido  (balances  falsos,  di- 
videndos imaginarios,  préstam.os  a “políticos”  etc).  El  vera- 
no del  91,  marcó  el  período  culminante  del  pánico.  De  julio 


A 


— 66 


4 a octubre  i8,  se  declaró  moratoria  general.  El  premio  del 
oro  alcanzó  a la  inusitada  cifra  de  364  %. 

El  efecto  de  la  crisis  sobre  los  títulos  y acciones  puede 
resumirse  como  sigue: 


Fecha 

Banco 

Nacional 

Banco 

Constructor 

Catalinas 
BoIsa>  etc. 

Cédulas  ' 
Provinciales 

Precio  del 
oro 

1889, 

Agosto 

347 

150 

265 

74 

175 

1889, 

Octubre 

257 

108 

71 

72 

200 

1890, 

Marzo 

105 

25 

28 

51 

260 

1890, 

Diciembre 

105 

8 

18 

50 

320 

1891, 

Junio 

30 

4 

9 

40 

400 

TITULOS  PUBLICOS  Y ACCIONES  FERROVIARIAS 


Fecha 

Empréstito 
Público  1889 

Empréstito 
Público  1884 

F.  C.  Gran 
Sud 

^F,  C.  Rosario 

i 

F.  C.  Central 
Argentino 

1889, 

Marzo 

92 

100 

220 

185 

219 

1891, 

Marzo 

53 

54 

153 

120 

79 

1891. 

Julio 

33 

31 

129 

74 

47 

II.  — Medidas  Reconstructivas 

El  Pánico  Baring  fué  el  resultado  inevitable  de  la  política 
de  pagar  las  viejas  deudas  creando  otras  nuevas;  estalló,  cuan- 
do la  alarma  de  los  banqueros  extranjeros,  no  permitió  prose- 
guir este  sistema  de  financiación. 

Siendo  el  gobierno,  el  principal  factor  de  la  situación,  de 
él  debieron  partir  las  primeras  medidas  de  reconstrucción.  La 
moratoria  en  el  pago  de  los  servicios  de  los  empréstitos,  fraca- 
sada en  1890  a causa  de  las  dificultades  de  la  casa  Baring,  se 
imponía  de  nuevo  por  dos  razones,  hasta  que  la  producción 
nacional  aumentase  las  exportaciones  y volviese  favorable  el 
balance  de  pagos: 

I?  Por  falta  de  recursos  del  gobierno;  y 2°  por  el  efecto 
que  el  pago  de  los  servicios  tendría  sobre  los  cambios  y sobre 


♦ 


J 


] 

i 


1 


— 67  — 


el  premio  del  oro,  (ya  adversos  los  primeros  y elevado  el  se- 
gundo) tanto  más  graves  si  se  tiene  en  cuenta  lo  reducido  del 
mercado  — en  que  un  ligero  aumento  de  la  demanda  de  cam- 
bios a oro,  se  manifestaba  sensiblemente  en  los  tipos  y en  el 
premio,  — y las  maniobras  de  los  especuladores,  que  en  a 
época  de  los  pagos,  lograban  subir  artificialmente  el  premio,  tor- 
nando más  costosa  la  operación  para  el  gobierno.  El  comité 


de  liquidadores  o acreedores  {receivers)  de  la  casa  Baring, 
estudió  el  asunto,  concluyendo  que: 

I?  En  cuanto  a las  finanzas  argentinas,  el  gobierno  sería 

solvente  si  el  oro  estuviese  a la  par. 

2?  Las  importaciones  del  país  decrecían  y las  exportacio- 
nes aumentaban  su  vitalidad;  lo  que  constituía  un  saludable 

síntoma. 

3°  Si  la  Argentina  tuviese  que  comprar  cambios  sobre  el 
exterior  para  pagar  sus  deudas,  el  premio  del  oro  ascendería 
considerablemente  haciendo  más  difícil  aun  la  situación  (Tal 
era  la  opinión  del  representante  del  gobierno  argentino,  Dr. 

V.  de  la  Plaza). 

4?  Lo  primordial  consistía  en  el  restablecmiento  de  la 
circulación  sobre  bases  más  sanas.  (Opinión  análoga  a la  del 
representante  argentino) . 

Después  de  este  análisis  de  la  situación,  el  comité  firma 
con  el  gobierno  argentino  un  arreglo  en  Enero  de  1891,  cu- 
yas disposiciones  principales  fueron  como  sigue: 

I?  El  gobierno  Argentino  quedaba  dispensado  de  la  nece- 
sidad de  remitir  fondos  a Europa  por  espacio  de  tres  años. 

2°  El  comité  concedía  a la  Argentina  un  empréstito  de  con- 
solidación U^mding  loan)  de  £ 15.000.000,  garantizado  por  las. 

rentas  aduaneras. 

3?  Desde  Enero  i de  1891,  hasta  Enero  i de  1894,  todos, 
los  pagos  de  servicios  se  harían  en  títulos  de  este  empréstito,, 
exceptuando  los  del  empréstito  de  5 % de  1886. 


— 68  — 


4?  El  gobierno  no  podría  aumentar  sus  compromisos  den- 
tro de  los  tres  años  citados. 

5?  El  gobierno  cancelaría  billetes  en  la  cantidad  mínima  de 
15.000.000  pesos  anuales,  por  tres  años,  siempre  que  el  pre- 
mio pasqse  de  50  %. 

El  empréstito  de  consolidación  cumplió  sus  propósitos  in- 
mediatos de  descongestionar  el  mercado  de  los  cambios  al  su- 
primir la  fuerte  demanda  del  gobierno.  Pero  tenia  un  defecto 
serio:  sus  autores  estimaron  en  menos  la  gravedad  de  la  crisis 
suponiendo  que  en  tres  años  el  gobierno  se  rehabilitaría  y sería 
capaz  de  pagar  la  carga  de  sus  obligaciones,  aumentada  por 
los  servicios  del  nuevo  empréstito.  De  ahí  que  antes  de  los 
tres  años,  el  plan  fuese  abandonado  y substituido  por  el  “Arre- 
glo Romero”  (i)  (1892)  por  el  cual  la  Nación,  sólo  pagaría 
una  parte  de  los  intereses,  suspendiendo  el  pago  del  resto,  y 
tomaría  ocho  años  más  para  volver  a cargar  por  etapas  suce- 
sivas con  toda  la  deuda.  El  “arreglo”  resultó  satisfactorio  y 
los  servicios  completos  de  interés  se  reanudaron  en  Julio  12 
del  97,  un  año  antes  que  el  estipulado. 

III.  — La  circulación  y el  Balance  de  Pagos 

Examinada  la  situación,  analizaremos  la  interrelación  en- 
tre los  préstamos  y el  papel  moneda. 

A.  Papel  Moneda  1890-95 

Al  efectuar  el  plan  de  consolidación  se  creyó  que  dis- 
pensado el  gobierno  de  la  necesidad  de  hacer  remesas  al  exte- 
rior, no  sólo  terminaría  con  los  déficits  sino  que  sería  capaz 
de  cancelar  anualmente  15.000.000  de  billetes.  Pero  el  pre- 
mio del  oro  siguió  elevado  y las  recaudaciones  aduaneras,  — 
basadas  principalmente  en  las  importaciones,  que  se  redujeron 
considerablemente  en  este  período  — denotaron  un  fuerte  des- 

(i)  Nombre  del  Ministro  de  Hacienda,  promotor  del  plan. 


— 69  — 

censo  Por  consiguiente,  hubo  un  déficit  casi  igual  al  doble  del 

para  contraer  la  circulación,  que  con.rar«- 

mente  a lo  previsto,  sufrió  mayor  expansión. 

Debe  recordarse  que  todos  los  bancos 
Nacional  sucumbieron  en  el  colapso  y que  con  esta  crisis  ter 
minó  el  régimen  de  los  Bancos  Garantidos.  Los  bancos  pri 

dos  entrepron  biUetes  para  rescatar  ’ 

el  resto  de  los  títulos  fué  tomado  por  la  Caja  de  Conversión  y 

,„emado_gadualmen^  tomó  formalmente  a su  cargo  todos  los 
billetes  d^banco;  a la  cantidad  existente  en  el  90,  se  agre- 
ga on  las  emisiones  francamente 

; la  emisión  de  50.coo.ooo  “ÍTisiV  “Si- 

dt  Conversión  al  nuevo  Banco  de  la  Nación  (1892),  anti 

• cipo”  que  una  vez  fracasada  la  subscripción  de  accmnes  del 

Banco  se  transformó  de  hecho  en  emisión  incpertib  e.  E ^ 

total  el  aumento  de  papel  entre  1890  y 1893  fue  de  57 

iones  de  pesos,  que  se  reducen  a 143  ^ 

cancelación  de  14.000.000  efectuada  en  ese  penoda  Asija 
circulación  total  de  Diciembre  de  1893  era  de  306. 743- 000 
pesos;  y hasta  1899,  sólo  se  contrajo  en  $ 15.000.000. 

B.  El  Batanee  de  Pagos  Internacionales,  1890-95 

Respecto  al  Balance  de  Pagos,  hay  que  notar,  en  este 
período  dos  hechos  principales:  i)  la  cesación  virtual  de  os 
préstamos  y 2)  la  inversión  del  Balance  Comercial  de  desfa- 
vorable a favorable.  . . , , 

El  gobierno  después  del  Pánico  no  tomo  ningún  présta- 
mo nuevo,  y si  las  cifras  de  la  Deuda  Externa  denotan  un  sdto 
de  204.529  a 389.009  miles  de  pesos  entre  1891  y 1900,  se  debe  a 
que  la  Nacióle  hizo  cargo  de  deudas  provinciales  y rescindió 
las  garantías  ferroviarias  por  medio  de  emisiones  de  títulos. 
Por  consiguiente,  el  déficit  del  balance  de  Prestamos  fue  con- 
siderable, y lo  hubiese  sido  mayor,  a no  ser  por  la  cesación 
del  pago  de  gran  parte  de  los  servicios  de  títulos  al  extranjero. 


J 

Vi 


— 70  — 

Las  importaciones  bajaron  fuertemente  y las  exportacio- 
nes aumentaron.  El  saldo  se  convirtió  de  desfavorable  en  ta- 
vorable,  inversión  que  explicaremos  más  adelante  pues  ahora 
seguiremos  investigando  la  interelación. 

El  cuadro  siguiente  da  el 

BALANCE  DE  PAGOS  DESDE  1890  a 1895 
(Miles  de  pesos  oro) 


Fecha 

Balance  de 

Balance 

Balance  de 

Préstamos 

Comercial 

Pagos 

1 

2 

I — 2 

1890 

— $ 14.846 

— 41.422 

— $ 56.268 

1891 

— » 23.333 

+ „ 36.011 

+ „ 12.678 

1892 

— » 15-873 

+ „ 21.889 

+ „ 6.016 

1893 

— „ 20.130 

— » 2.133 

— „ 22.263 

1894 

— » 30.577 

+ „ 8.889 

— „ 21.688 

1895 

— „ 20.952 

+ „ 24.971 

+ » 4-019 

C.  El  Premio  del  Oro,  1891-95 

En  el  período  1888-91,  la  situación  de  los  años  1884-85, 
se  repite  pero  con  carácter  más  grave,  pues  al  balance  de  pagos 
adverso,  se  agregan  las  emisiones  excesivas  de  papel  moneda 
y la  especulación.  Estos  tres  factores  intervienen  juntos  en 
la  depreciación  del  billete;  nuestra  opinión,  basada  en  el  aná- 
lisis es  que  la  principal  causa,  consistió  en  la  cesación  de  los 
préstamos,  que  trajo  un  déficit  en  el  balance  de  pagos  y la 
baja  de  los  cambios,  y produjo  una  gran  demanda  de  oro 
para  la  exportación.  Con  esto  no  negamos  la  gran  importan 
cía  que  en  la  depreciación  tuvieron  las  emisiones  redundantes, 
sino  que  acentuamos  la  relación  entre  los  préstamos  y la  de- 
preciación; la  cesación  de  aquellos  trajo  el  colapso. 

En  1891,  la  situación  se  complica.  A pesar  del  balance 
de  pagos  ligeramente  favorable,  el  premio  del  oro  se  mantiene 
elevado  y esta  discrepancia  se  explica  por  haber  sido  este  año 
el  peor  de  la  crisis,  año  de  confusión  y de  bancarrota.  Pero 
a pesar  de  esta  discrepancia  de  la  relación  entre  el  Balance 


— 71  — 


de  Pagos  y la  depreciación,  trataremos  de  estudiar  en  conjunto 
el  carácter  de  la  interrelación  en  este  periodo  sin  perder  de 
vista  los  otros  factores  que  pudieron  haber  afectado  el  premio. 

Nos  valdremos  de  los  promedios  mensuales  del  premio 
según  el  gráfico  que  sigue; 


PREMIO  DEL  ORO.  iHgn . 1895 


. 1890  1891  1892  1893  1894  1895 


En  él  se  ve  que  el  premio  alcanza  su  punto  más  alto  en 
1891,  y que  luego  declina  hasta  Diciembre  de  1892;  desde  1893 
hasta  mediados  del  94,  muestra  un  movimiento  ascendente;  y 
en  1895,  aunque  su  dirección  es  errática,  tiende  a descender. 

Es  difícil  la  explicación  de  este  zig-zag.  En  parte  se  debe 
al  movimiento  del  comercio  exterior ; en  la  estación  de  las  expor- 
taciones, el  aumento  de  la  oferta  de  cambios  tendía  a subir  los  ti- 
pos y a bajar  por  consiguiente  el  premio ; en  la  estación  de  calma, 
a bajarlos.  Pero  observando  el  gráfico,  se  ve  que  esta  explica- 
ción no  satisface  completamente.  Por  otra  parte,  las  circuns- 
tancias políticas  muchas  veces  alteraron  bruscamente  el  premio 
aunque  no  en  su  tendencia  general.  Tampoco  carecía  de  influen- 
cia sobre  el  premio,  en  cortos  períodos,  la  política  de  los  bancos 
respecto  a los  descuentos;  apreciaban  o depreciaban  el  papel  al 
hacer  difícil  o fácil  su  obtención.  Además,  la  especulación  en 
oro  en  un  mercado  pequeño  como  era  el  de  Buenos  Aires  podía 


— 72  — 


afectar  temporariamente  el  premio;  y las  perspectivas  de  buenas 
o malas  cosechas  también  tenían  su  parte  en  las  variaciones. 

Pero  la  más  poderosa  de  las  fuerzas  que  ejercían  una  in- 
fluencia temporaria  sobre  el  premio  consistía  en  las  opera- 
nes  de  los  sindicatos  europeos  que  habían  suscrito  títulos  (aho- 
ra depreciados)  en  el  período  de  la  inflación.  La  baja  del 
premio  les  favorecía  doblemente,  i)  porque  con  ella  aumen- 
taba el  valor  de  los  títulos  a papel  que  poseían;  y 2)  respecto 
a los  títulos  a oro,  al  crear  la  impresión  que  las  condiciones  de 
la  Argentina  mejoraban,  beneficiaban  su  cotización.  Para  pro- 
ducir la  baja,  del  premio  mandaban  frecuentes  remesas  de 
metálico  al  país,  que  ejercían  una  fuerte  influencia  temporaria 
sobre  el  valor  del  papel  moneda.  Mas,  la  acción  de  los  sindi- 
catos no  tenía  ni  carácter  ni  efectos  permanentes. 

En  cambio,  observando  el  siguietne  cuadro  sobre  el 


BALANCE  DE  PAGOS  Y EL  PREMIO  DEL  ORO,  1890-95 

(Miles  de  pesos  oro) 


Fecha 

Balance  de  pagos 
internacionales 

Promedio 

anual 

Dirección  del  premio 

Papel  moneda  en 
circulación  (31  Dic.) 

$ oro 

% 

$ oro 

1890 

— 

56.268 

151 

Ascenso 

245.100 

1891 

+ 

12.678 

287 

Ascenso 

261.408 

1892 

+ 

6.016 

232 

Descenso 

281.609 

1893 

— 

22.263 

224 

Ascenso 

306.743 

1894 

— 

21.688 

257 

Ascenso 

298.703 

1895 

4.019 

244 

Descenso 

296.743 

se  ve  que  con  excepción  del  año  del  Pánico,  1891,  es  notoria 
la  concordancia  entre  el  balance  de  pagos  y los  movimientos 
del  premio.  El  premio  baja  cuando  el  balance  se  hace  favo- 
rable y sube  cuando  se  vuelve  “desfavorable”  Encontramo.s 
así,  una  explicación  suficiente,  y única,  de  la  baja  del  premio 
en  1892  y del  alza  en  1893  y 1894. 

Observando  la  última  parte  del  cuadro,  debe  notarse  que 


— 73  — 


después  del  91,  no  hay  ninguna  armonía  entre  el  papel  en  cir- 
culación y el  premio  del  oro.  Lo  que  prueba  con  suficiencia 
que  existía  otra  fuerza,  además  de  las  emisiones  redundantes, 

que  producía  las  alteraciones  del  valor  del  billete,  contraria-  { 

mente  a lo  que  sostienen  con  frecuencia  los  autores  argen- 
tinos. 

Capítulo  IX 

La  solución  del  Problema  del  Papel  Moneda 

En  los  últimos  años  del  siglo,  se  manifiesta  un  lento  pero 
perceptible  recobro  de  los  efectos  del  pánico  Baring.  El  co-  | 

mercio  de  exportación  denota  ya  una  creciente  vitalidad,  y 
aunque  la  cantidad  de  papel  no  disminuye,  el  premio  del  oro 
comienza  a declinar,  hasta  que,  en  1899,  la  ley  de  Conversión 
pone  fin  a las  fluctuaciones.  Estudiaremos  la  apreciación  del 

papel  moneda  en  esta  época. 

I.  El  balance  de  pagos  internacionales,  1895-1900 

El  primer  síntoma  de  restablecimiento  del  país  lo  cons- 
tituye la  reanudación  de  los  préstamos ; pero  taies  operaciones 
diferían  doblemente  de  las  anteriores  a la  crisis;  i)  En  cuan- 
to a la  procedencia,  pues  Alemania  comienza  a competir  con 
Inglaterra  en  el  suministro  de  capitales,  y lo  mismo,  aunque 
con  menor  intensidad,  hacen  Francia  y Bélgica;  y 2)  en  cuan- 
to a su  destino;  los  nuevos  capitales  no  se  dirigen  más  a los 
títulos  públicos,  y muy  poco  a los  ferrocarrilees,  sino  a las 
colocaciones  que  antes  designábamos  como  “varias”  (tranvías, 
empresas  de  luz,  comercio  e industria,  etc.)  y que  ahora  adquie- 
ren particular  importancia.  Según  varias  comparaciones,  pode- 
mos estimar  en  $ 20.000.000  oro  la  cantidad  de  capitales  ex- 
tranjeros invertida  anualmente  en  1895-19*^  rubro 

“varios” . 

Las  dificultades  con  Chile  al  originar  grandes  gastos  de  ar- 


mamentos, produjeron  déficits  en  los  presupuestos;  y para  lie- 


— 74  — 


nados  se  recurnó  a empréstitos  internos  por  $ 86.ooo.ooo. 
Recordemos  que  alrededor  del  90  % de  estos  empréstitos  iba  a 
parar  al  extranjero. 

Con  estos  datos  podemos  formar  el  siguiente  cuadro  so- 
bre el : 


BALANCE  DE  PAGOS  INTERNACIONALES,  1895-1900 

(Miles  de  pesos  oro) 


Fecha 

Balance  de  préstamos 

Balance  comercial 

Balance 
de  pajos 

(Col.  3-6) 

1 

Préstamos 

2 

Intereses 

3 

Saldo 
(Col.  1-2) 

4 

Exportación 

5 

Importación 

6 

Saldo 
(Col.  4-5 

$ oro 

$ oro 

$ oro 

$ oro 

• 

$ oro 

$ oro 

$ oro 

1895 

17.197 

38.149 

— 201952 

120.068 

95.096 

-f  24.971 

+ 4.019 

1896 

37.144 

39.863 

— 2.719 

116.802 

112.164 

+ 4.638 

+ 1.919 

1897 

38.295 

43.985 

— 5.699 

101.169 

98.289 

-f  2.880 

— 2.810 

1898 

46.063 

50.530 

— 4.467 

133.829 

107.429 

+ 26.400 

+ 21.934 

1899 

24.966 

54.698 

— 29.732 

184.918 

116.851 

+ 68.067 

+ 38.335 

1900 

27.540 

58.575 

- 31.033 

154.600 

113.485 

-1-  41.115 

-f  9.082 

El  cuadro  expresa: 

I?  Que  a pesar  de  la  renovación  de  los  préstamos,  su  ba- 
lance indica  un  déficit,  causado  por  los  crecientes  pagos  de  in- 
tereses (Col.  3). 

2?  Que  este  déficit  es  más  que  compensado  por  el  Balance 
Comercial  favorable  (Col.  6).  La  Argentina  está  haciendo  fren- 
te a sus  responsabilidades  con  la  exportación  de  sus  productos 
agropecuarios. 

3?  Que  con  una  excepción  en  1897,  el  Balance  de  Pagos 
se  presenta  favorable. 

Aunque  impierfecto,  este  Balance  de  Pagos,  hay  razones 
para  afirmar  que  representa  la  situación  con  substancial  exac- 
titud. Salvo  uno  o dos  lapsos  de  breve  duración  el  cambio  estuvo 
sobre  la  par,  lo  que  significa  que  el  activo  del  país  sobrepasaba 
al  pasivo  en  su  balance.  Lo  mismo  indican  las  siguientes  cifras 
de  los  movimientos  de  oro: 


— 75  — 


1 


I 


EXCESO 


de  las  importaciones  de  oro 

LAS  EXPORTACIONES,  1895-900 
(Miles  de  pesos  oro) 


TQrkr*  

$ 4-541 

1095  

1896  

.3-884 

4-278  (i) 

109/  

Tan»  .... 

1099  

1900  

,.  6.653 

Bajo  circunstancias  tan  favorables,  la  baja  del 

una  consecuencia  lógica. 

En  el  siguiente  cuadro  sobre  el : 


SOBRE 


premio  fué 


BALANCE  DE  PAGOS,  PREMIO  DEL  ORO  Y PAPEL  MONEDA 

vxr.rTBCULACION,  1894-1900 


Fecha 

1894 

1895 

1896 

1897 

1898 

1899 

1900 


(Miles  de  pesos  oro) 


Balance  de 

Premio  del 

Pagos 

— 21.688  (oro) 

Oro 
257  fo 

+ 4.019 

ft 

244  » 

y* 

+ 1.919 

tt 

196  » 

— 2.810 

tt 

191  » 

+ 21.934 

tt 

158  » 

+ 38-335 

tt 

125  » 

-1-  9.082 

tt 

I3I  » 

Papel  Moneda  en 
Circulación  (Dic.  31) 

$ 298.703 
„ 296.743 

„ 295-166 

„ 292.704 
„ 292.047 
„ 291.342 
„ 295.166 


se  ve  que  la  cantidad  de  papel  se  mantuvo  casi  estacionaria.^  Sin 
embargo,  el  premio  bajó  127  puntos.  Por  otra  parte,  también  en 
este  período  puede  observarse  que  los  movimientos  del  premio 
estaban  de  acuerdo  con  el  Balance  de  Pagos  Internacionales. 


II,  La  Ley  de  Conversión  dE  1899 

El  punto  más  bajo  que  alcanzó  el  premio  del  oro  fue  de  125 
% Aún  hubiere  bajado  más,  hasta  llegar  a la  par,  si  juzgára- 
mos por  los  Balances  de  Pagos  Internacionales  favorables  y los 

(i)  Exceso  de  Exportaciones  sobre  Importaciones. 


— 76  — 

consiguientes  excedentes  de  las  importaciones  de  oro  sobre  las 
exportaciones  en  la  mayor  parte  de  los  años  que  arrancan  de 
1900.  Pero  la  ley  de  Conversión  formulada  por  el  Ministro  J. 
M.  Rosa  y sostenida  por  Pellegrini  y Tornquist,  puso  fin  a la 
valorización  del  billete,  el  estabilizar  su  valor  en  $ 0.44  oro.  De 
acuerdo  a esta  equivalencia  se  podría  obtener  en  la  Caja  de 
Conversión  papel  por  oro  y oro  por  papel ; para  esto  último  la 
ley  disponía  la  acumulación  de  una  reserva  metálica  suficiente. 

La  intención  de  Rosa  fué  terminar  con  las  continuas  osci- 
laciones del  premio  del  oro,  tan  perjudícales  al  comercio  como 
propicias  a la  especulación.  Fuertes  controversias  levantó  este 
plan. 

Se  recordaba  que  el  plan  de  1867  fracasó  por  la  violación  de 
las  reservas  por  el  gobierno  y se  afirmaba  qíie  lo  mismo  sucede- 
ría con  el  nuevo  plan.  Sosteníase  que  éste  implicaba  la  banca- 
rrota del  gobierno,  al  reducir  su  deuda  hacia  los  tenedores  de 
billetes  en  un  25  %.  Esta  crítica  era  irrefutable;  sin  embargo, 
los  tenedores  presentes  de  billetes,  no  eran  los  originales,  desde 
que  los  billetes  pasaron  de  mano  en  mano.  La  Conversión  al 
tipo  de  mercado  no  representaba,  pues,  pérdidas  para  ninguna 
persona  determinada.  Se  objetaba  que  el  plan  de  Conversión  era 
artificial  y violatorio  de  las  “leyes  económicas”:  sólo  por  el  au- 
mento de  la  riqueza  nacional  mediante  el  comercio  exterior  y 
de  la  población,  por  el  proceso  natural  de  “crecer  hasta  alcanzar 
la  circulación”  podría  obtenerse  una  circulación  sana.  Rosa  no 
desconocía  la  importancia  de  la  producción  nacional  sobre  la 
reducción  del  premio ; su  plan,  precisamente,  nacía  de  las  pertur- 
baciones que  traía  consigo  la  baja  del  premio’  a causa  de  los  sal- 
dos favorables  del  comercio  exterior;  el  papel  había  estado  de- 
preciado por  mucho  tiempo  y entre  1890  y 1899,  el  premio  me- 
dio había  sido  de  235  % ; los  precios  de  los  bienes  y servicios 
— y de  hecho  toda  la  vida  económica  del  país  — se  habían  amol- 
dado a la  situación  del  premio  alto.  Y este  papel  tan  depreciado, 
que  súbitamente  comenzaba  a valorizarse,  causaba  general  per- 
turbación. De  ahí  la  razón  del  plan. 


— 77  — 


En  el  fondo  de  la  controversia  se  agitaban  los  intereses 
opuestos  de  los  exportadores  e importadores.  Los  exportadores 

sus  eos J en  papel  y vendían  sus  « 

el  extranjero  y como  los  salarios  eran  menos  sensibles 
fluctuaciones  del  premio  que  los  precios  de  los  productos,  cuan- 
do Tañé  subía,  lo^s  exportadores  obtenían  un  nuevo  margen  de 
ÍLe^c  os  Opuesta  era  la  situación  de  los  importadores^  Si 
Í pÍm?  subía,  el  pago  de  sus  conspras  en  el  extenúe 
oneroso  v si  bajaba,  se  tornaba  más  faeil.  En  la  misma  s.tua 
clon  se  encontraban  las  empresas  industriales  que  teman  que 

remitir  sus  dividendos  al  extranjero.  t o Vv  <íin 

Asi  se  explicaba  la  virulencia  de  la  controversia.  La  ley  s 

embargo,  fué  aprobada  terminando  así  la  instabilidad  de 

transacciones  y la  especulación. 

En  conclusión,  debemos  señalar  que 
nue  aseeuró  el  éxito  de  esta  ley,  fue  la  sucesión  de  los  Balance,. 
TpagS^  favorables  al  país.  El  aumento  de  la  re^rva  metálica 
de¿de  de  esta  circunstancia  y el  mantenimiento  del  sistema 
conversión  descansa  a su  vez  en  el  de  la  reserva. 

Es  aún  concebible  que  una  serie  de  Balances  to'avo  ab  e= 
prolongados  sobre  un  periodo  tan  largo  como  el  de  te  Ba  anee 
Lorables  de  los  últimos  veinte  anos,  al  drenar  te  re  en  a 
metálicas,  vuelva  a traer  el  problema  de  papel.  Y entonces 
; continuarla  siendo  inviolable  el  oro  de  la  Caja . 


Capítulo  X 

Revista  General 

Hemos  considerado  la  época  de  papel  p 

u suspensión  de  los  pagos  metálicos,  en  .885  a >a  l'y 
sión  » .8»,  dividiéndola  en  ««  ^ 

cinco  años  cada  uno.  El  primero  (1885-90)  tue  ei  p 
la  expansión,  de  los  grandes  préstamos,  de  las  emisiones 


-78-  . 

I 

I 

sivas,  de  la  especulación  extravagante  en  tierras  y en  oro.  El 
segundo  (1890-95)  fué  el  período  del  Pánico  Baring,  de  la 
cesación  de  los  préstamos,  del  colapso  del  sistema  de  los  Ban- 
cos Nacionales,  de  “la  bancarrota  temporaria  del  gobierno  fede- 
ral y de  las  provincias.  Y finalmente,  el  período  (1895-99), 
de  lento  restablecimiento  de  la  crisis  — en  que  los  préstamos  re- 
comienzan en  escala  moderada  y el  comercio  de  exportación 
ofrece  signos  de  extraordinario  desenvolvimiento,  y en  que 
se  resuelve  la  situación  de  instabilidad  de  la  circulación  por  la 
Ley  de  Conversión. 

En  cada  período,  hemos  encarado  principalmente  un  pro- 
blema : la  relación  entre  el  Balance  de  Pagos  Internacio- 
nales y el  valor  del  papel  moneda  inconvertible.  Es  conveniente 
ahora,  hacer  una  revista  general  del  período'  completo,  teniendo 
en  cuenta  la  idea  central  de  los  capítulos  precedentes.  Esta  re- 
vista puede  hacerse  con  provecho  en  forma  de  diagrama. 

El  Gráfico  siguiente  compara  la  cantidad  anual  de  moneda 
en  circulación  con  los  promedios  anuales  del  premio  del  oro.  In- 
dica a simple  vista  hasta  qué  punto  los  cambios  en  el  valor  del 
papel  moneda  (denotados  por  el  movimiento  del  premio  del 


PAPEL  MONEDA  EN  CIRCULACION  V PREMIO 
DEL  ORO.  1885  ■ 1899 
320 
280 
240 
200 
160 
120 
80 
40 
0 

% 

280 
240 
200 
160 
120 
80 
40 
0 

1885  -6  >7  -9  -1800  -1  -2  -3  -4  1895  -7  1899 


oro)  se  deben  a las  variaciones  de  su  cantidad.  No  se  ha  trata- 
do de  construir  las  curvas  en  la  misma  escala  (que  por  otra  par- 


te apenas  sería  posible)  porque  sólo  nos  interesa  su  dirección  y 
no  sus  cambios  relativos. 

Entre  1885  y 1887,  el  papel  moneda  aumenta  en  20.000.0W 
de  pesos;  el  premio  permanece  casi  estacionario  (bajando  de 
37  % a 35  % en  1887)  ; comienza  entonces  la  gran  expansión 
de  la  circulación  con  la  Ley  de  los  Bancos  Garantidos  en  1887. 
Al  ascenso  de  la  curva  del  papel  moneda  hasta  1891,  sigue  pa- 
ralelamente el  alza  del  premio.  Desde  este  punto,  la  correspon- 
dencia entre  las  dos  curvas,  cesa.  El  papel  moneda  continua 
aumentando  hasta  1893 ; pero  el  premio  baja  bruscamente  des- 
pués de  1891.  En  1894,  hay  una  ligera  contracción  en  la  can- 
tidad de  papel,  pero  el  premio  del  oro  sube  hasta  un  promedio 
solo  superado  por  el  de  1891.  Después  de  1894,  la  cantidad 
de  papel  permanece  estacionaria,  mas  el  premio  del  oro  baja 

rápidamente  hasta  1899.  , • r.  • 

Hay  pues  sólo  un  periodo,  el  precedente  al  Pamco  Baring, 

en  que  la  cantidad  de  papel  moneda  y el  premio  del  oro  estu- 
vieron de  acuerdo.  Y en  este  período,  actuaban  todos  los  facto- 
res que  tendían  hacia  el  ascenso  del  premio. 

Comparemos  ahora  las  fluctuaciones  del  premio  del  oro  con 
las  del  Balance  de  Pagos.  El  balance  se  expresa  en  millones 
de  pesos  y el  premio  en  porcentajes.  La  línea  del  centro  re- 

% 

320 
300 
280 
260 
240 
220 
200 
180 
160 
140 
120 
too 
80 
eo 

40 

20 


1885  -6  -7  -8  -0  1890  -1  -2  -3  -4  1895  -6  -7  -8  1899 

- „ bA!>xcfc  M Pagos 
PKtMIO  OU  0M> 


BALANCE  DE  PACOS  Y PREMIO  DEL  ORO. 
1885-1899 


r 


— 8o  — 

presenta  el  punto  en  que  se  igualan  los  “créditos”  y “débitos” 
totales.  Abajo  de  esta  linea  el  Balance  es  “favorable”  a la  Ar- 
gentina; arriba  es  “desfavorable”. 

Las  dos  curvas  presentan  una  acentuada  analogía.  Cuan- 
do el  Balance  es  “favorable”  (hasta  1888)  el  premio  es  bajo. 
Cuando  se  toma  en  contra,  alcanzando  a su  máximo  en  el  gran 
Balance  “desfavorable”  de  1890,  el  premio  sube  rápidamente. 

K1  alza  y la  baja  del  Balance  entre  1890  y 1894  concuerdan 
aproximadamente  con  el  ascenso  y el  descenso  del  premio.  Y 
la  disminución  de  este  en  los  últimos  cinco  años  (1894-99) 
concuerda  con  una  alteración  correspondiente  del  Balance,  que 
de_  desfavorable,  se  vuelve  desfavorable. 

Kn  sólo  dos  o tres  puntos  existe  una  seria  divergencia  en- 
tre las  dos  curvas.  En  1891,  a pesar  del  saldo  favorable  el  pre- 
mio sube.  Atribuimos  esta  divergencia  al  pánico  que  fué  cau- 
sado por  los  grandes  préstamos  de  los  años  precedentes  que  al- 
canzaron  su  máximo  en  el  Balance  desfavorable  de  1890.  Es 
digno  de  notarse  el  hecho  que,  el  balance  favorable  de  1890, 
se  debió  completamente  a la  falta  de  pago  de  los  intereses  aí 
extranjero.  Nuevamente  en  1893,  aparece  otra  divergencia; 
el  balance  se  vuelve  desfavorable,  pero  el  premio  baja.  Esta  di- 
vergencia, sin  embargo,  es  más  aparente  que  real.  La  baja  apa- 
rente del  premio  se  debe  completamente  al  uso  de  promedios 
anuales.  El  promedio  anual  de  1893»  es  menor  que  el  de  1892. 
De  hecho,  sin  embargo,  el  premio  del  oro  subió  continuamente 
en  1893  después  de  bajar  continuamente  en  1892. 

Examinando  la  dirección  general  de  las  dos  curvas,  sin  fijar 
la  atención  en  años  determinados,  la  concordancia  entre  ellas 
aparece  claramente  y parece  sostener  la  conclusión,  alcanzada 
en  el  análisis  más  detallado  de  los  capítulos  precedentes,  que  el 
Balance  de  Pagos  Internacionales  ejerció  una  poderosa  influen- 
cia sobre  el  valor  del  papel  moneda  inconvertible. 


SEGUNDA  PARTE 


Capítulo  XI 

Algunas  Discusiones  de  Principios 

Hemos  visto  en  la  primera  parte  de  este  trabajo  que  la  al- 
teración del  Balance  de  Pagos  Internacionales,  (en  que  dominan 
los  préstamos)  causa  ante  todo  la  variación  en  el  valor  del  papel 
moneda.  Las  variaciones  en  el  valor  del  papel  moneda  causan  a 
su  vez  variaciones  en  el  movimiento  de  las  exportaciones  e im- 
portaciones. La  investigación  de  cómo  se  efectuaron  estos  cam- 
bios en  el  Balance  Comercial,. y de  cómo  ocurrió  la  inversión 
de  este  Balance  en  1891,  no.«  ocupará  en  esta  segunda 

La  explicación  de  la  inversión  del  Balance  debe  ser  precedida 
por  una  investigación  de  los  precios  y costos.  La  situación 
que  analizamos,  es  diferente  a la  de  los  países  a patrón  oro^  en 
lo  que  respecta  a las  variaciones  en  la  moneda  y los  precios. 
En  aquellos,  un  Balance  de  Pagos  favorable,  al  determinar  la 
importación  de  oro,  causa  el  alza  de  los  precios  y el  consipiente 
estimulo  a las  importaciones  y desaliento  a las  exportaciones, 
un  Balance  desfavorable  tiene  efectos  contrarios  a los  anterio- 
res Se  puede  esperar  exactamente  opuestas  variaciones  en  los 
países  a papel  moneda,  dice  la  teoría;  y la  investigación  pre- 
• sente  sostiene  esta  conclusión.  Un  Balance  de  Pagos  favora- 
ble causa  el  alza  del  papel  moneda,  lo  que  equivale  a decir  que 
causa  la  baja  del  nivel  de  los  precios,  medido  rudamente  por 

el  premio  del  oro. 


— 82  — 

Sin  embargo,  a pesar  de  esta  oposición  diametral  en  la  di- 
rección de  las  variaciones  de  precio,  se  produce  el  mismo  resul- 
tado final  en  los  precios  a oro.  Con  un  Balance  de  Pagos  favo- 
rable, causado  por  nuevos  préstamos,  crecen  las  importaciones 
y disminuyen  las  exportaciones,  y con  un  balance  desfavorable, 
ocurre  lo  contrario. 

La  explicación  de  los  cambios  del  Balance  Comercial  im- 
plica el  estudio  de  las  variaciones  de  los  precios  de  importación 
y exportación  comparadas  con  las  de  los  precios  domésticos  y 
lo  que  es  más  importante,  con"  la  de  los  salarios  y otros  costos. 
¿Cuál  es  la  influencia  del  papel  moneda  sobre  estos  precios? 

La  explicación  teórica  estriba  en  que  el  papel  moneda  en 
depreciación  actúa  como  un  derecho  protector.  Para  el  expor- 
tador obra  como  una  prima  que  fomenta  el  aumento  de  las  ex- 
portaciones; pues  los  precios  de  los  productos  de  exportación 
son  precios  a oro  del  mercado  universal  y su  equivalente  en 
papel  varía  según  el  premio ; mientras  que  los  costos  que  paga  el 
exportador  (salarios,  arrendamientos,  etc.),  tardan  mucho  más 
que  los  productos  en  ajustarse  al  premio.  Y la  prima,  consiste 
en  la  superganancia  del  exportador.  En  cambio,  el  importador 
experimenta  el  fenómeno  contrario,  ya  que  debe  pagar  sus  pre- 
cios en  oro;  si  el  premio  sube,  se  ve  obligado  a dar  más  papel 
por  la  misma  suma  de  oro,  lo  que  le  induce  a subir  los  precios 
en  papel,  causando  de  este  modo  la  restricción  de  la  demanda,  lo 
que  se  traduce  a su  vez  en  la  disminución  de  las  importaciones; 
además,  la  instabilidad  de  la  situación  le  induce  a no  efectuar 
nuevas  compras  en  el  extranjero  y a reducir  las  ventas  a cré- 
dito en  el  país;  de  lo  que  resulta  asimismo  la  disminución  de 
las  importaciones. 

El  caso  in\  erso  sucede  si  el  papel  se  aprecia : ganan  los  im- 
portadores y sufren  los  exportadores.  Tal  fué  la  situación  an- 
terior a 1899. 

Para  este  mecanismo  no  importa  el  monto  del  premio  sino 
el  período  de  transición  que  transcurre  entre  el  equilibrio  de 


<• 


- - _ 83  - 

todos  !os  valores  a un  determinado  premio  y el  nuevo  equili- 
brio de  aquellos  al  "nuevo  pVémio.  Dada  la  instabilidad  de  la 
situación,  estos  períodos  de  transición  se  sucedían  continua- 
mente. 

Investigemos  ahora  la  verificación  de  esta  teoría. 

Capítulo  XII 

El  Comercio  Exterior:  Algunas  Consideraciones  Generales 

Casi  toda  la  actividad  de  la  Argentina  se  refleja  en  su  co- 
mercio exterior.  El  método  para  elaborar  las  estadísticas  de 
este  comercio,  ha  sido  deficiente  y recién  desde  hace  pocos  años, 
ha  mejorado.  El  valor  de  las  importaciones  se  computaba  por 
los  precios  de  la  “tarifa  de  avalúos*’  casi  siempre  en  desacuer- 
do con  los  verdaderos  precios.  Pero  si  estas  estadísticas  na 
son  aceptables  como  valores  absolutos,  sirven,  sin  embargo, 
para  la  comparación  de  un  año  con  otro  y cuando  están  apun- 
taladas por  otros  hechos  se  puede  confiar  en  ellas.  Las  esta- 
dísticas de  las  exportaciones,  hasta  1892  han  estado  basadas 
en  las  tarifas  oficiales,  pero  tienen  menos  errores  que  las  de 
importaciones.  A partir  del  92,  reflejan  los  valores  del  merca- 
do. Las  variaciones  de  la  exportación  fueron  menos  marca- 
das y por  lo  tanto  las  conclusiones  que  se  puede^  sacar  de  ellas 
constituyen  materia  delicada. 

En  el  gráfico  siguiente  puede  verse  el  desenvolvimiento 
de  los  valores  de  las  importaciones  y las  exportaciones.  Es 
sorprendente  el  alza  pronunciada  de  las  importaciones  entre 
1885  y 1890,  seguida  de  una  abrupta  baja  de  $ 142.000.000  a $ 
67.oco.ooo  en  1891.  Las  exportaciones,  en  conjunto  son  más 
regulares.  El  hecho  parece  ser  que  antes  y durante  el  pánico 
el  crecimiento  de  las  exportaciones  fué  gradual  y no  compa- 
rable con  el  rápido  ascenso  de  fines  del  siglo.  Es  de  notar 
las  extraordinarias  oscilaciones  de  los  valores,  indicadas  en 


- 84  - 


r 


VAU)R  O*  lAS  IMPORTACIONES  t EXPORTACIONES 


tÍ81  1885  1800  1806  1006 


En  los  siguientes  capítulos  investigaremos  como  se  expli- 
can los  cambios  en  las  exportaciones  e importaciones.  Parti- 
cularmente, trataremos  de  explicar  cómo  sucedió  la  inversión 
del  balance  en  1891. 

El  por  qué  de  la  inversión,  parece  radicarse  en  los  cambios 
del  Balance  de  Préstamos.  En  el  otro  gráfico  que  sigue  puede 
verse  la  relación  entre  los  préstamos  y el  comercio  exterior  des- 
de 1880  hasta  1900.  En  él  se  indican  los  créditos  y débitos  de 
la  Argentina  en  relación  al  comercio  exterior  y a los  capitales 
extranjeros;  antes  de  1890,  los  nuevos  préstamos  anuales  ex- 
ceden los  servicios  de  intereses  y las  importaciones  a las  ex- 
portaciones ; después  del  90  la  situación  se  invierte : los  intere- 
ses exceden  los  préstamos  y las  exportaciones  a las  importa- 
ciones. 

Debe  llamarse  la  atención  sobre  la  notable  similitud  de 
forma  en  los  dos  Balances.  Casi  invariablemente,  un  cambio  en 
el  Balance  de  los  Préstamos  está  de  acuerdo  con  una  variación 
en  dirección  contraria  en  el  Balance  del  Comercio.  Las  más 
grandes  fluctuaciones  en  este  último  parecen  haber  ocurrido 
un  año  después  del  cambio  en  el  Balance  de  los  Prestamos . 

Este  retardo  de  un  año  en  los  últimos  tiempos  del  período 
1880-90  se  debia  a la  conexión  directa  entre  los  préstamos 
y las  importaciones : gran  parte  del  capital  tomado  en  Ingla- 
terra por  las  empresas  ferroviarias  se  utilizaba  en  la  compra 
de  materiales,  de  manera  que  un  aumento  de  los  préstamos  en 


IL 


- 85  - 


168)  1886  1890  1895  1900 


un  año  se  traducía  en  aumento  de  las  importaciones  en  el  año 
siguiente.  Pero  esta  conexión  directa,  no  implicaba  operaciones 
de  cambio  ni  por  consiguiente,  variaciones  en  el  papel  mone- 
da, en  los  precios  y en  el  comercio  exterior. 

Lo  que  nos  interesa,  y trataremos  más  adelante,  es  la  co- 
nexión indirecta. 

« 

Capítulo  XIII 

Papel  Moneda,  Precios  y Salarios,  en  Relación  al 

Comercio  Exterior 

Cualquier  investigación  estadística  en  la  Argentina,  que  se 
remonte  a diez  años,  tropieza  con  un  material  defectuoso  y de- 
ficiente en  demasía,  tanto  más,  si  se  trata  de  salarios  sobre 
los  que  los  datos  son  escasos  y malos.  Los  datos  existentes  so- 
bre salarios  se  refieren  únicamente  a trabajadores  urbanos  sien- 
do los  de  los  rurales  los  que  más  nos  interesar;.  En  un  admi- 
rable trabajo  (i)  de  Buchanan,  Ministro  de  los  E.  U.  en  la 

(i)  La  Moneda  y la  Vida  en  la  República  Argentina.  Revista  de 
derecho,  Historia  y Letras,  1898,  pág.  147- 


4^ 


— 86  — 


Argentina,  se  encuentran  datos  dignos  de  fe  sobre  salarios,  para 
sesenta  y nueve  ocupaciones,  con  los  que  construimos  números 
indicadores  para  los  años  1886,  1890,  1892,  1894  y 1896. 

En  cuanto  a los  precios  de  exportación,  no  hay  dificulta- 
des. Los  correspondientes  Números  Indicadores  se  basan  en 
cincuenta  cotizaciones  de  precio  para  nueve  productos  que  com 
prenden  el  80  al  85  % de  las  exportaciones  totales  en  el  pe- 
ríodo que  estudiamos.  El  resto  de  las  exportaciones  se  com- 
pone de  infinidad  de  Ítems  insignificantes.  La  única  omisión 
importante  se  refiere  al  tasajo  y al  ganado,  pues  no  consegui- 
mos datos  sobre  ellos.  Se  ha  tenido  cuidado,  de  no  incluir  más 
que  los  precios  cotizados  en  el  período  de  exportación  ya  que 
el  año  comercial  en  la  Argentina  consta  de  un  período  de  ac- 
tividad y otro  de  calma,  posterior  al  período  de  exportación. 

Procedamos  ahora  a la  cotnparación  del  papel  moneda,  de 
los  precios  y los  salarios  con  el  propósito  de  investigar  su  re  - 
lación con  el  comercio  de,  exportación.  El  cuadro  siguiente  nos 
da  los  tres  factores  en  forma  de  Números  Indicadores. 

I 


NUMEROS  INDICADORES  DEL  PRECIO  DEL  ORO,  DE  LOS 
PRECIOS  DE  EXPORTACION  Y DE  SALARIOS,  1886-1900 


Año 

Salarios 

Precios  de  exportación 

Precio  del  oro 

Promedio 

Mediana 

f 

Promedio 

Mediana 

1886 

100 

100 

100 

100 

100 

1887 

— 

— 

97 

91 

97 

1888 

— 

93 

84 

106 

1889 

— 

— 

118 

102 

138 

1^ 

125 

120 

165 

133 

181 

1891 

..... 

— 

253 

213 

278 

1892 

138 

133 

232 

213 

239 

1893 



207 

164 

2S3 

1894 

146 

146 

209 

176 

257 

1895 

... 

— 

216 

181 

248 

1896 

161 

161 

204 

153 

213 

1897 

— 

— 

179 

160 

209 

im 

— 

— 

177 

157 

1899 

— 

— 

138 

124 

162 

1900 

— 

— 

154 

143 

166 




fuao  OCL  ORO.  PRECIOS  DE  EXPORTACION 
Y SALARIOS. 


En  el  gráfico  se  ve  que  los  precios  de  exportación  fueron 
muy  sensibles  a los  cambios  en  el  precio  del  oro  aunque  su  as- 
censo fué  considerablemente  menor  que  el  de  este  último.  Es 
imposible  decir  si  esta  elevación  de  los  precios  de  exportación 
significa  la  del  nivel  general  de  los  precios  en  la  Argentina;  se 
precisaría  conocer  los  precios  de  importación  y los  domésti- 
cos, junto  con  los  de  exportación  y determinar  su  importan- 
cia relativa.  Los  precios  de  importación  parecen  haber  subido 
más  que  el  precio  del  oro.  Y dada  la  poca  importancia  rela- 
tiva del  mercado  interno,  es  lógico  suponer  que  los  precios  do- 
mésticos de  artículos  exportables,  estaban  dominados  por  los 
de  la  exportación. 

Al  considerar  el  nivel  de  los  precios,  los  efectos  que  so- 
bre él  tiene  el  papel  depreciado  y el  significado  de  estos  efec- 
tos sobre  la  población  en  general,  es  necesario  distir^ir  entre 
ciudad  y campaña.  En  la  última  el  problema  de  la  elevación  de 
los  precios  era  menos  grave  ya  que  el  campesino  vivía  en  gran 


88  — 


parte  de  los  productos  de  su  propio  trabajo,  mientras  que  la 
ciudad  dependía  del  exterior  y de  la  campaña. 

Examinemos  el  efecto  del  papel  depreciado  sobre  los  pre- 
cios de  exportación  y los  salarios.  Los  precios  de  exportación 
se  movían  en  simpatía  con  el  precio  del  oro;  aunque  no  su- 
bieron tanto  como  el  último.  Los  salarios  ascendieron,  pero  muy 
lentamente.  La  regularidad  de  su  ascenso  talvez  se  encuentre 
exagerada  en  la  curva  de  los  salarios  del  gráfico  pues  está  cons- 
truida con  datos  que  se  refieren  solo  a cinco  años,  esparcidos 
en  un  periodo  de  diez  años.  Lo  que  sucedió  en  los  otros  años 
no  lo  hemos  podido  averiguar. 

Para  conocer  mejor  el  movimiento  de  los  salarios,  hemos 
construido  un  Número  Indicador  para  veintiún  ocupaciones, 
combinando  los  datos  de  Buchanan  con  lós  del  Censo  de  Bue- 
nos Aires  de  1887  y los  del  socialista  Patroni  para  1897.  (i) 
Estos  números  parecen  indicar  que  en  1887,  la  tendencia  ha- 
cia el  ascenso  aún  no  se  presentaba  y que  en  1897,  hubo  ten- 
dencia hacia  el  descenso  de  los  salarios. , Podemos  concluir  que 
el  alza  no  comienza  antes  de  1888  y continúa  gradualmente 
hasta  1896,  y que  luego,  cuando  el  premio  comienza  a bajar, 
los  salarios  tienden  también  a la  baja. 

El  hecho  esencial  es  que  los  salarios  subieron  mucho  me- 
nos que  los  precios  de  exportación.  En  cuanto  a Jos  salarios 
de  trabajadores  rurales,  que  son  los  que  más  nos  interesan  nq 
es  posible  obtener  datos,  pero  ciertas  informaciones^  permiten 


» ■ . > 1 í 

^ (i)  Números  Indicadores  de  los  Salarios  en  Veinte  y una  Ocupa- 
ciones, 1886-97.  , . . 


Año 

Mediana 

Promedio 

.«Jl/  i vi 

1886 

100 

100 

1887  ' ^ 

97 

;.:i  ¡J  JQQ.  f/ 

1890 

/I26 

! . ! t -j  120  f i ; 

, 1892  i 

141 

. 1 ■ ^!l  t|  ^33  * 

^ 1 . .'44  I 

167 

1894  . - , 

1896 

‘ 166 

1897 

' I4I 

1 » i 

145  . ' 

I i 


I j 


< . » I 


-89- 


afirmar  que  no  subieron  más  que  lo  salarios  de  los  trabajado- 
res urbanos.'  Con  datos  de  J.  B.  Justo  y Budíanan  podemos 
formar  la  siguiente  comparación  entre  los  salarios  rurales  y 

el  premio  del  oro.  , 

^ ,1;  i . > 

'Años  \ 1883-84  I 1891-92  1896  1898-99 

Precio  del  Oro.,  par  (=  lOo)  / 332  í 296  258 

Salarios  Rurales.  lOo  t¡  i.  i79  214  214 

\ *1 

Existen  hechos  que  indican  que  los  salarios  de  los  traba- 
jadores en  las  cosechas  no  subieron  más  que  los  de  otras  ocu- 
paciones. Los  salarios  de  los  obreros  ferroviarios  ascendieron 
más  que  todos,  principalpiente  los  de  los  obreros  calificados, 
respecto  a los  que  se  adopto  una  * esC^lS’  deslizante  para  el 
ajuste  de  los  salarios  según  las  fluctuaciones  del  premio  del  oro. 

Este  retardo  en  el  alza  de  los  salarios  y la  sensibilidad  de 
los  precios  de  exportacic»  para  ajustarse  al  premio  del  oro, 
explican  la  “prima”  de  los  exportadores  cuando  subía  el  pre- 
mio y la  desventaja  cuando  bajaba,  Fenómeno  que  evidencia 
claramente  en  sus  artículos  el  corresponsal  de  “The  Economist” 

de  Londres  en  la  Argentina.  , 

De  acuerdo  a esto,  habría  que  esperar  un, gran  aumento  de 
las  exportaciones  en  los  primeros  años  de  la  última  década 
cuando  el  premio  subía  y una  acentuada  disminución  en  los 
últimos,  cuando  el  “premio  descendía  rápidamente.  Sin  em- 
bargo' al  “investigar  las  estadísticas, ' encontramos  todo  ’ lo  con- 
trario; como  puede  verse’en  el  siguiente  gráfico  en  qué  se  ense- 
ña el  valor  anual  de  las  'éxp’ortacionés  desde  1884  hasta  1901, 
(cesación  de  las  fluctuaciones),  que  contiene  además  una 
curva  de ‘la  dirección  que' tomó  el  valor'  de  las  exportaciones 
y en  la  que  se  ha  eliminado  las  fluctuaciones  estadonales  por 
medio  de  un  promedio  móvil  trianual.  Se  há  dividido  todo  el 
período  en’ 'cuatro “partes “para  facilitar'  la  'comparación  entre 
el’ premio’' y 'la  dirección  general  del ‘valor  dé  la's  exportacio- 
nes. Este  gráfico  demuestra  que  el  movimiento  de  las  expor- 


90  — 


taciones  está  en  desacuerdo  con  la  teoría  — aunque  la  teoría 
sea  sana  al  sostener  que  un  premio  decreciente  desaliente  las 
exportaciones  como  lo  prueba  la  grita  de  los  productores  en 
1898  cuando  bajaba  el  premio.  Esta  clase  de  dificultades  es 
común  en  la  investigación  económica.  Si  los  otros  factores  de 
la  situación  hubiesen  permanecido  iguales  {‘‘other  things  being 
equal”),  la  teoría  se  habría  verificado;  más  en  la  práctica  se 
desarrollaron  fuerzas  que  anularon  la  acción  de  los  factores 
que  suponía  aquella.  Examinémoslas. 

VALOK  DE  LAS  EXPORTACIONES. 

*!^**'^  f*OUtmo  KÚVA  TUAMUAb 

o*» 


a Cima* 


Una  de  las  circunstancias  de  gran  importancia  en  el  co- 
mercio de  exportación,  independiente  de  las  condiciones  mone- 
tarias, consistia  en  las  fluctuaciones  de  buenas  y malas  cose- 
dlas ocasionadas  por  la  acción  de  los  factores  naturales  (se- 
quías, lluvias  excesivas,  langosta,  etc.) ; acción  irregular  e im- 
posible de  pronosticar,  que  obstaculizó  las  fuerzas  antes  estu- 
diadas, a saber,  papel  moneda  depreciado,  premio  fluctuante  y 
movimentos  de  precios  y salarios. 

El  pron^dio  móvil  reduce  a un  mínimo  las  fluctuaciones 
debidas  a los  factores  naturales  y permite  comparar  la  di- 
rección general  de  las  exportaciones  con  el  premio  del  oro.  Pe- 


—  91  — 

ro  aún  así,  comprobamos  que  los  hechos  no  nmrchan  armóni- 
Qos  con  la,  teoría. 

Es  que  además  de  las  irregularidades  causadas  por  las 
cpndicipnes  naturales,  existía  la  acción  de  otros  factores  que 
secundaban  o anulaban  las  fuerzas  resultantes  del  premio.  En- 
tre 1885  y i;888,  la  facilidad  extraordinaria  de  adquirir  la  tie- 
rra por  el  mecanismo  de  los  bancos  hipotecarios,  combinada 
pon  el  crecimiento  tan  grande  de  la  red  de  ferrocarriles  — que 
tipia  los  centros  productores  qon  el  litoral  marítimo  — , y el 
fuerte  aumento  de  la  inmigración,  constituyen  una  explicación 
suficiente  del  crecimiento  del  comercio  de  exportación.  Por  otra 
parte  en  1890  y 91,  cuando  fracasó  la  especulación  inmobilia- 
ria, y los  valores  de  las  tierras  bajaron  más  de  50  % en  pocos 
meses,  algunas  tierras  comenzadas  a cultivar  por  el  estímulo 
artificial  de  la  inflación,  fiieron  abandonadas;  y la  crisis  cau- 
só una  crecida  emigración.  Todo  esto  contribuyó,  junto  con 
la  casi  completa  destrucción  de  la  cosecha  por  la  langosta,  a 
que  la  producción  disminuyese  en  esos  años,  y por  consiguiente 
lá  exportación,  a pesar  del  creciente  premio  del  oro. 

Otro  factor  tan  importante  como  los  anteriores,  afecta- 
ba de  un  modo  diferente  e independientemente  del  premio  del 
oro,  la  cantidad  v el  valor  de  las  exportaciones:  el  progreso 
en  los  métodos  y la  técnica  agrícolas,  (en  los  cultivos,  clasi- 
ficación del  trigo,  etc.). 

Y finalmente,  es  preciso  considerar  la  influencia  de  otros 
hechos.  El  exportador  compraba  el  producto  a papel  en  Bue 
nos  Aires  y lo  vendda  a oro  en  el  exterior.  Uno  de  los  facto- 
res  qqe  determinaban  su  precio  de  demanda,  era  el  premio  del 
oro.  Es  por  esto' que  los  precios  de  exportación  eran  tan  sen- 
sibles a la,s  fluctuaciones  del  premio.  Cuando  el  papel  estaba 
barato,  el  exportador  ofrecía  más  billetes  por  100  kilos  de  tri- 
go ; lo  contrario,  si  estaba  caro.  Supongamos  que  los  precios 
a oro  sobre  los  que  ej  exportador  basaba  sus  cálculos,  hubie- 
sen permanecido  invariables  de  año  en  año;  no  hay  razón  en 


— 92  — 


tal  caso  para  que  los  precios  a papel  pagados  por  las  exporta- 
ciones en  Buenos  Aires,  no  bajasen  y subiesen  en  la  misma  me- 
dida que  el  premio  del  oro;  o,  en  otros  términos,  para  que  la 
curva  de  los  precios  de  exportación  no  fuese  idéntica  a la  del 
premio  del  oro.  Si  esto  hubiese  ocurrido,  solo  una  cosa  habría 
impedido  un  aumento  considerable  en  el  comercio  de  expor- 
tación durante  el  alza  del  premio:  la  falta  de  respuesta  de  la 
cantidad  de  productos  exportables  al  estimulo  creado  por  la 
diferencia  de  sensibilidad  entre  los  precios  de  exportación  y los 
salarios. 

Sin  embargo,  la  curva  de  los  precios  de  exportación,  su- 
bió considerablemente  menos  que  la  curva  de  las  fluctuaciones 
del  premio  y por  lo  tanto,  en  términos  de  oro,  los  precios  de 
exportación  en  realidad  bajaron.  El  “valor  de  las  exporta- 
ciones” como  los  otros  Ítems  del  Balance  de  Pagos,  se  expre- 
saba en  oro.  Lo  que  se  requiere  de  acuerdo  a la  teoría,  es  que 
el  creciente  premio  del  oro  estimule  de  tal  manera  el  comercio 
de  exportación  que  el  valor  en  oro  de  las  exportaciones  au- 
mente. Pero  desde  que  los  precios  en  oro  disminuyeron,  el 
aumento  de  la  cantidad  exportada  (bajo  el  estimulo  dSl  extra- 
provecho ocasionado  por  la  “zaga”  de  los  salarios  papel,  res- 
pecto los  precios  a papel)  tendría  que  ser  considerable.  Por 
ejemplo  un  lo  % de  aumento  en  la  cantidad  exportada  no  hu- 
biese aumentado  el  valor  total  de  una  determinada  exporta- 
ción si  hubiese  habido  una  baja  de  lo  % en  su  precio  a oro. 

Pasamos  entonces  a otros  factores  distintos  del  premio 
del  oro,  que  afectaban  los  precios  de  exportación.  El  expor- 
tador que  deseaba  comprar  trigo  en  Buenos  Aires,  basaba  su 
precio  de  compra  en  cuatro  factores:  a)  En  el  precio  del  tri- 
go en  los  mercados  extranjeros.  Las  cantidades  de  la  produc- 
ción argentina,  — pequeña  en  relación  a la  mundial  — tenían 
que  venderse  a precios  que  no  eran  más  que  el  reflejo  de  los 
precios  internacionales,  b)  En  el  costo  del  transporte  oceá- 
nico, calculados  al  tipo  corriente  del  cambio,  c)  estos  dos  fac- 
tores, — sobre  los  que  no  tenían  control  las  circunstancias  mo- 


—  93  — 


netarias  u otras,  — determinaban  el  precio  que  el  exportador 
podía  ofrecer  en  Buenos  Aires;  y d)  en  el  premio  corriente 
del  oro  basándose  en  el  cual  convertía  en  papel  su  precio  de 

conqira  en  oro.  ^ 

Debemos  considerar  entonces,  los  factores  que  controla- 
ban los  precios  de  exportación  en  oro;  lo  que  haremos  consi- 
derando separadamente  cada  producto. 

Capítulo  XIV 

Las  principales  exportaciones  consideradas  individualmente 

I.  — Lana 

Considerareirips  las  estadísticas  de  las  exportaciones  de  la 
lana  con  el  propósito  de  explicar  las  fluctuaciones  del  comer- 
cio, refiriéndonos  principalmente  al  estado  de  los  pr^xios.  ^1 
gráfico  siguiente  demuestra  lo  poco  que  este  comercio  estuvo 
influenciado  por  las  fluctuaciones  del  valor  del  papel:  en  el  pe- 


tXPOtTACIONES  DE  LANA  Y, PRECIO  DEL  ORO. 

1806- 1899 

ifOMOM  IMMCABOSCS 


1886  1888  1891 


......  Caotim»  ••  !.*■• 

•«s— * Mi  Om 


“ 94  — 


ríodo  en  que  el  premio  del  oro  subió  acentuadamente,  i8^ 
y 1891,  y cuando  ocurrió  la  inversión  en  el  Balance  Comercial 
las  exportaciones  de  lana  decrecieron;  y por  el  contrario,  cuan- 
do a fines  del  siglo  el  premio  bajó  rápidamente,  las  exporta- 
ciones demostraron  considerable  vitalidad. 

A trechos  puede  encontrarse  la  influencia  del  premio,  no- 
tablemente en  los  años  1886-  89,  cuando  el  valor  de  las  ex- 
portaciones y el  premio  subieron  juntos.  Pero  en  esta  armo- 
nía intervinieron  otros  factores  no  menos  imp'Drtantes  que 

los  rhonetáfios,  tales  como  la  expansión  ferroviaria  e ifimobi- 
liaria,  las  operaciones  de  los  Bancos  Hipotecarios.  Además, 
entró  en  juego  otro  factor  de  peso  que  actuó  directamente  so- 
bre el  valor  de  las  exportaciones  por  medio  ^e  su  efecto  sobre 
los  precios  a oro:  el  estado  de  la  demanda  extranjera.  Los 
precios  extranjeros  subieron  pronunciadamente  'én  estos  años 
y se  reflejaron  en  los  précios  a oro  de  la  lana  argentina.  Es 
por  esto  que  subió  tanto  el  valor  de  las  exportaciones  en  el 
período  1886-89,  aunque  la  cantidad  exportada  ascendió  mu- 
cho menos. 

En  1892,  también  hubo  un  aumento  en  el  valor  y en  la 
cantidad  de  las  exportaciones,  en  correspondencia  con  el  alza 
del  premio;  esto  se  debe  a que  a fines  de  1891,  en  que  el  pre- 
mio bajaba,  no  conviene  a los  exportadores  vender  su  lana, 
mientras  que  en  1892  la  situación  se  torna  favorable,  y al  es- 
tímulo del  premio  ascendente  responden  la  cantidad  almacenada 
el  año  anterior  y el  producto  de  la  nueva  esquila. 

De  nuevo  en  1894  y 1895,  el  aumento  de  la  cantidad  ex- 
portada y el  ascenso  menor  en  las  cifras  de  los  valores  expor- 
tados, a pesar  de  la  baja  de  los  precios  europeos,  se  explica 
por  el  premio  del  oro. 

Pero,  a pesar  de  estos  casos  aislados,  puede  afirmarse 
que  en  general,  la  conclusión  es  contraria  a la  que  teóricamen- 
te se  esperaba.  Es  que  otros  factores  obstaculizaron  la  acción  de 
las  fuerzas  de  la  teoría,  destruyendo  su  efecto  lógico. 


— 95  — 


Hicimos  ya  referencia  al  principal  de  estos  factores:  el 
estado  de  la  demanda  extranjera,  reflejado  en  el  precio  que  se 
ofrecía  por  la  lana  argentina.  El  'período  1890-95  fue  noto- 
riamente de  bajos  precios  en  Europa ; mientras  que  en  1895- 
1900,  los  precios  volvieron  a subir.  Este  movimiento  fue  pre- 
cisamente inverso  del  ihovimiento  'del  premio  del  oro  en  la 
Argentina  y detnostró  tener  mayor  influencia  sobre  el  comercio 

de  la  lana  que  Vste  último. 

Así  el  año  1893,  es  un  buen  ejemplo  de  cómo  los  precios 
europeos  afectaron  el  comercio  de  lana.  En  1889  una  tone- 
lada de  lana  argentina  se  compraba  a $ 400  oro;  en  1892,  a 
$ 287  y en  1893  a $ 2Ó0  oro.  Esta  baja  de  los  precios,  combi- 
nada con  el  hecho  que  en  1893  la  'demanda  europea  consistía 
en  lanas  finas,  y las  lanás  argentinas  no  tenían  tal  calidad,  ex- 
plica el  descenso  de  lás  "exportaciones  en  ese  año. 

Después  del  90,  el  derecho  de  exportación  de  4 % sobre 
productos  agropecuarios  (excepto  cereales)  tendió  también  a 
deprimir  las  exportaciones  de  lana.  Pero  el  hecho  que  las  can- 
tidades exportadas  experimentan  un  aumento  considerable,  a 
pesar  de  los  malos  años  1890  y 1893,  indica  que  este  d^echo 
no  obstaculizó  intensamente  el  volumen  de  las  exportaciones. 
Las  cifras  sobre  las  cantidades,  indican  además  por  su  gran 
regularidad,  que  los  factores  de  mayor  importancia  en  el  co- 
mercio de  la  lana  influenciaban  los  precios  a oro  del  textil, 
que  eran  el  reflejo  de  los  precios  europeos. 

En  el  gráfico  siguiente  puede  verse  la  similaridad  entre 
las  fluctuaciones  del  valor  de  las  exportaciones  de  la  lana  y el 
precio  a oro  de  este  textil.  Solo  en  dos  puntos,  en  1^2  y en 
1894-95,  hay  divergencia  entre  las  dos  curvas  del  gráfico.  Y 
estos  años  son  precisamente  aquellos  en  que  los  movimientos 
del  premio  del  oro  parecen  ofrecer  una  explicación  suficiente 
del  movimiento  de  las  exportaciones.  Fuera  de  ellos,  el  “pre- 
cio a oro”  de  la  lana  y el  “valor  a oro  total  de  la  lana”  expor- 
tada, se  mueven  juntos,  probando  claramente  que  el  factor 


— g6  — 


PRECIO  EN  ORO  DE  LA  TONELADA  DE  LANA  Y VALOR 
M Las  EXPORTAaONES  DE  LAMA  -f  ^jp 
irúHcm  nrmcABOM* 


1890  1898  1399 

-T.r.t  N U,  u,. 

que  domnaba  el  precio  a oro  de  la  lana,  los  precios  europeos, 
dominaba  también  los  principales  movimientos  del  comercio  del 
texüL  Y en  tanto  que  los  precios  europeos  se  movían  en  di- 
rección contraria  al  movimiento  del  premio  del  oro,  durante 
la  mayor  parte  del  período,  el  resultado  fue  la  anulación  de  los 
e ectos  del  papel  depreciado  sobre  las  exportaciones. 

II-  Cereales 
A.  — Bl  Comercio  de  Trigo 

Aquí  también  actúan  fuerzas  complejas.  El  gráfico  si- 
guiente sobre  la  cantidad  y el  valor  del  trigo  exportado  entre 
1884  y 1900  y el  precio  del  oro,  indica  la  irregularidad  de  las 
fluc^aciones  de  las  curvas  de  cantidad  y valor,  debidas  prin- 
cipalmente a las  malas  cosedlas  de  1886,  1889  y 1897  y a las 
pérdidas  del  1895 ; el  gran  ascenso  de  valor  de  1899,  a pesar 


— 97  — 

de  los  bajos  precios  europeos  se  explica  por  la  abundancia  de 
las  cosechas.  Pero  por  más  que  el  agricultor  estuviese  a merced 
de  los  agentes  naturales  y del  estado  de  la  demanda  exterior, 
debió  obtener  buenos  beneficios  a juzgar  por  el  prodigioso  cre- 

eXPORTACIONES  DE  TRICaV  PRECIO  DEL  ORO.  1884 


KVIinM  IMMCAKWU 


1884  1887  1891  1895  1900 


TtKo  KkrocTtf» 

- • M Tiic-  Es—tM» 

— «.rMCI»  BCL  O— 

cimiento  de  la  cantidad  exportada;  pues,  de  lo  contrario,  no 
hubiese  sembrado  tanto.  Otras  fuerzas  cooperaron  además  ha- 
cia este  crecimiento.  Una  de  ellas,  fué  sin  duda,  el  creciente 
premio  del  oro;  un  alza  del  premio  iba  seguida  por  aumentos  en 
la  exportación  del  trigo  (1891  y 1894).  Por  otra  parte  contribuye- 
ron mucho  al  crecimiento  la  expansión  de  los  ferrocarriles;  el 
aumento  de  la  inmigración,  de  las  transacciones  inmobiliarias; 
las  operaciones  hipotecarias;  la  mejora  de  los  métodos  agrícolas 
y en  los  métodos  y facilidades  para  el  almacenaje,  clasificación 
y embarque  de  los  cereales. 

La  baja  de  los  precios  europeos,  entre  1890  y 1895,  res- 
pecto al  trigo  como  a la  lana,  tendió  a disminuir  el  valor  de  las 
exportaciones.  Pero  esta  tendencia  fué  contrarrestada  por  el 


- 98  - 


notable  aumento  de  las  cantidades  exportadas.  La  baja  de  los 
precios  europeos  tendió  a anular  la  influencia  estimulante  del 
creciente  premio  del  oro  sobre  las  exportaciones. 

B.  — Maíz 

El  trigo  y la  lana  fueron  los  dos  grandes  artículos  de  ex- 
portación en  el  período  considerado  y sus  fluctuaciones  carac- 
terizan bien  el  movimiento  de  las  exportaciones.  En  cuanto 
al  maíz  son  tan  grandes  y bruscas  las  fluctuaciones  (ver  el  grá- 
fico) debidas  a las  irregularidades  de  las  cosechas,  que  nos 
parece  fútil  investigar  la  relación  entre  sus  exportaciones  y el 
premio. 

CANTIDAD  DE  MAÍZ  EXPORTADO.  >886.190» 

HÚltOM»  IWMCAPWI8 


III.  Conclusiones 

¿Hasta  qué  punto,  pués,  el  movimiento  del  comercio  de 
exportación  está  de  acuerdo  con  la  teoría? 

Los  Números  Indicadores  de  los  precios  de  exportación 
denotan  que  estos  eran  muy  sensibles  a las  fluctuaciones  del 
oro.  Los  salarios  seguían  al  oro,  pero  muy  lentamente. 


— 99  — 


La  prueba  de  que  el  premio  afectaba  las  exportaciones  se 
manifíesta  en  la  forma  como  los  productores  y los  exportado- 
res regulaban  sus  actividades  en  vista  del  premio,  almacenando 
sus  productos,  en  lo  posible,  cuando  este  bajaba. 

Pero  el  valor  de  las  importaciones  no  está  de  acuerdo 
con  el  precio  debido: 

a)  A la  baja  de  los  precios  europeos,  que  neutralizaba 
el  efecto  del  creciente  premio. 

b)  A la  acción  irregular  del  clima  y a la  acción  destruc- 
tora de  la  langosta. 

Muchos  factores  causaron  la  expansión  de  las  exportacio- 
nes (el  progreso  técnico  económico,  etc.)  y entre  ellos  el  cre- 
ciente premio  del  oro  (de  mínima  influencia).  Si  estos  factores, 
fuera  del  premio,  no  hubiesen  existido  (J^others  things  hcen 
equaV*)  la  expansión  de  las  exportaciones  habría  estado  en  ar- 
monía con  el  premio. 


Capítulo  XV 

k 

El  papel  moneda  y los  precios  en  relación  al  comercio 

de  Importación 

Según  la  teoría,  el  premio  creciente  del  oro  estimula  las 
exportaciones  y deprime  las  importaciones.  Acabamos  de  com- 
I probar  que  el  primer  efecto  no  se  ha  verificado  en  la  realidad. 
Veamos  ahora  el  segundo. 

El  examen  de  las  importaciones  es  más  sencillo  que  el  de 
las  exportaciones;  en  aquéllas,  la  influencia  del  papel  depre- 
ciado no  está  obscurecida  por  tantos  factores  como  en  éstas. 
Por  otra  parte,  como  veremos  más  adelante,  la  disminución  de 
las  importaciones  ocurrió  realmente  y en  considerable  exten- 
sión. Determinar  hasta  qué  punto  esta  disminución  se  debe 
atribuir  al  premio,  será  nuestra  tarea. 

El  cuadro  siguiente  enseña  la  alteración  que  acaeció  en  el 


j 

t 


( 


J 

rJ 


— 100  — 


comercio  de  importación  comparado  con  el  de  exportación  du- 
rante los  cuatro  años  1889-92,  en  que  se  efectuó  la  inversión 
del  Balance  Comercial. 


BALANCE  COMERCIAL,  1889-92 
(Miles  de  pesos  oro) 


Año 

Export. 

Import. 

Exc.  de  Export 

Ecx.  de  Import. 

1889 

$ 90.145 

$ 164.570 

$ 74.425 

1890 

„ 100.819 

„ 142. 241 

• • • • 

41.422 

1891 

„ 103.219 

„ 67.208 

$ 36.011 

• • • * 

1892 

» 113-370 

„ 91.481 

„ 21.889 

• • • é 

La  inversión  (1891)  _ ocurrió  no  por  un  aumento  de  las 
exportaciones  (que  fué  de  3 % en  1891),  sino  por  una  dismi- 
nución de  las  importaciones  (53  %).  En  el  gráfico  siguiente 
se  verá  con  más  claridad  el  movimiento  del  comercio. 


NUMEROS  IVOICADORE  DE  LAS  EXPORTACIONES  E 
tUPORTAaONES.  18S61896 

(nOHtlHO  KASC  M LOS  ONCE  AMOS) 


En  el  otro  gráfico  los  Números  Indicadores  del  valor  de 
las  importaciones  se  comparan  con  el  premio  del  oro  en  el  pe- 
riodo 1886-96.  Después  del  89,  los  movimientos  de  las  dos  cur- 
vas están  completamente  de  acuerdo  con  la  teoría.  Sube  el 


I 

1' 


lOI  — 


premio  y bajan  las  importaciones.  En  los  años  siguientes,  sin 
excepción,  las  dos  curvas  están  en  relación  inversa. 


•NUMEROS  INDICADORES  DEL  VALOR  DE  LAS 
IMPORTACIONES  V EL  PREMIO  DEL  ORO.  ifi86  i«g6 
(PWM£»IO  base  H los  ONCS’amOS) 


; Pm«w  ml  o*. 


Antes  de  1889,  aparece  la  relación  entre  las  importa- 
ciones y el  premio;  a pesar  de  que  éste  crecía,  aquellas  seguían 
su  marcha  ascendente.  Es  que  intervinieron  “otros  factores”. 
En  primer  lugar  el  alza  del  premio  fué  moderada ; en  segundo 
lugar  este  fué  el  período  de  expansión,  de  inflación  desmedida 
del  crédito  personal  que  tendió,  tanto  a aumentar  las  compras 
en  el  exterior,  como  a activar  el  resto  de  las  transacciones  co- 
merciales. Esto  se  manifestaba  principalmente  en  el  aumento 
de  las  importaciones  de  artículos  de  lujo  y de  consumo  a pesar 
de  que  sus  precios  subían  con  el  alza  del  premio. 

El  gráfico  siguiente  indica  las  variaciones  relativas  entre 
todas  las  importaciones  y aquellas  de  artículos  de  consumo  úni- 
camente, y las  compara  con  los  movimientos  del  oro.  Las  im- 
portaciones de  articules  de  consumo  suben  entre  1886  y 89 
a -pesar  del  creciente  premio,  pero  este  ascenso  es  menos  pro- 


— 102  — 

nunciado  que  el  de  todas  las  importaciones  y está  más  en  con- 
formidad con  las  suposiciones  teóricas.  Sólo  en  1889  aquella 
categoría  de  importaciones  se  mueve  en  la  misma  dirección 
que  el  premio  y en  los  años  posteriores  al  89  su  dirección  se 
muestra  más  en  simpatía  con  aquel,  que  todas  las  importacio- 
nes, particularmente  en  1891-92  y en  1895-96. 

MPORTACIONES  DE  COMESTIBLES.  BEBIDAS,  TABACO 
V TEXTILES.  COMPARADAS  CON  EL  TOTAL  DE  LAS 
IMPORTACION  V EL  PREMIO  DEL  ORO.  18S6  ■ 1S96 


iNaicAowes : tAse  noMCDio  dc  twc« 


» TtITtLCt 
— - l-Mai.  BU. 

Las  importaciones  de  artículos  de  “lujo”  y consumo  no 
explican  pues  suficientemente  la  inflación  extraordinaria  de  las 
importaciones.  La  principal  causa  de  esta  inflación  fué  el  ca- 
rácter de  las  otras  importaciones  (de  materiales  de  construc- 
ción y otros  artículos  productivos),  que  vinieron  como  conse- 
cuencia directa  de  operaciones  de  préstamos  efectuadas  en  el 
extranjero;  préstamos  que  al  no  originar  operaciones  de  cam- 
bio tampoco  alteraban  el  valor  del  papel  ni  por  lo  consiguiente 
actuaban  indirectamente  sobre  el  movimiento  del  comercio  ex- 
terior. 


— 103  — 


Los  grandes  préstamos  anteriores  al  89  para  la  construc- 
ción de  ferrocarriles,  son  acompañados  de  crecidas  importacio- 
nes de  materiales  de  construcción  y artículos  de  hierro.  Estos 
préstamos  cesan  en  el  91,  pero  los  materiales  continúan  lle- 
gando como  resultado  de  las  operaciones  anteriores.  (Ver  el 
gráfico  sobre  Préstamos  Ferroviarios  e Importaciones  de  Ma- 
teriales de  Construcción). 

PRESTAMOS  FERROVIARIOS.  £ IMPORTACIONES  DE 
MATERIALES  DE  CONSTRUCCION.  lOfr-ilgÉ 

«MMB* 


I ■ M.mi.tu  M C..fT*«cct4a 

PCUBVIMU 

M CMmecci*. 

PtMiviAaiA.  mU  HitBM 
> * AitScvím  M Hicbm 

En  el  gráfico  de  más  abajo  se  ha  trazado  las  curvas  de 
las  variaciones  relativas  de  (i)  las  importaciones  en  general  (2) 
de  las  importaciones  de  materiales  de  construcción  y artículos 
de  hierro,  y (3)  de  las  importaciones  dé  materiales  de  cons- 
trucción únicamente . La  de  estas  últimas,  en  los  primeros  años, 
cuando  los  préstamos  fueron  considerables  ascendió  más  que 
la  de  las  importaciones  en  general.  En  los  últimos  años,  cuando 
cesan  los  préstamos,  baja  abruptamente  esta  curva.  Las  im- 
portaciones totales,  entretanto,  suben  y bajan  en  simpatía  con 
los  movimientos  del  premio. 


P 


— 104  — 


iWllEROS  INDICADORES  DE  TODAS  LAS  IMPORTACIONES 
Y DE  LAS  IMPORTACIONES  DE  MATERIALES  DE 
CONSTRUCCION.  1886  . iHq6 

BAtt  ■“  PMWCDIO  DC  ONC*  «ÑAS 


'■Al  Ta»íi  tul»  iMMMACWn» 

• •*  -■  Y»tiíi*v«  i,  C»««»v«i4« 
ni*  Hitn* 

* ABTtcvww  N Hiwm 

M C*amum4a 

■«•••vuiu  U«fc««iBn 

Este  gráfico  explica  porqué  las  importaciones  no  se  mo- 
vieron inversamente  al  premio  en  el  período  1880-90 : gran  par- 
te de  las  exportaciones  eran  directa  consecuencia  de  las  ope- 
raciones de  préstamos  de  los  ferrocarriles. 

Pero  el  resto  de  los  préstamos  (nacionales,  provinciales, 
municipales,  cédulas,  etc.  y necesariamente  una  parte  de  los 
préstamos  de  ferrocarriles)  dió  origen  a operaciones  de  cam- 
bio, influenciando  por  lo  tanto  el  papel  moneda.  Las  impor- 
taciones directas  sólo  eran  una  parte  del  total ; la  mayor  parte 
de  éste  se  constituía  de  importaciones  sobre  las  que  actuaba 
el  premio,  cuyo  efecto  depresivo,  cuando  ascendía,  puede  ob- 
servarse en  el  gráfico  anterior : en  1889,  las  importaciones  to- 
tales declinan  a pesar  que  las  de  materiales  de  construcción 
(para  los  ferrocarriles)  no  alcanzan  su  máximo  sino  hasta  1890. 

Por  consiguiente,  respecto  al  comercio  de  importación  los 


— IOS  — 


hechos  son  concluyentes.  En  el  importante  período  1889-96 
las  curvas  de  importación  y el  premio  del  oro,  se  mueven  in- 
versamente. ¿En  qué  forma  se  efectuó  esta  relación  inversa? 

Esta  pregunta  nos  lleva  a la  comparación  de  los  precios  de 
importación  con  los  salarios  y el  prenúo  del  oro.  Sólo  conse- 
guimos datos  sobre  18  artículos  de  importación  (alimentos  y 
tejidos)  y únicamente  para  los  años  1886,  1890  y 1896  que  mar- 
can respectivamente  el  principio  de  la  depreciación  del  papel, 
su  período  culminante,  y el  primer  año  de  marcada  apreciación. 

El  siguiente  cuadro  compara  los; 


NUMEROS  INDICADORES  DE  LOS  PRECIOS  DE 
IMPORTACION,  SALARIOS  Y EL  PRECIO  DEL  ORO,  1886-96 


Año 

* 

Salarios 

Precios  de  imporfación 

Precio  del  oro 

Promedio 

Mediana 

Promedio 

Mediana 

1886 

100 

100 

100 

100 

100 

1887 

— 

— 



97 

1888 

— 

— ■ 



100 

1889 

— 

— 

— 

138 

1890 

125 

120 

347 

313 

181 

1891 

— 

— 



278 

1892 

138 

133 

— 



239 

1893 

— 

— 



233 

1894 

146 

146 

— 



257 

1895 

— 

— 

— 

— 

248 

l896 

161 

161 

380 

293 

213 

Aunque  estos  datos  son  incompletos,  puede  afirmarse  que 
los  precios  de  importación  fueron  afectados  más  intensamente 
que  los  salarios  y aún  más  que  los  precios  de  exportación. 


Y7 


— io6  — 


StíMEROS  INDICADORES  DE  LOS  PRECIOS  DE 
IMPORTACION.  SALARIOS.  Y DEL  PRECIO  DLL  ORO.  iSS6*iag6 


Es  de  importancia  secundaria  el  hecho  que  los  precios  de 
importación  hayan  subido  más  que  el  premio  del  oro.  Lo  fun- 
damental es  que  subieron  mucho  más  que  los  salarios  redu- 
ciéndose asi  la  capacidad  de  gran  parte  de  la  población  para 
comprar  articulos  importados,  cuyos  precios  subían  rápidamen- 
te. Por  otra  parte,  y de  un  modo  inverso,  así  como  el  expor- 
tador goza  de  una  “prima”  cuando  crece  el  premio,  el^  impor- 
tador se  perjudica  pues,  en  tal  caso,  tiene  que  pagar  más  papel 
por  el  oro  que  tiene  que  remitir  al  extranjero  para  pagar  sus 
compras,  que  si  el  premio  hubiera  permanecido  fijo.  Estos  dos 
hechos,  junto  a la  misma  instabilidad  de  la  situación  de  un 
premio  creciente,  explican  bien  la  disminución  de  las  importa- 
ciones. La  teoría  por  consiguiente  se  verifica. 


— 107  — 


Capítulo  XVI 

Conclusión 


El  propósito  de  esta  investigación  consistió  en  averiguar 
la  teoría  del  comercio  internacional  en  un  país  de  papel  mo- 
trincon^rtible.  Nos  propusimos  «er  si  de  un  ^njunto^ 
factores  y hechos  complejos  resultaría,  después  del  análisis. 

un  armasL  de  tendencias  y principios  en 

suposiciones  teóricas.  Para  esto,  en  cada  etapa  del  prob  ema 
relacionamos  los  hechos  a los  principios  y los  principios  a ^ = 
íS”s""«nd0  sólo  las  conclusiones  de  clara  comprobaron. 

Se  hace  ahora  necesaria  la  consideración  del 
conclusiones,  de  sus  limitadones,  y de  su  s.gn.ficado  en 

teoría  del  comercio  internacional.  mip 

En  cnanto  a la  validez  de  los  datos,  se  puede  1“' 

a oesar  de  ciertas  deficiencias,  los  rasgos  esenciales  de  la  si 
tuición  han  podido  establecerse.  Por  otra  parte,  en  la  presente 
investigación  se  trató  de  averiguar  tendencias  generales  y por 
lo  tanm  los  pequeños  errores  en  los  datos  tienen  muy  poco 
alcance  ulterior ; además  los  principales  movimientos  y vana- 
jr=rcn  los  briances,  precios,  etc.  - fueron  tan  vs.hles  qne 
no  es  posible  vacilar  sobre  su  acaecimiento. 

Los  datos  en  conjunto  concuerdan  con  el 
tPÓrico  La  investigación  da  la  misma  explicación  de  la  inver 
•'  balance  comercial  que  la  teoria.  Especialmente  mam- 
teta  tsÍa  —Su  en«  el  balance  de  pagos  internacm 
lies  y el  valor  del  papel  moneda,  sobre  la  qne  descansa  toda 
luelll  El  resto  de  la  teoria,  que  afirma  que  los  cambros  en 
e?  valor  del  papel  moneda  traen  consigo  alteraciones  en  las 
oortaciones  e importaciones  por  medio  de  la  intensidad  con  q 

premio  del  oro  afectan  los  P--  7 

costos  también  se  comprueba,  aunque,  como  vimos,  solo  ^ 
necto  ’al  comercio  de  importación;  en  lo  que  respecta  al  de  ex- 
portación, los  resultados  no  son  concluyentes  a pesar  de  que 


— io8  — 


actuaban  las  fuerzas  que  analizamos,  pues  junto  a éstas  y en 
otras  direcciones,  obraban  factores  más  poderosos.  Tomando 
la  investigación  en  conjunto,  si  se  considera  la  multiplicidad  y 
la  complejidad  de  las  fuerzas  que  actúan  en  cualquier  situación 
económica  — y especialmente  en  un  período  de  expansión  y pá- 
nico, tal  como  el  estudiado,  — el  grado  de  verificación  de  la 
teoría  en  los  hechos  acaecidos  en  la  Argentina  resulta  notable. 

Por  otra  parte,  al  considerar  el  conjunto  de  la  investiga- 
ción, dos  puntos  deben  merecer  nuestra  atención,  pues  hacen 
más  fecundo  el  significado  de  la  teoría.  El  primero  gira  alre- 
dedor del  comercio  exterior.  En  casi  todas  las  discusiones  teó- 
ricas, se  establece  el  efecto  estimulante  de  un  creciente  premio 
sobre  las  exportaciones  y apenas  se  considera  el  efecto  de  este 
premio  sobre  las  importaciones.  Y sin  embargo,  en  el  caso  da 
la  Argentina,  es  este  último  aspecto  el  que  comprueba  la  teoría. 
En  nuestra  opinión  este  hecho  es  una  característica  de  los  paí- 
ses agrícolas  con  papel  moneda  depreciado,  debida  a la  mar- 
cada diferencia  en  el  carácter  de  los  productos  que  exportan  e 
importan:  las  exportaciones  están  constituidas  por  productos 
agropecuarios  y las  importaciones  por  productos  manufactura- 
dos; los  productos  de  exportación  son  pocos  en  número  y cons- 
tituyen una  parte  reducida  de  la  oferta  mundial,  mientras  que 
las  importaciones  son  múltiples  y de  variadas  fuentes. 

Y estas  diferencias  entre  las  características  de  las  impor- 
taciones y exportaciones  en  los  países  agrícolas  tienen  su  sig- 
nificado respecto  a los  efectos  relativos  que  el  papel  de- 
preciado tiene  sobre  ellas.  Las  exportaciones  de  carácter  agrí- 
cola están  sujetas  a las  irregularidades  de  la  naturaleza,  de  ma- 
yor influencia  que  el  factor  monetario.  En  cambio  las  importa- 
ciones, formadas  de  artículos  manufacturados,  no  están  relati- 
vamente afectadas  por  las  condiciones  naturales.  Además  desde 
que  las  exportaciones  al  constituir  sólo  una  pequeña  parte  de 
la  producción  mundial,  no  fijan  sino  reflejan  los  precios  mun- 
diales (precios  en  oro),  las  fluctuaciones  en  estos  precios,  afec- 


—  109 


tan  el  valor  total  de  las  exportaciones  más  intensamente  que  lo  ^ 
oue  el  premio  del  oro  afecta  los  precios  domésticos  a papd. 

Y cuando  el  comercio  de  exportación  se  compone  principa - 
mente  de  pocos  productos,  es  probable  que  el  efecto  de  las 
variaciones  en  el  precio  mundial  de  uno  de  ellos  tenga  mayor 
influencia  sobre  el  valor  total  del  comercio  de  exportación,  que 
el  fluctuante  premio  del  metal.  Por  el  contrario,  e comercio 
de  iiriportación  debido  al  gran  número  de  sus  artículos,  de  t 
diversas  fuentes,  es  menos  susceptible  de  marcadas  alteración  » 
cuando  fluctúan  algunos  precios  individuales . 

En  otros  términos,  parece  probable  que  en  los  Paises  agrí- 
colas los  “otros  factores”  son  más  capaces  de  permanecer  igua- 
Íe7  o Labrados  en  el  caso  de  las  importaciones  que  en  el 

de  las  exportaciones. 

T->  Uiacr  en  la  teoría  es  general  la  afirmación 

En  segundo  lugar,  en  la  leorid  ca  g ‘Miclnra- 

oue  en  países  de  papel  depreciado  los  cambios  están 
dos”  Pero  el  caso  de  la  Argentina  demuestra  que  presencia 
ir  pape?  moneda  no  implica  necesariamente  esta  dislocación 
pLfef mecanismo  de  los  cambios  se  efectuaba  de  un  modo 
idéntico  que  en  los  países  de  patrón  oro. 

En  conclusión,  esta  investigación  se  ha  ocupado  prindM- 
f Int;  hechos  V consecuencias  provenientes  inmediata 

:ttaduioene,Ba,an«  — 

pósito  ha  consistido  en  investigar  que  s diferen- 

^ ‘^nprínflos  de  transición  entre  ios  aiicic 

?eT4'stfdorde  equuLo”  en  el  Balance  de  Pagos  y comparan 

l-a nSSL'Sgos  pedo- 


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dos,  y presentarse  empañadas  por  otros  factores,  son  difíciles 
de  verificar  aún  en  la  situación  relativamente  más  simple  de 
países  a patrón  oro.  Fútil  seria  entonces  averiguar  su  validez 
en  las  complejas  condiciones  de  una  situación  de  papel  moneda 
depreciado. 


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